Tres destinos insólitos y sugerentes para este verano
Todo cambia en el norte de Portugal
Marsella, punto de encuentro del mundo
El Camino a Santiago pasa por Cantabria
Ya está aquí el Xacobeo 2010
Descubre los secretos de Washington de la mano de Dan Brown
Las puertas del Sahara a dos horas de casa
Lagos de Piamonte, el agua hecha obra de arte
Dublín de la mano de Joyce... o de cualquier otra
París se reinventa a sí misma
Las atracciones del futuro se inspiran en el pasado
"Borrachera" cultural en la tierra del Barolo
Cien millones de años en una gota de ámbar
Alentejo, tierra de infinitas sorpresas
La primavera ha llegado al jardín más bello del mundo
Ibiza en cuerpo y alma
Secretas entrañas de la tierra
Piamonte, un milagro a los pies de los Alpes
Holanda desvela sus insólitos secretos
La gastronomía de Cantabria
vive su mejor momento
Aguas benditas de Cantabria
Dorados reflejos del Duero
Tres destinos insólitos y sugerentes para este verano
Roatán,Gambia y Natal ahora mucho más cerca gracias a la nueva programación de Iberojet
ENRIQUE SANCHO
ATienen en común playas vírgenes de blanquísima arena, aguas transparentes, naturaleza exuberante, infraestructuras adecuadas, cálidas temperaturas, gente acogedora... y, sobre todo, ser lugares que aún no están invadidos por las masas de turistas. Son espacios para descansar, practicar deportes, descubrir paisajes y culturas diferentes, olvidares del mundo... y de la crisis.
Son tres de las nuevas apuestas del turoperador Iberojet (www.iberojet.es), uno de los más importantes de España y destacan como originales entre sus más de cien destinos para el próximo verano. Además, se proponen a precios muy atractivos.
Roatán, el paraíso recién descubierto
Roatán es la joya de Honduras, un país y un destino turístico bastante desconocido en España hasta ahora. Esta propuesta permitirá descubrir y disfrutar de un lugar que ya fue codiciado hace siglos y cuyo nombre en el idioma de los primitivos indígenas quiere decir "Reino Celestial", toda una premonición y, además, la mejor definición.
Junto con sus hermanas Utila y Guanaja, a 30 kilómetros de la costa, forma el conjunto de las llamadas Islas de la Bahía. Sus señas de identidad son las mismas que definirían un paraíso de vacaciones: playas de arena blanca, aguas limpias y transparentes, colinas cubiertas de sorprendente jungla tropical, un diverso y único arrecife, personas agradables, culturas únicas y auténtico encanto caribeño. Los isleños poseen una enigmática belleza que se traduce en cabellos rizados, ojos expresivos y pieles que se debaten entre el moreno tostado y el negro más dulce. Como a algunos gustan definirlas, estas islas son el secreto mejor gustado del Caribe.
Bueno, no tanto, porque su popularidad comienza a aumentar y, aunque casi todos los que vienen aquí buscan el anonimato, los hay que cuentan que en sus tranquilas playas han visto en ocasiones a Tiger Woods o Julio Iglesias o a estrellas de cine como Jaclyn Smith, Richard Gere, Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones, algunos con sus propias casas o restaurantes en la isla.
Roatán y las otras islas forman parte de los Cayos Cochinos que además de ser una de las principales zonas turísticas de Honduras, está incluidas dentro de un parque nacional que preserva la naturaleza. Sus playas estupendas, de arenas blancas y aguas cristalinas, están protegidas por un diverso y maravilloso arrecife de coral que circunda la isla, el segundo más grande del mundo, y que durante muchos años protegía a las islas de los piratas de las armadas española y británica que no conocían los pasos a través de ella. En sus tierras los navegantes sin bandera escondían también sus tesoros o se refugiaban de las tormentas, pero hoy, lamentablemente, de aquel pasado aventurero solo quedan los nombres que se usan para llamar a las tabernas, hoteles y restaurantes. Aunque algún intrépido todavía sueña con encontrar algún tesoro escondido. Pisar su suelo es pisar el mismo suelo por el que siglos atrás caminaron piratas como Coxen Hall, que terminó dando nombre a la capital de la isla.
En este paraíso natural no faltan las propuestas para disfrutar de la fauna y la flora a corta distancia. Por ejemplo, se puede visitar el Roatán Butterfly Garden, a solo cinco minutos de la entrada principal del West End Village y observar la variedad de mariposas con curiosos nombres como la lechuza, cebra, helicóptero, petardo, Julia, atardecer de ala larga, monarca y reina. Roatán es un destino especialmente querido por los buceadores, cualquiera que sea su nivel, y amantes del océano. Muy cerca de las Islas de la Bahía, se encuentra la segunda barrera de arrecife más grande del mundo, que es el hogar de una gran diversidad de plantas acuáticas y peces, además de corales, esponjas de varios colores, cavernas coralinas, restos de naufragios. Los amantes del buceo, el snorkeling, la natación o la navegación en pequeños barcos, encontrarán muchas aventuras en la isla de Roatán.
LA PROPUESTA
9 días / 7 noches, el precio incluye Vuelo Madrid - Roatán (vía Cancún) - Madrid. · Alojamiento en habitación doble, régimen de Todo Incluido Hotel categoría Primera Superior · Traslados aeropuerto - hotel - aeropuerto. · Seguro de viaje. Desde 1.685 euros por persona. En agencias de viajes y www.iberojet.es
Natal, el imperio del sol
Sobre Brasil y sus diversos y abundantes atractivos turísticos parece estar todo dicho. Pero en este inmenso país todavía existen nuevos lugares que descubrir, nuevas bellezas y contrastes. Este es el caso de Natal, capital del Estado de Río Grande do Norte.
Grandes peñascos y acantilados, ríos que desembocan en el mar y manglares vibrantes de vida natural son algunos de los encantos que rodean a esta ciudad y la convierten en una de las principales opciones turísticas brasileñas. En Natal es posible disfrutar de más de 300 días de sol al año, una temperatura promedio de 26ºC y magníficas playas que son una invitación para el relax y el baño de mar. Dunas blancas enmarcadas por palmeras, arenas finísimas, aguas claras y tibias..., todo en ese lugar se une para que la estancia en Natal sea lo más agradable posible. Y por si fuera poco, Natal goza del aire más puro de las Américas, según la NASA.
Natal no posee grandes edificios coloniales, ni un patrimonio artístico digno de mención, pero las formidables arenas de su Vía Costeira, extendiéndose ininterrumpidamente desde la Playa de los Artistas hasta Punta Negra, diez kilómetros más allá, atraen a miles de turistas que pueden disfrutar en cualquier época del año del clima más benigno, el mar más limpio y templado y las arenas más finas y acogedoras de toda América.
Un poco más allá, en la playa de Maracajaú, los amantes del buceo pueden disfrutar de hermosos arrecifes de coral antes de llegar a la Punta del Calcanhar, donde se levanta el faro más alto de América, de 65 metros, o a la ciudad de Touros, ciudad histórica donde se firmó el tratado que marcó el nacimiento de Brasil como nación, apadrinado por Américo Vespucio, quien dio nombre a todo el continente.
Aunque con esas playas y ese paisaje, tal vez no entren ganas de adentrarse en la ciudad, Natal es una villa moderna, agradable, limpia, luminosa y segura. Su monumento más famoso (y casi el único) es el Forte dos Reis Magos que data del 25 de diciembre de 1598 cuando los portugueses se establecieron en la desembocadura del río Potengi, de hecho, de ese día de Navidad (Natal en portugués) viene el nombre de la ciudad. El fuerte queda aislado durante la marea alta y hay que acceder por una pasarela peatonal. Otro edificio singular es la antigua prisión, trasformada ahora en Centro de Turismo en el que en cada celda es un escaparate de la artesanía de la región. Todos los jueves hay una sesión del baile del lugar, el "forró", con los turistas.
Otro de los lugares atractivos de Natal es el Parque das Dunas, el segundo más grande parque urbano de Brasil, en el que se pueden encontrar senderos, pistas para caminatas y varias alternativas de esparcimiento para niños y adultos. Hay que aprovechar la estancia en Natal para probar su gastronomía un tanto peculiar, como la carne de sol, paçoca de pilão, queijo de manteiga, y otros platillos preparados a base de frutos de mar, que componen un menú elaborado por la creatividad de su pueblo.
LA PROPUESTA
9 días / 7 noches, el precio incluye Vuelo Madrid - Natal - Madrid. · Alojamiento en habitación doble, régimen de alojamiento y desayuno Hotel Coral Plaza (Prim.Sup) · Traslados aeropuerto - hotel - aeropuerto. · Seguro de viaje. Desde 1.027 euros por persona. En agencias de viajes y www.iberojet.es
Gambia, reserva natural
El sol y las doradas playas han convertido a Gambia en un lugar de vacaciones y escapadas, sobre todo en invierno, para muchos europeos. Pero además de sus buenas playas y de sus complejos hoteleros, en Gambia vale la pena conocer sus reservas naturales y las ruinas de antiguos centros de esclavos.
Quien quiera extraer la esencia de Gambia debe tomar el sol en la playa de Serekunda, observar aves en la Reserva Natural de Abuko, descender el río Gambia y observar la flora y la fauna alrededor, probar el domodah, un guiso de cacahuetes con arroz o el benechin, arroz con una espesa salsa de pescado y verduras, regado con JulBrew, refrescante cerveza local. Solo algo no hay que hacer: silbar cuando ha oscurecido; es tabú.
Gambia es un país muy llano, cuya altitud no sobrepasan los 300 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra plenamente rodeada por territorio de Senegal al norte, sur y este; en el oeste está el Atlántico. El país se encuentra atravesado de este a oeste por el río Gambia que lo divide en dos partes bien diferenciadas. La mitad de su recorrido es navegable, plagado de meandros, alcanzando en su desembocadura una anchura de diez kilómetros. Se dice que las fronteras del país se trazaron siguiendo los cañonazos a babor y estribor de un buque de guerra inglés mientras subía el río Gambia.
Cerca de su desembocadura se encuentra la Isla James, usada antiguamente como puerto de salida del comercio de esclavos y que está declarada por la UNESCO en 2003 como Patrimonio de la Humanidad. La Isla Jacobo o James, contiene numerosos vestigios de la penetración europea en África, desde el siglo XV hasta la independencia del país. El cauce del río, constituye la primera ruta comercial hacia el interior del África occidental y en su momento fue una base para el comercio de esclavos. Los vestigios de este tráfico constituyen, no sólo un importante patrimonio histórico, sino también un símbolo para la Diáspora africana.
No es éste el único Patrimonio de la Humanidad de este pequeño país de apenas 11.295 kilómetros cuadrados, también tienen este reconocimiento desde 2006 los Círculos megalíticos de Senegambia. Consisten en cuatro grandes grupos de círculos megalíticos, que representan una extraordinaria concentración de 1000 monumentos. Los cuatro grupos, Sine Ngayène, Wanar, Wassu y Kerbatch suman 93 círculos de piedra.
Además de las playas, sus mejores encantos son las reservas naturales, su vegetación y su fauna. La vegetación, que es rica y variada, depende del río. En el estuario y la costa atlántica -plagada de numerosos ramales- se puede encontrar un paisaje tupido de manglares y cañaverales; mientras las zonas bajas de agua dulce, río adentro, están cubiertas de un hermoso y exuberante bosque tropical, siendo el bambú lo más característico. Hay también grandes áreas pobladas de árboles como el cedro, caoba, caucho, palma de aceite... aunque es el baobab el más majestuoso, casi un símbolo nacional.
En cuanto a la fauna se puede encontrar, según el curso del río también, cocodrilos, hipopótamos, leopardos, jabalíes, antílopes, monos, chimpancés... Pero quizás lo más importante sea la gran variedad de aves, que, con más de 550 especies catalogadas, hacen del país un verdadero paraíso para los amantes de la ornitología.
LA PROPUESTA
9 días / 7 noches, el precio incluye Vuelo Madrid - Banjul - Madrid. · Alojamiento en habitación doble, régimen de alojamiento y desayuno Hotel Sunset Beach (Turista) · Traslados aeropuerto - hotel - aeropuerto. · Seguro de viaje. Desde 629 euros por persona. En agencias de viajes ywww.iberojet.es
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Enrique Sancho
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Todo cambia en el norte de Portugal
Con varias ciudades como Patrimonio de la Humanidad al igual que buena parte del cauce del Duero y sus vides, y con Guimarães como Capital Europea de la Cultura en 2012, el Norte de Portugal ofrece hoy su mejor cara.
ENRIQUE SANCHO
Dicen las malas lenguas que entre Gaia y Oporto hay una rivalidad secular que nadie ha logrado superar. Dicen que entre la orilla sur y norte del viejo río Duero a su paso por Oporto -dos municipios, dos estilos de vida, dos enfrentados intereses- hay mucha más distancia que los escasos doscientos metros que las separan. Algunos, incluso, cuentan que las bodegas de Gaia (Vila Nova de Gaia, en realidad), con más de 50 compañías, no deberían utilizar la denominación Porto para sus vinos, pese a que la llevan usando desde hace más de 250 años y que es uno de los nombres que ha situado a la ciudad y a todo el país en el mundo.
Pero pese a las habladurías, la sangre -nunca mejor dicho- no llega al río. En realidad, no cabría entender y disfrutar de esta deliciosa ciudad sin la complicidad de ambas orillas. Como ocurre en otros lugares, por ejemplo Budapest, la esencia y la armonía de Oporto se entiende desde la orilla de Gaia. Desde allí se descubren sus casas amontonadas, sus fachadas barrocas, sus paredes desconchadas, sus ropas tendidas al sol que han contribuido, sin duda, a que todo el conjunto sea declarado Patrimonio de la Humanidad. Y desde la orilla de Oporto se tiene la mejor imagen de los puentes de hierro, obras maestras de Eiffel y sus discípulos, que unen, a pesar de todo, las dos orillas, y se aprecia la sucesión de marcas de vinos -Sandeman, Calem, Ferreira...- que han paseado el nombre de la ciudad por todo el mundo.
Por eso, una de las primeras cosas que hay que hacer en Oporto es una breve travesía por su río, embarcando en una orilla y desembarcando en la otra, y extasiarse ante la suave cadencia de escenas que circulan ante los ojos. Los
rabelos, réplicas de las antiguas embarcaciones que realizaban el transporte de mercancías por el Duero, se acercan a la desembocadura del río y a su manso abrazo con el Atlántico y luego remontan la corriente. A su paso, cien metros más arriba, se descubren los puentes de hierro de Maria Pia y de Dom Luis I, que construyeron Gustavo Eiffel y su aventajado discípulo, Teófilo Seyrig, declarados monumentos nacionales y sin más finalidad actual que la estética, o el impresionante puente de la Arrábida, de Edgar Cardoso que, con un vano de 270 metros, fue durante algún tiempo record mundial de puentes con arco de hormigón armado.
El origen de Portugal
Situada junto al río, la Ribeira era en el siglo XV un puerto muy animado, en el que atracaban centenares de naves y carabelas que llevaban a Francia, Inglaterra y Flandes los productos de la tierra, entre ellos los vinos del Alto Duero. Hoy conserva un aire melancólico con multitud de restaurantes y terrazas frecuentadas por los no muy numerosos turistas que visitan la segunda ciudad más importante de Portugal -y la que le dio nombre: Porto Cale o Portus Calle como la llamaron los romanos- y que antes de venir aquí se sienten atraídos por la siempre poética Lisboa, la elegancia de Estoril, las soleadas playas del sur en el Algarve, o la piadosa visita a Fátima.
Mientras los dorados tonos de las casas, que dieron nombre al Douro, se reflejan en sus aguas, en el cielo se destacan las pesadas torres de la catedral fortaleza, símbolo del poder de los obispos al que se oponían los portuenses. De la silueta de la ciudad sobresale la alta Torre de los Clérigos, de atrevida belleza y de un barroco muy singular. En esta ciudad en la que conviven en rara armonía el románico, el gótico, el barroco, el neoclásico, la llamada arquitectura del hierro, y el atrevido cariz contemporáneo de la Escuela de Arquitectura de Oporto, presidido por Alvaro Siza, no es fácil encontrar elementos suntuosos, palacios o grandes residencias. La propia ciudad mantuvo a distancia a la nobleza, ya desde la Edad Media, que tenía prohibido vivir allí.
Al desembarcar, vale la pena dedicar un tiempo a pasear por su zona portuaria, donde perduran las típicas casas de estilo luso, de arquitectura estrecha y alargada. Unos edificios con carácter propio, muchos humildes y decadentes, en los que destaca su revestimiento con azulejos de estridentes colores y balcones con barandillas forjadas, en las que se cuelga la ropa a secar. Estos viejos muelles fluviales, ubicados en este barrio del Barredo, o Cais da Ribeira, nos transportan al auténtico sabor de otros tiempos. El antiguo barrio, a pesar de conservar su vieja estampa, se ha ido adaptando al atractivo turístico que despierta. Las viejas dependencias portuarias se han transformado en tascas y tabernas con encanto, donde poder tomar un tentempié y, naturalmente, saborear un vinho de Porto.
Lugares de interés
Aunque cueste trabajo alejarse de este placentero enclave, otros lugares de Oporto reclaman atención, como la famosa iglesia de San Francisco, cuyo interior destaca por el impresionante revestimiento de oro en sus tallas barrocas. Una exhibición de riqueza que produjo la indignación de los propios franciscanos, que incluso prohibieron el culto por incumplir el voto de pobreza que pregona esta hermandad.
Otro de los lugares más visitados está en la misma plaza: es un enorme edificio conocido como Palacio de la Bolsa, construido en 1834, viejo recuerdo de la vocación mercantil que desde siempre ha tenido la ciudad, y sede de la Asociación Comercial de Oporto y que se puede acceder como si fuera un museo. En su interior destaca su pintoresco Salón Árabe, una amplia sala inspirada en nuestra Alhambra de Granada y que sirve para recepciones de grandes mandatarios.
Por el centro, hay otras visitas inevitables, como la famosísima Torre de los Clérigos, que se dice que es el campanario más alto de Portugal, con 76 metros de altura. Diseñada en el siglo XVIII propone una penitencia adelantada si se quiere disfrutar de la mejor vista de la ciudad: 225 peldaños que trepar. En la misma plaza hay un rincón con personalidad: la librería Lello&Irmao, abierta desde 1906. En su interior destaca su exuberante decoración en madera y vistosas escaleras de caracol. Para los portugueses es la librería más bella del mundo. No muy lejos está otro establecimiento con encanto, el viejo café Majestic, con un estilo de Belle Epoque y que transmite ese aire elegante de época dorada, un toque romántico que recuerda aquellos lugares de tertulia de artistas e intelectuales.
Cerca del café, más comercios sacados de otros tiempos, como la tienda de ultramarinos, conocida como la Peroa do Bolhao, con una fachada modernista de 1917, que expone en sus vidrieras los productos más típicos de Portugal, y, más adelante el mercado del Bolhao, una vuelta al pasado donde vendedoras del campo ofrecen productos fresquísimos que despiertan los sentidos; pescados, frutas, vinos, carnes, pan artesano, bacalao...
Pero los habitantes de Oporto se muestran especialmente orgullosos de su modernidad y de las obras maestras de arquitectura contemporánea que surgen aquí y allá en la ciudad. La Capitalidad Europea de la Cultura que la ciudad ostentó en 2001 permitió revitalizar su arquitectura, aunque algunas de sus obras más emblemáticas, como la Casa da Música, del holandés Kem Colas, no se inauguraran hasta dos años después. En cualquier caso, en la ciudad se encuentran algunas de las obras más representativas de su principal arquitecto vivo, Álvaro Siza, como la Casa Manuel Magalhaes, en la Avenida dos Combatentes, y la Facultad de Arquitectura, un armonioso conjunto de muros opacos y vanos por los que se filtra la luz, que son exponentes supremos del arte del arquitecto. Otros quince edificios en Oporto llevan la firma de Álvaro Siza, como algunas tiendas que salpican las grandes avenidas de la ciudad o la Fundación Serralves, cuyas líneas arquitectónicas dan todavía más esplendor a las bellas pinturas que cobijan sus muros. Todas las construcciones de Siza se caracterizan por el minimalismo constructivo, siempre acompañadas por la luz, que tiene que ser capaz de iluminar los espacios más pequeños que se puedan imaginar.
Camino al Norte de Portugal
Oporto es también el punto de partida para descubrir el norte de Portugal, una región cargada de historia, monumentos, paisajes y culturas que dieron origen al país. Zona de montañas y declives acentuados, cubierta de frondosa vegetación, ríos y parques naturales. Con el granito de sus montañas se erigirían los muchos monumentos, de fe y de historia de la región. De fe, en las sobrias ermitas románicas y templos barrocos; de historia, en los castillos o en los incontables pazos y casas blasonadas, donde se recibe al visitante en la más aristocrática hospitalidad.
Bordeando el litoral atlántico se llena a la desembocadura del río Lima que nos recibe con sus aguas derramadas en el bravío Atlántico y con la belleza de Viana do Castelo, erigida sobre la foz del río y conocida como "La Princesa del Lima". Es difícil resistirse a su encanto, cuando la luz crea sombras geométricas por entre los majestosos edificios históricos, en los que predominan estilos como el manuelino, el barroco o art-déco. Las calles y callejuelas del centro histórico, uno de los más bellos y bien conservados del país, llaman la atención por sus bellas fachadas armónicas, sus paneles de azulejos de bello trazado y color, que son un auténtico compendio de la historia de la arquitectura en Portugal.
De camino hacia Braga, segunda punta del triángulo de ciudades esenciales e el note de Portugal, hay que hacer una escala en el Santuario de Bom Jesús. Lo mejor es salvar los 300 metros de desnivel utilizando el ingenioso funicular que funciona con agua y que fue el primero en instalarse en Portugal en 1882. Otra opción -mejor hacerlo de bajada- es la escalinata que lleva a lo alto y está formada por 17 rellanos decorados con fuentes simbólicas, estatuas alegóricas y otra decoración barroca dedicada a diversas temáticas: la vía Sacra, los Cinco Sentidos, las Virtudes, el Terreiro de Moisés y, en lo alto, las ocho figuras bíblicas que participaron en la Condenación de Jesús. No hay que perderse la perspectiva al fondo de la Escalinata. Mirando hacia arriba, las fuentes trabajadas en granito en los diversos rellanos se destacan del blanco formando un cáliz, sobre el cual se ubica la iglesia propiamente dicha.
Todo el que se precie, debe entrar en Braga como un ciudadano del Renacimiento, por el Arco de la Puerta Nueva, donde se hacía la entrega de las llaves de la ciudad. Esta llave simbólica abre las puertas de una ciudad milenaria, que guarda en sus monumentos el brillo del poder que ostentaban sus obispos. Su catedral, la más antigua del país, fue la mayor referencia religiosa de Portugal. El dicho popular portugués "más viejo que la Catedral de Braga" se refiere a algo con muchos años y es ilustrativo de su antigüedad. Su poder eclesiástico, tantas veces asociado en tiempos medievales al poder de la espada, se extendió por los reinos de España y Portugal.
En el siglo XVI el arzobispo D. Diogo de Sousa, deslumbrado con la Roma del Papa Julio II, le dio el brillo y la gracia decorativa del Renacimiento. Más tarde, la exuberancia del arte barroco se añadiría a otros edificios de gran magnificencia. De todas estas épocas, la ciudad guarda recuerdos inesperados, grandes y pequeños, como una torre medieval en plena calle, ventanas y celosías que encubrían rostros de mujeres o un palacio "rocaille" que recuerda a una cómoda estilo Luis XV. Ya en tiempos más recientes, la fundación de la Universidad y la calidad de su arquitectura contemporánea dieron un impulso de juventud que la llenó de luz, color y de una imprevista modernidad.
Donde todo empezó
El final del camino lleva, curiosamente, a donde todo empezó. Guimarães tiene un significado muy especial en el corazón de los portugueses. Dentro del castillo medieval fue donde nació Afonso Henriques y en sus altas torres y murallas venció a los ejércitos de su madre, en 1128. Reconocido como heredero del Condado Portucalense por los guerreros del Miño, este Príncipe que, según dicen las crónicas, era muy atractivo, llegó a ser el primer rey de Portugal.
Después de saber esta historia, resulta aún más interesante pasear por el centro histórico de la ciudad, recogida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Hay un carácter auténtico en los armoniosos balcones de hierro, en las barandillas y soportales de granito, en los perfiles de las torres almenadas de las casas señoriales, en los arcos que unen las calles estrechas, en las losas del suelo alisadas por los siglos y en la frescura de los claustros. Por momentos podemos imaginarnos en un escenario medieval, donde la nobleza fue construyendo espléndidos palacetes como la casa Mota Prego, el Palacio de Vila Flor, del Toural y tantos otros que confieren esa atmósfera única a Guimarães.
Un buen punto de partida para callejear por el corazón de la ciudad es el Largo de Nossa Senhora da Oliveira. Aquí se alza la impresionante iglesia de la Colegiata de Guimarães desde la que partió hacia Roma Pedro Hispano que, con el nombre de João XXI, sería el único papa portugués de la Historia de la Iglesia.
GUIA PRACTICA
CÓMO IR:
La forma más cómoda, y más barata, de llegar desde España a Oporto es utilizando los vuelos de la compañía de bajo coste Ryanair (www.ryanair.com) que enlazan Madrid, Gerona, Las Palmas y Tenerife con la ciudad. Precios A partir de unos 30 euros por trayecto.
ALOJAMIENTO:
La mejor opción es la de la red de hoteles y pousadas que ofrece el Grupo Pestana-Pousadas. En Oporto es muy recomendable el hotel Pestana Porto (tel: 902 33 63 63 y www.pestana.com), situado en la Plaza de la Ribeira, en pleno corazón del casco viejo de la ciudad, y sobre la muralla medieval, ocupa parte de una manzana de edificios que se remontan a los siglos XVI, XVII y XVIII. En octubre de 2009 se ha inaugurado la nueva pousada de Oporto (www.pousadas.pt). Diseñado por el arquitecto Nasoni y construido en los mediados del siglo XVIII, el Palacio do Freixo es uno de los ejemplos más notables de la arquitectura civil portuguesa de la época barroca. La Pousada preserva toda la fachada de los edificios del palacio, que se convirtió en un Monumento Nacional en 1910. La propiedad consta de dos edificios separados, pero relacionados entre sí: el Palacio, que alberga el restaurante, bar, salones y salas de reuniones, y la antigua Fábrica de Harinas Harmonia, donde se encuentran las habitaciones, algunas con una magnífica vista sobre el río. El establecimiento con encanto y la cocina estupenda tienen la capacidad de hacer de éste el sitio ideal no sólo para aquellos que buscan actividades de ocio, sino también como lugar de celebración de grandes eventos, encuentros y reuniones.
En la región Norte de Portugal, hay 11 pousadas de distinto tipo: históricas, con encanto, de naturaleza... En Viana do Castelo se encuentra la Pousada del mismo nombre, sobre el Monte de Santa Luzia, desde donde se puede disfrutar de uno de los más extensos y bellos paisajes de Portugal: la ciudad de Viana do Castelo y el Río Lima. La Pousada es fruto del excelente trabajo de remodelación de un Hotel construido en 1918. Los jardines y los bosques que la rodean, la magnífica piscina y lo apartado de su ubicación, permiten un descanso estimulante.
En el camino entre Braga a Gerês, está la Pousada de Santa Maria do Bouro, Pousada de Amares, un hotel histórico de lujo, resultado de la restauración de un Monasterio Cisterciense del siglo XII, una de las piezas más relevantes de toda la arquitectura portuguesa. Conservando la severidad de un Monasterio, pero con una decoración moderna y confortable, la Pousada de Amares es el punto de partida para recorridos culturales por toda la región del Miño.
Muy cerca del centro histórico de Guimarães, en la subida a la ciudad, se levanta la Pousada de Santa Marinha (Premio Nacional de Arquitectura en 1985), resultado de la restauración del hermoso Monasterio de los Agustinos del siglo XII. El Parque de Penha, el Jardín del Monasterio, los jardines y rincones interiores con fuentes de granito, los ricos mosaicos de azulejos, los claustros y los múltiples balcones y terrazas con vistas a la ciudad, así como una magnífica carta de sabores y vinos, invitan a prolongar la estancia.
Situada en pleno centro histórico medieval de Guimarães la Pousada Casa Señorial forma parte del alma viva de la ciudad, ayudándola a proyectarse a través de sus tradiciones seculares. Pernoctar en esta Pousada y desde allí recorrer a pie las estrechas callejuelas que conducen al Castillo de D. Afonso Henriques y al Palacio Ducal, observando los bellos detalles que encontramos a cada paso, es descubrir la Historia de Portugal (tel.: 902 33 63 63 y www.pousadas.pt).
Información:
TURISMO DO PORTO E NORTE DE PORTUGAL, E.R.
Castelo Santiago da Barra
4900-360 Viana do Castelo
Tel.: (+351) 258 820 270
turismo@portoenorte.pt
www.portoenorte.pt
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Enrique Sancho
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Marsella, punto de encuentro del mundo
La ciudad más antigua de Francia se prepara como Capital Europea de la Cultura en 2013
ENRIQUE SANCHO
Alejandro Dumas, que la conoció bien y que ambientó aquí su más célebre novela, la definió como "el punto de encuentro de todo el mundo". Su vocación marinera y su situación en el Mediterráneo hicieron de Marsella una ciudad de acogida y de fusión. Con 26 siglos de historia a sus espaldas, mira abiertamente hacia el futuro.
Puede que la imagen que el mítico Edmond Dantès tuviera al enfilar la bocana del puerto de Marsella, convertido ya en Conde de Montecristo, fuera muy diferente a la de hoy, casi 200 años más tarde, pero sin duda sus emociones al contemplar las dos magníficas fortalezas que la resguardan serían similares a las que experimenta el viajero que entra a bordo de un típico barco marsellés en el Vieux Port de esta ciudad, la más antigua de Francia. Y la segunda más poblada.
Y es que las imponentes siluetas del fuerte San Juan a babor y de San Nicolás a estribor dan una idea del turbulento pasado de esta ciudad donde no han sido extraños griegos y romanos y donde han dejado sus huellas construcciones religiosas medievales, fortificaciones del siglo XVI, lujosas residencias de los siglos XVII y XVIII y los numerosos edificios prestigiosos construidos en el siglo XIX. Por supuesto, Marsella también es moderna y futurista. Ahí está la Unité d´Habitation del visionario Le Corbusier y los vanguardistas proyectos que verán la luz en 2013 cuando esta ciudad mediterránea se convierta en Capital Europea de la Cultura.
El fuerte de San Juan será en 2013 uno de los símbolos de la ciudad ya que acogerá, junto a varios modernos edificios, el MUCEM, Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo. Pero también lo es ahora, como lo viene siendo desde el siglo XIII cuando la orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén (la futura Orden de los Caballeros de Malta) se instaló allí y dio nombre al barrio. Curiosamente tiene un foso que lo aísla de la ciudad, y sus cañones, como los del fuerte San Nicolás, apuntan a la rebelde Marsella y no al mar. Se ve que había más peligro dentro que fuera en aquellos años. Asedios, explosiones y una terrible epidemia de gripe en 1720 marcaron la historia del lugar y todavía hoy parecen estar demasiado presentes.
La ciudadela de San Nicolás, "un fuerte de opereta", parece concebida para calmar la furia de los marselleses y para asentar la autoridad de un monarca, consciente de su falta de popularidad en una ciudad cuya relación con la corona de Francia databa de menos de dos siglos. Y esa relativamente mala disposición frente al poder central y la rivalidad con París siguen todavía hoy. Ni siquiera el gesto heroico de enviar 500 voluntarios para defender la capital en 1792 cantando una nueva y pegadiza marcha compuesta por Rouget de Lisle en Estrasburgo y bautizada desde ese momento como "La Marsellesa" ha podido borrar las rencillas.
Detrás del fuerte de San Juan se encuentra el pintoresco barrio de Panier, uno de los más antiguos, hoy poblado de pequeños cafés y comercios tradicionales, entre los que no faltan las típicas tiendas de jabón, que lo presentan de mil formas, colores y olores. En el centro del barrio está la antigua Charité, un lugar creado en 1640 tras la petición real de "encerrar en un lugar limpio y escogido a los pobres nativos de Marsella". Desde 1986 es un centro multidisciplinar de vocación científica y cultural, que alberga museos y que recibe exposiciones itinerantes.
Ambiente portuario
Aunque la utilidad y el ambiente del puerto han cambiado en los últimos años y hoy abundan los apartamentos y hoteles de lujo y los yates de recreo, todavía conserva algunos aromas de su vieja actividad pesquera. Por ejemplo, todas las mañanas se levanta un
mercadillo de pescado en el muelle de los Belgas, al fondo del Viejo Puerto, y allí entre brillantes piezas recién capturadas, aún moviéndose en medio palmo de agua, se venden los llamados ojos de Santa Lucía de brillantes colores. En realidad es una parte del caparazón del caracol, pero en esta tierra de la Provenza se considera que dan buena suerte, y se compran con la misma naturalidad que un periódico o un paquete de cigarrillos. Al lado de los puestos de venta, los barcos de los pescadores se mezclan con los que llevan a los turistas de paseo por la costa o de excursión a las islas cercanas, con ese bullicio de pequeña fiesta de día soleado. Hasta el mediodía, el mercado es uno de los lugares más concurridos, animados y bulliciosos de esta ciudad marinera y milenaria.
El Puerto Viejo es sin duda el lugar más animado de Marsella. Poblado de veleros, protegido por fortalezas y rodeado de terrazas donde dejar pasar el tiempo con un café, una copa de vino o, la bebida típica aquí, un pastís, una especie de anís que se sirve aguado. Mención aparte, merece otra de las bebidas típicas, la absenta, con casi 90 grados de alcohol, que popularizaron artistas y escritores como Wilde, Van Gogh, Baudelaire, Manet, Picasso, Degas y Hemingway, entre otros, con la que encontraban la inspiración. En 1888 Van Gogh, según el mito, ebrio de absenta, se cortó el lóbulo de la oreja y se lo dio a una joven meretriz.
La bebida, que estuvo prohibida durante años y aún lo está en ciertos países, hay que tomarla siguiendo un rito especial: se sirve en un vaso con forma de campana, se coloca una cucharilla con agujeros y encima un terrón de azúcar y se vierte agua muy fría lentamente para que el azucarillo se disuelva y se mezcle con el alcohol y el agua. Hay que beberlo de un trago.
En torno al puerto hay muchos restaurantes y no hay que perder la oportunidad de disfrutar las especialidades marsellesas: la célebre bullabesa, una sopa de pescado que se come dos veces, primero la sopa y luego de nuevo sopa con el pescado y los mariscos con que se ha cocinado, los «pieds et paquets» (carne picada con especias y bacon) y las «navettes» (bizcocho en forma de barco con sabor a naranja).
Recorriendo la ciudad
Desde el puerto se abren caminos para explorar. No es Marsella ciudad de grandes monumentos, pero sus dos iglesias principales, que se observan desde casi cualquier punto de la urbe merecen una visita. La Mayor Vieja (declarada Monumento Histórico en 1840)
data de mediados del siglo XII, aunque ya había edificaciones aquí desde el V. Se trata de un bello ejemplo de arquitectura románica provenzal, que fue construido en piedra rosa de las canteras de la Corona. La Mayor Nueva (declarada Monumento Histórico en 1906) es de estilo románico bizantino, tiene forma de cruz latina, con un deambulatorio. Es de resaltar la fachada adornada con estatuas de Cristo, de los apóstoles San Pedro y San Pablo y los Santos de la Provenza.
La Canebière es la avenida más famosa del Midi francés, con detalles que unas veces recuerdan a la Gran Vía madrileña y otras a las Ramblas de la Ciudad Condal, pero con un ambiente muy cosmopolita, tiendas árabes, restaurantes turcos, pequeños bazares.... Por otro lado, abundan los barrios antiguos apenas alterados por la guerra, con plazas pobladas de restaurantes, cafés y librerías y un puñado de calles estrechas que luego dan paso a grandes avenidas. Hay rincones, como los alrededores de la Vielle Charité o el espacio donde se encontraban los antiguos arsenales, que surgen como descubrimientos y en los que vale la pena detenerse.
Hay que pasear también por el homogéneo bulevar Longchamp, bordeado de plátanos bellos edificios y palacetes. Según la riqueza y los deseos de cada propietario, el inmueble está más o menos ornamentado, sobre todo en la parte superior de las puertas de entrada y en los marcos de las ventanas. La mayor parte de estos edificios poseen un jardín orientado al sur.
Longchamp da nombre también al más lujoso palacio de Marsella, que pretende reflejar el poder de la ciudad en la segunda mitad del siglo XIX. El monumento, que se inauguró en 1869, conmemoraba la llegada de las aguas del canal de la Durance a Marsella. Reunía en un mismo lugar el Museo de Bellas Artes, el Museo de Historia Natural, un parque botánico y zoológico. La rica decoración del edificio evoca la abundancia y la fertilidad que traen consigo las aguas del canal.Sus colecciones le han valido ser clasificado en la primera categoría de museos, entre otros nueve grandes museos de Francia.
En la parte más alta de la ciudad siempre se localiza la silueta de Notre Dame de la Garde, donde hay que subir preferentemente a la puesta de sol para contemplar el espectáculo de esta ciudad sureña desparramada, con la presencia constante del Mediterráneo. Porque para sentir Marsella también es imprescindible asomarse al mar, recorrer la gran avenida, la "corniche" del Presidente Kennedy, que luego continúa hacia ese espectáculo de roca y mar que son las Calanques.
Al borde del mar
A lo largo de este bonito paseo que domina el mar desde la ensenada de los Catalanes hasta el Parque Balneario del Prado se pueden descubrir vistas magníficas de las islas del Frioul y el castillo de If. En el siglo XIX, los ricos comerciantes se construían casas magníficas de las cuales aún quedan muy buenos ejemplos. Están escondidas, protegidas de las miradas de los curiosos, en parques con una frondosa vegetación. Los ejemplos más notables son el Château Berger y la Villa Valmer.
Entre Callelongue y Port Pin, a lo largo de 20 kilómetros suntuosos acantilados blancos se desploman sobre el mar. Son las Calanques, esos dedos de esmeralda sumergidos en la roca que se formaron hace 12.000 años, cuando el nivel del mar subió hasta invadir los valles, tras un lento recalentamiento que siguió a los periodos glaciares. Las condiciones de fuerte sol, de viento y de sequedad, dieron nacimiento a una flora rica de unas 900 especies vegetales, de entre las cuales unas cincuenta están protegidas por la ley. También en sus acantilados anidan algunas especies de pájaros poco frecuentes y muy destacables: el águila de Bonelli, el halcón peregrino, el búho real....
Cómo ir:
Las compañías Air Nostrum (www.iberia.com) y Ryanair (www.ryanair.com) tienen vuelos directos diarios desde Madrid y Barcelona.
Más información:
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Enrique Sancho
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El Camino a Santiago pasa por Cantabria
ENRIQUE SANCHO
Mucho antes de que nobles y plebeyos, peregrinos y mendigos, artistas, pícaros y comerciantes fueran al encuentro de Santiago recorriendo el Camino Francés, llamado así en buena parte porque su trazado fue elaborado por los monjes de la abadía benedictina de Cluny que en aquel momento era el más importante centro del cristianismo europeo, la vía más transitada, la que seguía el Campus Stellae o Campo de Estrellas que indicaba la Vía Láctea, era la que bordeaba el mar Cantábrico, la ruta que, con el tiempo, se llamó Camino del Norte, que tenía algunas de sus etapas más destacadas en Cantabria.
En los primeros siglos y tras el descubrimiento de la tumba del Apóstol en 813, apenas estos territorios del norte de la península estaban libres de la dominación de los musulmanes, además, para muchos reyes y nobles de la Europa cristiana de la Edad Media, principales impulsores de la peregrinación, era más fácil y menos peligroso el recorrido a Santiago desde cualquiera de los puertos del Cantábrico a los que podían llegar por mar desde Inglaterra, Flandes, Alemania o Escandinavia.
El itinerario del Norte disfrutó de una gran vitalidad durante décadas, hasta que en los siglos XI-XII los monarcas hispanos potenciaron el Camino Francés como itinerario privilegiado, vertebrando los reinos cristianos del norte peninsular.
Hoy, hacer el Camino de la Costa es disfrutar de uno de los más bellos, atractivos y emocionantes Caminos de Santiago. En su mayor parte discurre entre la montaña y el mar Cantábrico. Las espectaculares vistas, que frecuentemente se pierden en la azul lejanía de las aguas del mar; el intenso verdor de las montañas adornadas con un sinfín de caseríos; las pequeñas aldeas, que parecen sacadas de un cuento; los pueblos y localidades marineras, las hermosas ciudades, la gastronomía y la hospitalidad de sus gentes, convierten este maravilloso Camino en una experiencia inolvidable para el peregrino.
En el Camino del Norte se encuentra un rico patrimonio cultural, histórico y artístico, que ha llevado a los gobiernos de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, a solicitar a la Unesco la declaración de este itinerario como Patrimonio de la Humanidad como una ampliación de la declaración que en 1993 otorgó esa consideración al Camino Francés, al que ahora se añadirían los 1.065 kilómetros que suman los Caminos del Norte.
El Camino por Cantabria
El paso de peregrinos por tierras de Cantabria se mantuvo preferentemente a través de los puertos de mar, después de que las grandes guerras europeas interrumpiesen el flujo de peregrinos desde Francia. Así, los puertos de las villas marineras alcanzaron gran importancia: Castro Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera que todavía hoy marcan las paradas imprescindibles en el recorrido, a las que se han unido otras localidades de relevancia histórica y monumental, tales como Santoña, Santillana del Mar o Comillas. Aunque la documentación existente es escasa, y los años han borrado o difuminado muchas de las huellas jacobeas, esta ruta cántabra resulta hoy en día una alternativa muy sugerente para quienes busquen un recorrido verde y fresco, no exento de escalas culturales.
Ya desde los primeros tiempos se tapizó la región de ermitas e iglesias dedicadas a Santiago Matamoros, y se levantaron a lo largo de los caminos un gran número de hospitales, normalmente sostenidos por los concejos, donde los peregrinos pudieran encontrar cobijo nocturno, sanar de sus enfermedades o morir para recibir cristiana sepultura.
En este contexto jacobeo, abundan las escondidas y misteriosas iglesias rupestres, las encantadoras prerrománicas, románicas y góticas, así como las espléndidas renacentistas y barrocas, en una gama que abarca desde la humilde ermita, en ocasiones ubicada en lugares increíbles, hasta los hermosos monasterios y colegiatas; las torres medievales y los castillos roqueros, las casonas y los palacios de los siglos modernos, suman un magnífico y recoleto patrimonio que dan sentido y acompañan a los caminos milenarios por donde se iba y se volvía de Santiago de Compostela.
De esta arteria principal salen caminos más secundarios que enlazan con el camino de la Meseta, o Camino Francés, entre los que destaca el camino del Besaya y que sigue en gran parte el primitivo trazado de la calzada romana. Une las villas de Santander y Santillana con Aguilar de Campoo, donde se bifurca hacia Burgos o Palencia. Todo él está jalonado de pequeñas iglesias y colegiatas románicas. Se une con el Camino Francés en Carrión de los Condes. Desde las otras villas también nacen caminos que llevan al Francés y siempre se han creado ramales que se acercan hasta Santo Toribio de Liébana para gozar de las indulgencias que otorga la visita del monasterio, ubicado en un entorno natural impresionante y en el que se guarda y se venera el trozo más grande de la cruz donde Cristo murió. Liébana, junto con Santiago, Roma y Jerusalén son los principales centro de peregrinación jubilar.
Paisaje e historia
"Cantabria -recordaba recientemente su Consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Francisco Javier López Marcano- atesora un patrimonio paisajístico e histórico único. Esta combinación de cultura y naturaleza acompaña al peregrino que se adentra en esta tierra de acogida guiado por motivos espirituales o por la sencilla y hermosa devoción de descubrir sendas de pluralidad y cultura. Descubrir la encrucijada de caminos que despliega la geografía cántabra supone encontrar un paisaje único, cargado de arte, patrimonio histórico, naturaleza en estado puro, sorpresas gastronómicas e historias humanas".
"Historias como las que han forjado a lo largo de los siglos los caminantes y peregrinos que han recorrido las sendas del Camino de Santiago por la costa y los que descubren la grandeza del Camino Lebaniego hacia Santo Toribio de Liébana. Ambas rutas representan el nexo de Cantabria con los Caminos de Europa, símbolos de cultura y concordia".
Desde Castro Urdiales a San Vicente de la Barquera, el viajero descubrirá grandes tesoros, empezando en el propio Castro con su Puebla Vieja y el castillo y la iglesia gótica de La Asunción o la Puebla Nueva, declarada Conjunto Histórico Artístico. En la cercana Santoña, además de saborear las afamadísimas conservas de anchoas y bonito y apreciarr el lugar natal de Juan de la Cosa, vale la pena una visita a la iglesia de Sta. María del Puerto (s. XIII-XVI). Y no muy lejos está la capital, Santander, donde es imprescindible conocer la Catedral e iglesia del Santo Cristo (s. XVIII).
Antiguamente tenían un papel fundamental los pasos de barca para que los viajeros pudieran transitar por las rutas cántabras paralelas a la costa. La desembocadura del Pas se cruzaba por la barca de Mogro, y la de los ríos Saja y Besaya, por la de Santo Domingo. Ambas eran mantenidas por los vecinos y gratuitas para los peregrinos.
Tras cruzar Suances, el Portus Blendium de los romanos y hoy uno de los más importantes centros vacacionales de Cantabria, se llega a Santillana del Mar, visita obligada en cualquier recorrido por Cantabra y uno de los pueblos más bellos de España. Su casco urbano se conserva exactamente igual que hace trescientos años. Fue una importante capital histórica y conserva palacios y casas bellísimas de las familias nobles más significativas. Casi todas sus calles empedradas conducen a la colegiata de Santa Juliana (s. XII), nudo en el que se encuentran las dos principales rutas jacobeas por Cantabria.
Al salir de Santillana, uno se encuentra de nuevo en plena naturaleza, en un camino que se acerca enseguida a la costa y las playas. En dirección a Comillas la ruta discurre por amplias praderías tradicionalmente agrícolas y ganaderas, en un contorno de colinas suaves. Una de las más hermosas etapas del camino es la que discurre a través del Parque Natural de Oyambre, un paseo por un paisaje protegido que sin duda no hacían los antiguos peregrinos, pero que alegrará al viajero de hoy.
Tras visitar Comillas y su conjunto histórico que incluye el palacio de Sobrellano, el Capricho de Gaudí y la Universidad Pontificia, el final del camino de la costa en Cantabria es San Vicente de la Barquera adonde se entra por el puente de la Maza, de 32 arcos, considerado en su día el más largo del reino. La imagen más difundida de San Vicente de la Barquera es la de la silueta de su castillo y su iglesia medieval recortada sobre las blancas nieves de los Picos de Europa, mientras una barca de pescadores faena en las tranquilas aguas de su ría. Esa imagen, en buena parte, es la que ha dado pie al inspirado eslogan "Cantabria infinita".
En el patrimonio arquitectónico de San Vicente de la Barquera destaca su Puebla Alta, declarada Conjunto Histórico Artístico, y entre cuyos edificios más significativos se encuentra el castillo del s XIV, uno de los pocos que se conservan en la cornisa cantábrica, la iglesia de Santa María de los Ángeles, de estilo gótico, el hospital de la Concepción o la casa del inquisidor -actual ayuntamiento -. Muchos de los edificios antiguos de San Vicente de la Barquera fueron construidos para acoger a los peregrinos que hacían el Camino de Santiago por la costa.
El peregrino o el viajero que recorra Cantabria encontrarán una cuidada y adecuada red de más de 20 albergues y numerosas casas rurales en las que descansar y reponer fuerzas disfrutando con la bien acreditada gastronomía cántabra. Y a su paso descubrirá una tierra que, desde el hombre de Altamira a nuestros días, se caracteriza por su hospitalidad y por su vocación como lugar de encuentro de culturas.
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Enrique Sancho
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Ya está aquí el Xacobeo 2010
El Año Santo que está a punto de comenzar es, de nuevo, una magnífica ocasión para redescubrir Galicia, pero también otras Comunidades por las que trascurren algunos de los varios caminos hacia Santiago que están siendo transitados desde hace mil años. También es el momento para el encuentro con uno mismo, con independecnia de las motivaciones religiosas que puedan haber, para descubrir la naturaleza, la cultura y la gastronomía.
Texto y fotos: Enrique Sancho
En apenas unos días comenzará el Año Santo Compostelano 2010, el segundo de este siglo y el último hasta que en 2021 vuelva a celebrarse. Una vez más, como desde hace siglos, este acontecimiento volverá a reunir en una de las ciudades más bellas de Europa a peregrinos y viajeros, pero también, como desde la temprana Edad Media, servirá para convocar a estudiantes, artistas, pícaros, comerciantes, nobles y plebeyos.
Los planes de la Xunta de Galicia y de la Sociedad Anónima de Xestión del Xacobeo son muy ambiciosos y pretenden casi duplicar los peregrinos en 2010, llegando a 250.000 caminantes, pero también conseguir nada menos que 10 millones de visitantes. En plena crisis económica y con el turismo cotizando a la baja en casi toda España, la Xunta se ha dispuesto a explotar el filón del Camino de Santiago porque la fe mueve montañas y porque para recorrerlo no hace falta gastarse mucho dinero. Las ideas básicas que se presentan se resumen en cuatro conceptos: espiritualidad, naturaleza, gastronomía y cultura.
El Plan Xacobeo es un proyecto promocional y cultural centrado en la cultura jacobea y el Camino de Santiago con un carácter abierto a la cultura contemporánea, respetuoso con el pasado, que potencie y revitalice las rutas y les de importancia natural, paisajística, cultural y económica. Para ello va a llevar a cabo un plan cultural y festivo descentralizado. Se pretende revalorizar el tema de los Caminos de Santiago y su patrimonio, recuperar las rutas y el valor espiritual de la peregrinación.
En cuanto a las manifestaciones en torno al Xacobeo, se busca un equilibrio entre las programaciones efímeras, como las exposiciones temporales, y las actuaciones estables y permanentes, como los museos, los centros de interpretación y publicaciones. Se llevarán a cabo exposiciones de carácter histórico y de arte contemporáneo y una amplia y completa programación de carácter artístico, deportivo, cultural y social en toda Galicia, incluyendo foros de pensamiento y ciclos de conferencias, programas de artes escénicas, conciertos musicales de pequeño, medio y gran formato y festivales.
Curiosas iniciativas
En paralelo a las actuaciones oficiales, han surgido una serie de iniciativas privadas que harán un Xacobeo más participativo y singular. Por ejemplo para estimular una de las experiencias mágicas y místicas que puede experimentar un peregrino en el Camino de Santiago como es la contemplación de la Vía Láctea en una noche de verano, los astrónomos españoles quieren liberar el Camino de Santiago de contaminación lumínica. Para ello hay que transformar el alumbrado y buscar uno más eficiente energéticamente. Según la leyenda, en el siglo IX una catarata de estrellas señaló la localización del sepulcro del Apóstol Santiago. Esa relación entre la Vía Láctea y el Camino de Santiago quedó definitivamente fijada en el siglo XII en el Códice Calixtino, según el cual el Apóstol se apareció a Carlomagno señalándole la Vía Láctea como guía para llegar a Compostela, al Campus Stellae o Campo de Estrellas.
La realidad nos dice que, dependiendo de la estación del año y de la hora, la Vía Láctea puede apuntar en cualquier dirección. Pero no es menos cierto que su inspiradora y romántica visión pervive en los peregrinos. Es por ello, por la conservación de esa fuente lumínica de misticismo, arrobo y encantamiento, por lo que trabajan los astrónomos españoles, coincidiendo con el Año Internacional de la Astronomía.
Otra iniciativa que ya se ha puesto en marcha pretende reverdecer el Camino de Santiago. La Fundación + Árboles ha repartido este otoño 150.000 semillas de nendo dango (bola de arcilla, en japonés) entre los peregrinos para que contribuyan a frenar la desertización y a reforestar la Ruta Jacobea con un gesto tan sencillo como lanzar una pequeña bola llena de semillas de futuros árboles y plantas. La arcilla, al estar mezclada con abonos y repelentes naturales, aumenta el rendimiento de las semillas, además de protegerla de pájaros y roedores una vez seca. Es la lluvia la que libera a los futuros árboles y les ayuda a germinar. La campaña de reforestación del Camino se engloba en un ambicioso plan de la Fundación + Arboles para plantar 100 millones de árboles en la Península Ibérica antes del año 2011 y así levantar una barrera verde contra la desertización. Los peregrinos podrán recoger las semillas en los albergues del Camino. El resto ya es cosa de la naturaleza.
En paralelo a los distintos Caminos tradicionales que tienen su final en Santiago -francés, del norte, portugués, inglés (por mar), Vía de la Plata, etc.- está creciendo en interés otro en el que Santiago es el punto de partida y que culmina en Finisterre. Esta ruta en la antigüedad era seguida por muchos peregrinos que realizaban el rito de quemar su vestidura junto al mar como signo de purificación. En esta línea está el llamado "Camino Secreto de Compostela" que busca las claves visibles y ocultas de la sagrada ruta del sol y las presenta de forma viva y comprensible. Después de siglos de ignorancia y olvido sobre el origen del "camino hacía el fin del mundo" se ha podido reunir algunos de los elementos dispersos de la puesta en escena medieval, recobrando la antigua ruta megalítica, celta y romana que algunos hombres sabios dejaron trazada en la piedra: El original sendero al Finisterre europeo, el lugar donde el sol descansa cada día, el verdadero "Centro del Mundo".
El principal objetivo de El Camino Secreto de Compostela es favorecer la conservación, difusión y engrandecimiento del Patrimonio Cultural que representan los Caminos de Peregrinación a Galicia, fomentando la gestión del mismo con criterios profesionales, aplicando unos conocimientos y una metodología que hagan posible la preservación de esta herencia histórica y el disfrute de una singular experiencia cultural. Más información en: www.caminosecretodecompostela.com
Más ideas
El Bono Iacobus es un servicio turístico diseñado específicamente para el Camino de Santiago, ideal para los que buscan algo más de confort en su peregrinaje o no estar supeditados a las limitaciones que ofrecen los albergues de la red. Permite recorrer por etapas las distintas vías históricas que desde hace siglos conducen a Santiago de Compostela, alojándose cada día en una casa de turismo rural diferente. El precio incluye el alojamiento, las cenas, los desayunos y los traslados en coche desde los establecimientos rurales hasta el inicio y final de cada etapa. También es posible contratar como servicios opcionales el picnic para la comida del día, el traslado del equipaje y el alojamiento en Santiago de Compostela.
Todo tipo de iniciativas harán de 2010 un año excepcional en Galicia. Habrá para todos los gustos, desde la exhibición multideportiva "Por un mundo libre de malaria" con reconocidos deportistas como Íker Casillas y Rafa Nadal, o la travesía a nado por primera vez de la Ría de Arousa por el nadador David Meca, a las actuaciones de música clásica con los solistas Lang Lang (piano), Cecilia Bartoli (mezzo) y Anne-Sophie Mutter (violinista), la orquesta Palau de les Arts de Valencia, dirigida por Zubin Mehta, y la puesta en escena de la ópera "Parsifal" en versión de concierto con Vasily Petrenko.
Y al final, Santiago
Pero la meta final de todos los Caminos y el objetivo de todos los peregrinos es llegar a Santiago. Allí, sus calles empedradas y los acogedores soportales volverán a inundarse de gentes dedicadas al perpetuo deambular del tapeo y la vida nocturna que caracteriza desde hace siglos a la ciudad compostelana. Pero, como siempre, y más aún en Año Santo, todo girará en torno a su catedral, inmensa, milenaria y llena de misterios y símbolos. 2010 será una ocasión única para comprobar una vez más la magia de esta ciudad de historia milenaria, en la que cada una de sus piedras podría contar infinitas anécdotas.
Quien llegue a Santiago después de andar el Camino, ya sea en su totalidad o en parte, deberá hacerlo como los antiguos peregrinos, deteniéndose previamente en el Monte del Gozo, a unos tres kilómetros de la ciudad y a 368 m de altitud, desde el que los caminantes contemplaban por primera vez las torres de la catedral compostelana. Pero en cualquier caso, todas las vías llevan hasta la plaza del Obradoiro, centro geográfico y espiritual de esta ciudad milenaria.
Si algún sentido tiene esta enorme plaza, sin jardines, ni bares, ni casas, es ensalzar la catedral con su fachada barroca a la que invita una enorme escalinata. Frente a la Catedral, el Palacio de Raxoi, neoclásico y convertido en Ayuntamiento y Presidencia de la Xunta, el Hostal de los Reyes Católicos, renacentista y el Colegio de San Jerónimo, con portada románica del siglo XV completan el conjunto.
Puesto que es Año Xacobeo no hay que perder la ocasión de ganarse el Jubileo, un perdón de nuestros pecados que siempre viene bien. Quienes deseen ganar el Jubileo compostelano deberán cumplir tres obligaciones: la primera, visitar la tumba del Apóstol en la Catedral de Santiago, la segunda, rezar alguna oración y asistir a la Santa Misa en la Catedral, y la tercera, recibir los Sacramentos de la Penitencia y de la Comunión. Pero además, el peregrino que llega a Santiago para ganar el Jubileo suele seguir un ceremonial determinado que consta de cuatro pasos básicos. El primero es entrar por la Puerta del Obradoiro y admirar el Pórtico de la Gloria, obra cumbre del románico. El segundo paso consiste en reflexionar, colocar los 5 dedos la mano derecha, que representan las 5 rutas de fe, en la columna del parteluz y pedir una gracia con mucho fervor al Apóstol. A continuación, hay que ir a la parte posterior del pórtico, frente a la estatua del maestro Mateo y golpear nuestra cabeza tres veces contra la cabeza de Mateo para que se nos contagie su sabiduría (por ello se le llama el "Santo dos Croques" o "Santo de los Coscorrones"). Después, hay que ir ante el Altar Mayor y recordar a todos cuantos nos hayan ayudado en nuestro viaje, antes de asistir a la misa del peregrino para a continuación subir al Altar Mayor y abrazar al Apóstol desde atrás. El último rito será depositar el sombrero de peregrino en la cabeza del Santo.
Lamentablemente, la gripe A ha hecho modificar algunos de estos ritos, del mismo modo que ha vaciado de agua bendita las pilas de la Catedral y ha introducido severas normas de higiene en albergues y hospederías a lo largo de los diversos caminos que confluyen en Santiago.
Más información: www.turgalicia.es y www.xacobeo.es
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Descubre los secretos de Washington de la mano de Dan Brown
Texto y fotos: ENRIQUE SANCHO
El autor de "El código da Vinci" penetra en lo más oculto de la capital norteamericana en su millonaria novela "El símbolo perdido"
Los guías turísticos de la ciudad de Washington han tenido que modificar sus itinerarios, buscar nuevos símbolos y alterar su discurso cuando realizan el recorrido de la capital llevando tras de sí miles de turistas entusiasmados. El objetivo hasta hace poco era la Casa Blanca donde su nuevo inquilino estaba marcando su estilo particular. Desde hace unas semanas, y durante los próximos dos años, al menos, los objetivos de la visita vienen marcados por los lugares "secretos" que Dan Brown acaba de señalar en su última novela.
Como ocurriera con el París de "El código da Vinci" y, en menor medida, con la Roma de "Angeles y demonios", los puntos esenciales que hay que ver en Washington están indicados por "El símbolo perdido" una obra de la que se vendió un millón de ejemplares en inglés el primer día (en España se ha lanzado una primera edición record de 1.500.000 copias). La Oficina de Turismo de la capital ha creado una página informativa especial dedicada a la obra y sus escenarios en Washington: www.washington.org/lostsymbol
Salvo algunas excepciones, los lugares de la novela de Brown son los habituales de la capital americana, aunque, eso sí, se contemplan con nuevos ojos y en todos ellos se trata de descubrir la simbología masónica que es el eje central del libro. Y también algunas sorpresas no muy conocidas.
Una nueva visión de la ciudad
Por ejemplo: rematando la monumental cúpula del Capitolio se encuentra una estatua de la Libertad de seis metros de altura y realizada en bronce que, curiosamente, fue transportada hasta allí por esclavos, y en el interior del edificio, en algunas de sus 541 habitaciones, se encuentra la "bañera asesina" responsable del neumónico asesinato del vicepresidente Henry Wilson en 1875 o la cámara en la que se encontró el caballo disecado del general John Alexander Logan. Aunque el interés de muchos visitantes seguramente se centrará en toparse de frente con alguno de los trece fantasmas que pululan por ele edificio, incluido el del arquitecto que lo diseñó, masón por cierto, Pierre l´Enfant quien busca, doscientos años después, alguien que le pague la factura.
Pero los lugares imprescindibles en la visita al Capitolio, tras acceder por el nuevo centro de visitantes subterráneo lleno de luz, que recuerda la célebre pirámide de entrada al Louvre, son el Salón Estatuario con 38 esculturas atamaño natural de otros tantos grandes norteamericanos o la Rotonda del Capitolio, junto a la entrada norte, donde comienza la intriga de la novela.
Un paseo por el Washington de Brown puede continuar por la Casa del Templo, en la calle 16, que desemboca en la Casa Blanca. Este templo masónico es una réplica de un templo precristiano, el templo del Rey Mausulus, el mausoleo original, un lugar "al que ser llevado después de muerto". Es un templo singular en un barrio de transición entre el Washington blanco y el negro. En el patio trasero del templo hay un huerto y, en un descampado adyacente, un busto de George Washington, el primer presidente que, como otros sucesores suyos, era masón. De hecho, un famoso mural representa al padre de la Patria, con un mandil típico masón, un trípode y una grúa colocando la piedra angular del Capitolio el 18 de septiembre de 1793, entre las once y cuarto y las doce y media, en el preciso instante en que Caput Draconis estaba en Virgo.
Las referencias astrológicas son frecuentes entre los masones y, desde luego, abundan en Washington. De hecho las piedras angulares de la Casa Blanca, del Monumento a Washington, además de el Capitolio fueron colocadas en distintas fechas, pero siempre en la misma condición astrológica.
Museos y bibliotecas
No muy lejos se encuentra la Librería del Congreso, establecida en 1800 y abierta al público en 1897, es el edificio federal más antiguo del país. Incluye 29 millones de libros catalogados y otros materiales en 460 lenguas y más de 58 millones de manuscritos. En su colección, destaca un borrador de la «Declaración de la Independencia», una «Biblia de Gutenberg», un millón de publicaciones del Gobierno de Estados Unidos, un millón de periódicos de todo el mundo de los últimos tres siglos y seis mil libros de cómic, entre otros materiales.
Claro que en elementos archivados le gana el Museo Smithsonian, otro de los escenarios de la novela, en las afueras de Washington, el museo más grande y tecnológicamente más avanzado del mundo, que alberga más obras que el Hermitage, los Museos Vaticanos y el Metropolitan de Nueva York... juntos.
Naturalmente, en la trama de Brown, no puede faltar el monumento a Washington, el obelisco de mármol, que con sus ciento setenta metros es el más alto del mundo, o Alejandría, a la otra orilla del río Potomac, donde se alza el Memorial Nacional Masónico a George Washington y la Casa del Templo Masónico, guardada por dos esfinges. En su día considerado como uno de los edificios más hermosos del mundo, esta imitación del Mausoleo de Halicarnaso alberga el cuartel general del rito masónico escocés para la jurisdicción sur de Estados Unidos, país donde la masonería cuenta con un censo estimado en casi dos millones de miembros. A lo largo de la Casa del Templo no faltan continuas referencias al número 33, cifra clave para los masones. Empezando por 33 columnas y 33 sillas ceremoniales. Por cierto, que la suma de la fecha de publicación de "El símbolo perdido" (15-9-09) en Estados Unidos también ofrece como resultado el número 33 para deleite de todo el público que empieza a contemplar la ciudad de Washington bajo un prisma de oculta premeditación.
Pero la gran protagonista es toda la ciudad en sí misma. La capital está repleta de edificios, estatuas y símbolos masones que pasan desapercibidos. La ciudad fue concebida desde cero de acuerdo con los ideales de la Ilustración, que en gran parte son los ideales de los padres fundadores. Algunos adivinan incluso símbolos masónicos en el diseño de las calles de Washington, realizado por Pierre l'Enfant. Las líneas que unen las principales plazas del centro de la capital con la Casa Blanca forman una estrella de cinco puntas.
Otras visitas en la ciudad
Naturalmente en la visita a Washington no pueden faltar otras visitas, masónicas o no, como la dirección más famosa del mundo, 1600 de la avenida Pennsylvania, donde se ubica la Casa Blanca, residencia de los presidentes de EEUU desde 1800. Cada uno hizo añadidos y cambios a esta mansión neoclásica para adaptarla a sus gustos. Desde el 11-S, las visitas a la Casa Blanca están muy restringidas..
El Lincoln Memorial es más que un homenaje al asesinado presidente con una gran estatua sentada de él, sino también todo un símbolo de la lucha por los derechos civiles. En su escalinata pronunció en 1963 el pastor Martin Luther King su famoso discurso 'He tenido un sueño'. No es éste, sin embargo, el memorial más visitado en Washington, sino el de los Veteranos de Vietnam, dos muros de mármol negro en forma de V que tiene inscritos los nombres de todos los soldados que perdieron la vida en ese conflicto.
También, otro escenario de la novela, la catedral de Washington, la sexta más grande del mundo, cuya altura supera un rascacielos de treinta pisos. En el interior hay más de doscientas vidrieras y un órgano con, exactamente, 10.647 tubos.
Cómo ir:
Lo más aconsejable para viajar a Washington es buscar los vuelos y los hoteles más adecuados en un buscador como Skyscanner (http://www.skyscanner.es), líder en este tipo de búsquedas, que maneja todo tipo de compañías y hoteles. Por ejemplo ofrece vuelos de Madrid a la capital de Estados Unidos a partir de 442 euros y hoteles en Washington desde 85 euros. Si se quiere, además, un coche de alquiler, Skyscanner lo ofrece a partir de 40 euros por dos días.
Para más información a Prensa y fotos
Enrique Sancho
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Santa Engracia, 51 28010 MADRID
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Las puertas del Sahara a dos horas de casa
Texto y fotos: ENRIQUE SANCHO
Nuevos vuelos directos de Tunisair desde Madrid a Tozeur capital del desierto y los amplios programas de Iberojet hacen más atractivo este insólito destino en el sur de Túnez
En medio de los enormes arenales que esbozan el comienzo del gran desierto del Sahara surgen vastas plantaciones de palmeras cuajadas de dátiles; tablas de surf vuelan sobre el espejo que forma un gran lago... sin agua; millones de estrellas iluminan un pueblo desierto que celebra una cena beduina entre miles de velas; antiguas fortalezas y viviendas trogloditas perdidas en la arena sirven de escenario para historias futuristas...
Ningún espejismo es capaz de generar tantas efímeras bellezas como la pura realidad que puede contemplarse en la zona más profunda de Túnez, allá donde las inmensas arenas siluetean el mayor desierto del mundo, que con sus nueve millones de kilómetros cuadrados es compartido por once países africanos. Decía Saint-Exupéry por boca de su Principito, que lo que embellece al desierto es que esconde un pozo en cualquier parte, pero contemplando la mágica belleza de las dunas infinitas o es fácil pensar en el agua, por muy profunda que se encuentre.
La capital de este espectacular paisaje es Tozeur, un lugar presidido por la arena y el agua, donde el horizonte desaparece para dejar espacio a tres desiertos entremezclados, el de arena, el erg, donde el viento esculpe incansablemente dunas móviles, el de los chott, serir, de cristales brillantes que devuelven sorprendentes espejismos y el de roca, el hamada, inmensidad pedregosa donde se pierde la mirada. Un mundo por descubrir, para dejarse conquistar o para fundirse con él, en un viaje fuera del tiempo, lleno de sensaciones, donde se mezclan cultura, tradiciones y la hospitalidad se practica como el valor más enraizado y verdadero.
Su palmeral único, regado por más de doscientos manantiales que suministran casi 60 millones de litros por día, y donde se cultivan los mejores dátiles del mundo y su insólita arquitectura de ladrillos compactos de originales dibujos geométricos de origen misterioso, le dan un encanto particular. En noviembre el palmeral acoge el Festival del Oasis, una reproducción de los festejos que tradicionalmente organizaban los pueblos nómadas y que llena de color la ciudad: bailes marobout, trajes a la antigua usanza, tragos de lagmi y el rito de la recolección del fruto del árbol sagrado: el dátil de la palmera Jarid.
Recorriendo Tozeur
Tozeur posee una completa infraestructura para el turismo, hay numerosos hoteles, algunos espectaculares en tamaño y equipamiento, buenos y variados restaurantes, interesantes museos e infinitas posibilidades de compras y para la práctica inevitable del regateo. La ciudad queda definida por el aspecto homogéneo de todos los edificios, de un ladrillo ocre que se fabrica en esta región, y las más de 200.000 palmeras que la convierten, de hecho, en un perfecto oasis. El mérito de este milagro se debe en buena medida al matemático Ibn Chabbat, que ideó en el siglo XII el sistema de irrigación por acequias que aún hoy es la vida de estas gentes. En otoño los recolectores se afanan haciendo piruetas en las palmeras para recolectar los preciados dátiles, sobre todo la variedad deglat ennour, dátiles translúcidos, dulces y jugosos, considerada la más sabrosa del mundo. Los dátiles siguen constituyendo hoy una parte importante de la alimentación de los tunecinos y tiene un alto valor simbólico para todos los musulmanes: tres dátiles y un sorbo de agua marca el final del ayuno de Ramadán.
El palmeral de Tozeur cuenta con un curioso zoo y un jardín botánico que parece extraído de un cuento de Las mil y una noches: El Jardín del Paraíso, donde se comprueba cómo le planta cara la vegetación del oasis al desierto, cómo a los pies de las palmeras crecen granadas, higueras, parras y varios tipos de legumbres.
La zona más animada de la ciudad es la avenida Habib Bourguiba, donde se encuentra la mezquita el-Ferdous, a la que no se permite la entrada a los no musulmanes, y el mercado central, un buen lugar para comprar a precios locales dulces, piezas de artesanía o el tradicional turbante, que vendrá bien antes de adentrarse en el achicharrante desierto. Hay que pedir al vendedor que muestre cómo enrollárselo en la cabeza, aunque, como el rebozo mexicano o el tropical pareo, hay mil formas de hacerlo. Alguno tal vez se anime a ponerse la mucho más tradicional y elegante shashia, el típico gorro de lana rojo que se utiliza en Túnez desde el siglo XIII.
El barrio de Ouled el Hadef, que data del siglo XIV, merece un paseo tranquilo, sus calles pasan bajo espesas bóvedas y desembocan en animadas plazoletas, las fachadas de las casas, de las zauía y de las mezquitas están adornadas con ladrillos que forman dibujos geométricos, versos coránicos y motivos florales. Siguiendo por al avenida Abdulkhacem Chebbi, se llega al complejo Dar Cheraït. En él se ubica un lujoso hotel, una galería de arte y un museo etnográfico, construido siguiendo el modelo del palacio de un ciudadano notable, con escenas cotidianas en la vida tunecina, como los preparativos de una boda o el interior de un hammam. Otra de las grandes atracciones del complejo es la exposición permanente Dar Zaman, 3.000 años de historia tunecina, un curioso túnel del tiempo por la historia del país en escenarios verdaderamente sorprendentes. Aunque si se hace caso a la historia, el título se queda corto, ya que en estos oasis hubo viva ya en el 8.000 antes de Cristo. Una voz en off, disponible en castellano, guía por las distintas escenas del recorrido.
Más reciente es el Parque Chak Wak, creado igualmente por el antiguo alcalde de Tozeur, en el que se recrea una interpretación liberal de la historia y la religión, y en el que no faltan el arca de Noé, el paso del mar Rojo por Moisés o las hazañas de uno de los tunecinos más ilustres: Aníbal. No muy lejos está Planet Oasis, un gran entro cultural en el que se realizan representaciones musicales con tecnología de última generación que suele definirse como "la tienda bereber más grande del mundo".
Rumbo a la aventura
Desde Tozeur pueden emprenderse numerosas excursiones a cual más apasionante. Una de las inevitables es hacer la ruta que cubre el trayecto entre Tozeur y Kebili. Una llanura blanca, brillante e infinita, interrumpida sólo por la carretera que se pierde en el horizonte, constituye una visión onírica con los cristales de sal formando brillantes reflejos azules, blancos y verdosos. Hasta mediados del siglo XIX este camino era recorrido por las caravanas de esclavos que se dirigían al mercado de Kebili. El lago salado de Chott el-Djerid cubre unos 5.000 km2 y la mayor parte del año está seco, por lo que es posible andar sobre su superficie. Los más osados pueden animarse a utilizar un medio de locomoción mucho más original: velas de windsurf unidas a un curioso cochecito o a una tabla con ruedas en los que volar a 20 kilómetros por hora.
Aquí fue donde el protagonista de la Guerra de las Galaxias, Luke Skywalker, contempló las dos lunas, y excepto por algún tenderete de recuerdos, el paisaje sigue presentando el mismo aspecto irreal y uno parece capaz de repetir el prodigio. Por cierto que el éxito mundial de la película supuso un gran espaldarazo de promoción para esta zona de Túnez y parte de las ganancias obtenidas cuando se estrenó la primera película se destinó a la Fundación Nacional de Ayuda que presta apoyo a las regiones más pobres del país en su lucha contra el desierto.
Otro recorrido habitual es el que lleva a los oasis de montaña de Chebika, Tamerza y Midès, casi en la frontera con Argelia. Estas tres poblaciones, construidas originariamente por los romanos como sistema defensivo contra las tribus bárbaras que habitaban en el Sahara y lugares de paso habitual en la ruta de las caravanas, deben su actual aspecto fantasmal a una catástrofe natural. En 1969, fuertes lluvias torrenciales devastaron muchas de las casas de barro construidas sobre las colinas y sus habitantes se desplazaron a las zonas menos elevadas para construir de nuevo sus viviendas en piedra. Hoy el casco viejo de estas poblaciones tiene un aspecto fascinante y un tanto fantasmal, sus callejones deshabitados sólo se ven alterados por pequeñas alimañas y algún que otro vendedor ambulante.
Suele llegarse hasta aquí en vehículos 4x4, pero haciendo previamente un breve recorrido en el legendario Lézard Rouge (Lagarto Rojo), un tren de vía estrecha inaugurado por el bey de Túnez en 1899 que llevaba a los principales lavaderos de mineral de fosfato. Atraviesa la garganta de Seldja, de 15 kilómetros de largo. Desde sus vagones de principios del siglo XX con asientos de cuero rojo se contempla un paisaje deslumbrante, un camino espectacular abierto a las leyendas.
Oasis de montaña
El tren, los oasis de montaña y otros lugares de Túnez fueron los decorados elegidos para muchas de las escenas de la película El paciente ingles de Anthony Minghella que consiguió nueve oscars. Aunque otros muchos directores han encontrado en Túnez el escenario ideal para sus historias. Además de la mencionada Guerra de las galaxias y El paciente ingles, por aquí se rodaron En busca del arca perdida, La vida de Brian, Piratas del Caribe, Quo Vadis, Jesús de Nazaret y hasta se logró recrear ambientes japoneses para Madame Butterfly.
En Chebika vale la pena acercarse a su pintoresco manantial con un pequeño palmeral y una cascada alimentada por pequeños arroyos serranos subterráneos. Aquí se cultivan, sorprendentemente, albaricoques, melocotones, granadas, cítricos y plátanos en un terreno totalmente árido. Incluso tabaco a la sombra de las palmeras. Las casas abandonadas y las ruinas de la antigua Tamerza conservan su aspecto misterioso y ofrecen una visión imponente al atardecer. Por la noche se organizan cenas a la luz de miles de velas realmente espectaculares. En Mides la naturaleza y el hombre llevan echando un pulso desde que el tiempo existe. Las casas se encaraman al profundo cañón, que parece inclinarse cada vez un poco más. Gafsa, el oasis más al norte de la región, cuenta con un casco antiguo por el que merodear un rato a través de sus laberínticas calles. En sus singulares piscinas romanas los chavales del pueblo hacen saltos malabares, especialmente si hay turistas contemplándoles.
Una cena beduina
No se puede abandonar el sur de Túnez sin haber disfrutado la hospitalidad y la originalidad de una cena beduina. Aunque muchas de ellas tienen un cierto tufillo turístico, vale la pena cumplir el rito.
Uno de los ingredientes imprescindibles es la harissa, una parta tradicional bereber de guindilla, ajo, tomate concentrado y aceite de oliva, que está presente en todos los platos. Dicen que abre el apetito y que refuerza y desinfecta el organismo, incluido el aparato respiratorio. Se sirve a veces con pequeños pedazos de atún y aceitunas.
El plato tradicional en el desierto es el cordero asado en un cántaro de barro a la manera del sur, que se acompaña con ensaladas de tomate, cebolla, pepino, pimiento y ajo y, naturalmente, con el delicioso Jobz el Mella, pan cocido bajo la arena del desierto. Además puede haber mirmiz -un picante guiso de cordero con judías blancas-,y el kabkabu -otro guiso, con pescado, alcaparras, aceitunas, tomate y cebolla-. Por supuesto de postre dátiles y para rematar la comida, nada como saborear sin prisas un narguile o pipa de agua con tabaco de distintos sabores.
COMO IR
La compañía Tunisair comienza a operar vuelos directos desde Madrid a Tozeurs el 5 de noviembre de 2009 y los mantendrá, en principio, hasta el 25 de marzo de 2010, lo que permite un estupendo largo fin de semana en el Gran Sur tunecino. La salida de Madrid es a las 19:05 y el regreso desde Tozeur a las 15:35, el vuelo dura unas dos horas. Como promoción especial, hasta el 15 de octubre se ofrecen vuelos de ida y vuelta por solo 100 euros, para viajar entre el 5 de noviembre y el 25 de marzo. Info: www.tunisair.com Por su parte, Iberojet (www.iberojet.es) que copa más de 60% del mercado español a Túnez, propone una escapada de cinco días con varias excursiones por el desierto a partir de 289 euros, o programas más completos, de ocho días, con distintos recorridos con precios a partir de entre 499 y 559 euros dependiendo de los programas.
Más información:
Oficina Nacional de Turismo de Túnez
Alberto Aguilera, 11 - 1º C
28015 MADRID
Tel. 91 548 14 35 - Fax. 915 48 37 05
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Lagos de Piamonte, el agua hecha obra de arte
Texto y fotos: ENRIQUE SANCHO
Cuando se piensa en Piamonte, vienen a la imaginación sus montañas, que acogieron los últimos Juegos Olímpicos de invierno, su capital, Turín, con la Sábana Santa, sus museos y palacios; se piensa también en la Fiat y la Juventus, en el mejor chocolate del mundo, en las trufas y los arroces, en los excelentes vinos de Barolo, Barbera o Moscato d'Asti. Pero en Piamonte hay que pensar también en el agua.
El agua es la reina de Piamonte. En esta región, cruzada por ríos, torrentes y riachuelos, nace el río más largo de Italia, el Po, aunque nadie sabe muy bien el lugar exacto. En Val Formazza, el Toce, con un salto de 143 metros da origen a la segunda catarata más alta de Europa, para retomar después plácidamente su curso hasta el lago Maggiore, atravesando el páramo más vasto de Italia, situado en el Parque Nacional de Val Grande. También Piamonte es una región rica en aguas termales y en benéficas aguas minerales. Pero donde el agua adquiere su máxima dimensión es en el llamado Distrito de los Lagos, con el Orta, Mergozzo y Maggiore como protagonistas, aunque en Piamonte existen muchísimos otros lagos alpinos. Sólo en la zona de Cuneo son alrededor de 300 y un centenar en la zona alpina.
Con la exuberante belleza de los jardines, las arboledas, los paisajes y las montañas, con frecuencia nevadas, como fondo ideal para estos esplendorosos lagos, y con villas perfectamente conservadas, antiguos castillos y abadías, modernas zonas vacacionales de lujo y encantadores pueblos de pescadores que apenas han sufrido algún cambio durante el último siglo coexistiendo en una armonía casi sorprendente, se crea un escenario inigualable.
Y para que no falte nada, en medio de sus aguas transparentes, aparecen pequeñas islas cargadas de belleza, de arte y de historia. San Giulio, en el centro del lago Orta con su bello monasterio de clausura de las monjas benedictinas, la Isla de Pescatori y Madre en el Maggiore y, sobre todo, Isola Bella, también en el lago Mayor, donde Carlos Borromeo construyó su palacio familiar y sus deslumbrantes jardines.
Escala imprescindible del Grand Tour
A orillas de estos lagos ha pasado parte de la historia de Italia, se han estrechado relaciones y construido fortunas familiares: de San Carlos Borromeo a Garibaldi, de Manzoni a Rosmini. Por aquí pasan hoy los "peregrinos del siglo XXI", que bajan desde el norte y se dirigen hacia el sol del Mediterráneo. Pero no es solamente una zona de paso sino que miles de europeos eligen Italia como meta precisamente por los lagos piamonteses, atraídos por su encanto y su belleza paisajística. Son los herederos de los primeros grandes viajeros que atravesaron los Alpes y, bajando en carrozas por el Paso del Sempione a mediados del siglo XIX, se asomaron para descubrir el "Belpaese", en lo que entonces se conocía como etapa imprescindible del Grand Tour.
En esos tiempos, por el camino encontraban solamente "dos hoteles, tres cafés, seis posadas y una tienda de licores". Célebres escritores plasmaron en sus páginas la belleza de estos lugares. De Stendhal, enamorado admirador del Lago Maggiore, a Ernest Hemingway, huésped del Grand Hotel des Iles Borromées de Stresa donde escribió algunas de las páginas más hermosas y dramáticas de "Adiós a las armas"; desde Honoré de Balzac y Friedrich Nietzsche dos personajes embrujados por el Lago de Orta, hasta Piero Chiara, extraordinario contador de historias y gentes de los lagos de la época contemporánea.
Ahora quien viaja por la orilla piamontesa obviamente no ve ya las posadas y las tiendas de licores, sino el ambiente, la belleza del paisaje y los colores que han permanecido intactos. El recorrido bien puede comenzar por el Lago Maggiore, el antiguo Verbanus. Para comprender su majestuosidad y encanto conviene subir con el teleférico desde Stresa hasta la cima del Mottarone, la montaña "panettone" desde donde se goza de un espectáculo incomparable que abarca desde Suiza hasta la llanura.
Arte y naturaleza unidos
La primera impresión es la de la propia Stresa, que muestra un espectáculo impresionante, a orillas del lago Maggiore, rodeado por un paseo con hileras de palmeras, jardines de flores, fachadas de elegantes hoteles y las magníficas Isole Borromee, que, como por arte de magia surgen de las aguas del lago. El arte y la naturaleza en esta zona se han unido de modo extraordinario: un ejemplo es Villa Pallavicino, residencia del siglo XIX de estilo neoclásico tardío, que se encuentra en el centro de un gran parque lleno de flores y árboles centenarios. Actualmente esta villa se ha transformado en un original parque zoológico.
También abajo, el Jardín Alpinia, joya botánica en la colina que domina Stresa con sus 540 especies y Villa Taranto en Pallanza, una obra maestra construida por orden del capitán escocés McEacharn que enriqueció este hábitat con 20.000 especies vegetales procedentes de todo el mundo. El golfo Borromeo destaca por sus tres islas: Pescatori, Bella y Madre. Aquí la antigua familia de los Borromeo sigue reinando y conserva sus habitaciones privadas que los príncipes de la estirpe lombarda visitan en verano.
El majestuoso edificio barroco que domina la Isola Bella es una continua y sorprendente sucesión de salas decoradas ubicadas en cuatro plantas. Superando la planta baja que se asoma hacia un pórtico con arcadas, se llega hasta la primera planta donde, alrededor del gran salón de fiestas utilizado para el recibimiento y la representación, se halla la Sala de las Columnas, de estilo neoclásico, la Sala de la Música, cuyo nombre deriva de los valiosos instrumentos musicales expuestos y la Sala de las Medallas, que conserva medallas de madera dorada que representan los acontecimiento más importantes de la vida de San Carlos Borromeo. Siempre en esta planta, se encuentra la Galería de los Tapices donde se guardan valiosos tapices de elaboración flamenca realizados durante el siglo XVI. La cubierta con bóvedas de esta sala está decorada con rosones de oro sobre un fondo blanco. De especial interés son las cuevas artificiales embellecidas con motivos marinos. Terminada la visita al Palacio, se puede visitar lo que se considera, con razón, el ejemplo más extraordinario de jardín barroco de estilo italiano donde las gigantescas hortensias compiten con la rara belleza de los pavos reales albinos.
Las aguas del lago, hoy surcadas por veleros, lanchas de motor, barcos y aliscafos, hace 500 años se utilizaban como vía fluvial natural de comercio con Lombardía. El Duomo de Milán se construyó con mármol de Candoglia, una cantera casi perenne situada en las montañas cerca de Baveno. Actualmente se sigue empleando este mármol rosa para las obras de restauración del Duomo. Historia, tradición, cultura y música: las Semanas Musicales de Stresa y del Lago Maggiore se han convertido en una cita ineludible para los expertos y amantes de la música.
Religión y tradición
Por todos lados se nota la presencia de un pasado ligado a fuertes tradiciones religiosas: especialmente en Arona, donde la estatua-coloso de San Carlos nos recuerda la presencia e influencia de esta familia. A pocos kilómetros de distancia el panorama y el escenario cambian completamente. Nos encontramos ahora en la placita-salón de Orta, llamada la "Capri de los lagos". Aquí el filósofo alemán Nietzsche se enamoró perdidamente de una jovencita, no siendo correspondido, y escribió su obra maestra "Zarathustra", fechada simbólicamente "Von Orta On", es decir "de Orta en adelante". Frente a ella, un espectáculo que deja con la boca abierta: la isla de San Giulio y el monasterio de clausura de las monjas benedictinas.
Orta San Giulio es uno de los pueblos medievales más bellos de Italia. Se caracteriza por sus estrechos callejones, por los que poder pasear entre tiendas y antiguos palacios con balcones realizados en hierro forjado debido a la influencia del arte florentino que duró hasta el siglo antepasado, y los pórticos abiertos hacia los jardines que descienden hacia el lago. Si nos alejamos del centro histórico, podemos encontrar dos especiales residencias: Villa Crespi, un palacio de finales del siglo XIX, de estilo morisco con minarete y efectos arquitectónicos sorprendentes, hoy convertida en hotel y restaurante de lujo, y la Casa Marangoni, conocida como la Casa dei Nani (Casa de los Enanos) que constituye el edificio más antiguo de Orta ya que parece que sus orígenes se remontan al siglo XIV, y cuyo nombre deriva de las cuatro pequeñas ventanas situadas encima del arquitrabe de madera.
Y justo detrás del pueblo se encuentra una de las maravillas de la región, que ha merecido ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata del Sacromonte dedicado a San Francisco de Asís. Realizado entre finales del siglo XVI y la segunda mitad del XVII, este complejo religioso comprende la iglesia de S. Nicola de Mira y 20 capillas que se suceden en un recorrido entre una densa y bien repartida vegetación con árboles seculares, lugares de reposo para la meditación y vistas panorámicas del lago. Las capillas contienen en total 376 estatuas de terracota variada y tamaño natural y grandes ciclos de frescos que narran episodios de la vida de San Francisco, desde el nacimiento a la canonización.
Ya al final del recorrido, dejamos el "emperador" y el "príncipe" del sistema lacustre piamontés y vamos a conocer las otras pequeñas riberas situadas entre los montes. Empezamos por Mergozzo, engastado entre el Lago Maggiore y el de Orta. Después Viverone, a los pies de la Sierra de Ivrea, donde se han encontrado restos de asentamientos sobre palafitos. No muy lejos está el castillo de Roppolo con la Bodega Regional della Serra, santuario del Erbaluce de Caluso. El Lago de Candia, en el Canavese, donde viven protegidas 400 especies vegetales y 190 de aves. Del noreste de Piamonte pasamos a la provincia de Turín con los lagos de Avigliana, el característico burgo medieval, antigua sede de la residencia de los Saboya, que en 1.300 tenía una casa de la moneda, un banco y una torre con reloj.
Más información:
www.regione.piemonte.it
www.piemontefeel.org/
www.distrettolaghi.it
COMO IR:
Iberia (www.iberia.com) tiene varios vuelos directos a Turín o Milán desde Madrid y Barcelona por unos 450 euros ida y vuelta. Ryanair (www.ryanair.com) tiene vuelos desde Girona a Turín y Venecia y mantiene tarifas de promoción permanentes a partir unos 30 euros, ida y vuelta. También puede llegarse a Turín desde Barcelona en el tren-hotel de Elipsos (www.elipsos.com).
VIAJES ORGANIZADOS:
Iberojet (www.iberojet.es) propone diversos circuitos de cinco días/cuatro noches, incluyendo vuelos, alojamiento y desayuno y circuito en autocar por precios que rondan los 800 euros. En la red de 700 agencias de Viajes Iberia (www.viajesiberia.es) pueden organizar un viaje a medida, eligiendo el recorrido y las noches de estancia en cada lugar y moviéndose con un coche de alquiler.
Para más información a Prensa y fotos
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Dublín de la mano de Joyce... o de cualquier otra
Como cada 16 de junio, miles de irlandeses, turistas y curiosos de todo el mundo saldrán a las calles de Dublín para rendir su particular homenaje al más complejo escritor del mundo, James Joyce, que situó justamente en ese día de 1922 la trama y desarrollo de su novela Ulysses. La celebración llega ya a más de 60 países y el 'Bloomsday' se ha convertido en una rara combinación de historia, literatura y turismo.
Texto:ENRIQUE SANCHO
Este día, que Joyce eligió porque el 16 de junio de 1904 tuvo su primera cita con Nora Barnacle, la que años después sería su mujer y madre de sus hijos, se seguirán los ritos que página tras página Leopold Bloom vive en la novela: comenzar el día con un baño en la playa de Forty Foot y visitar la Martello Tower, donde comienza la novela, hoy convertida en uno de los varios museos dedicados a Joyce, tomar un borgoña y un sandwich de Gorgonzola en el pub Davy Byrne en Duke Street, tal y como hizo Bloom o tomar una pinta en Ormond Quay. Claro que el tiempo transcurrido desde la Irlanda de principios de siglo hasta la actualidad hace imposible seguir una ruta exacta a la planteada en el Ulises. Por ejemplo, uno de los lugares emblemáticos del personaje de Bloom, su propia casa, en el 7 de Eccles Street de Dublín, ya no existe. De otras zonas de la ciudad, como el distrito rojo o "Nighttown", sólo queda un leve recuerdo.
También ese día, y algunos antes o después porque las fiestas duran hasta una semana, muchos se vestirán como lo hacían los personajes de Ulises a principios de siglo y participarán en los festejos que tienen lugar en torno al Bloomsday (www.jamesjoyce.ie/detail.asp?ID=137). En todo caso este rendido homenaje, único en el mundo, que Dublín rinde a su escritor más emblemático, es bastante insólito y en todo caso se trata de un amor no correspondido. Joyce acabó odiando Irlanda en general y Dublín en particular, de hecho vivió gran parte de su vida fuera de ella e incluso no quiso ser enterrado en la capital irlandesa. Por la otra parte, los irlandeses guardaron, hasta no hace tanto tiempo, bastantes reticencias hacia Joyce. De hecho sus obras llegaron a estar prohibidas durante años en la 'isla esmeralda', cuando el escritor era un símbolo de Irlanda en el resto del mundo. El autor fue calificado de pornógrafo y su colega y compatriota Virginia Woolf dijo que nunca había leído tal basura. Alguien dijo que es la obra menos leída y de la que más se habla y sigue considerándose una de las obras maestras de la literatura inglesa.
Recorrido por Dublín
Cualquiera que hoy en día visite Dublín siente una enorme curiosidad por saber quién era Ulysses. Es difícil dar un paso por la ciudad sin encontrarse con una escultura dedicada a Joyce, una placa recordando uno de los pasajes de la novela, algún monumento recreado a sus personajes, libros y recuerdos con su efigie por todos lados y, si por casualidad, se pasa por alto su ubicua presencia, en la oficina de turismo preguntarán invariablemente si ya conoce la ruta Joyce. El propio Joyce dijo que si alguna vez se destruía Dublín podría ser reconstruida piedra a piedra, siguiendo los pasos de su novela.
Para algunos visitantes, la única Dublín que existe es la de Ulysses y se obstinan en revivir ese extraño vía crucis, cargado de referencias literarias y docenas de pubs. Nadie ha contado el número de pubs que tiene Dublín pero la voz popular dice que hay más de mil. Joyce escribió que ante la imposibilidad de cruzar la ciudad sin pasar por uno de ellos, lo mejor era conocerlos en profundidad, y así sus personajes pasan por The Oval en Abbey St., por Mooney, que se ha transformado en Abbey Mooney, cruzan el río Liffey que él llama Anna Livia (en O'Connell St. le han construido una fuente en forma de mujer) y llegan a Duke St. En esta pequeña calle sigue habiendo una gran concentración de pubs.
Y es que lo mejor de la capital de Irlanda sigue siendo sus pubs. Los ingleses los inventaron pero aquí en Dublín han conseguido una idiosincrasia que los hace únicos e irrepetibles. En ellos la gente se reúne, discute, canta y cuando le apetece, toca algún instrumento de música sin previo aviso, sin olvidarse nunca de mantener las rituales rondas de cerveza negra Guiness. Cada miembro de un determinado grupo tiene que pagar una ronda antes de proseguir a un nuevo pub. Afortunadamente, se sirven comidas y las borracheras no suelen ser inmediatas. Si no se conoce a nadie, una buena forma de introducirse en ese mundo es a través de un Pub Crawl. Consiste en una "visita guiada" a media docena de pubs acompañados de un par de actores o músicos que al mismo tiempo que van contando la historia de la ciudad, de sus escritores y cantantes, consiguen transmitir el verdadero espíritu de Dublín, guardando celosamente en los mil y un pubs.
Ciudad de contrastes
Dublín es una ciudad llena de contrastes y contradicciones. Tan pronto se está en una elegante plaza georgiana como St. Stephen's Green, para encontrarse unos metros más adelante con zonas de acusada pobreza y marcado abandono. La ciudad está delimitada por dos grandes canales y partida en dos por el río Liffey. Dicen que la zona norte es la de la clase obrera y la sur la de los ricos. La realidad es matizadamente distinta. En el norte el interés se concentra en O'Connell St., columna vertebral de la ciudad y donde posiblemente queden el mayor número de recuerdos del mundo de Joyce y de la Independencia. En el sur están las mejores plazas georgianas, el barrio bohemio del Temple Bar, la calle peatonal de Grafton St. y las principales instituciones oficiales. Curiosamente lo mejor de la ciudad arquitectónicamente es su herencia británica, sobre todo lo que queda del siglo XVIII, cuando Dublín era la segunda metrópoli del imperio y los mejores arquitectos de su tiempo fueron invitados a construir suntuosos palacios, monumentos, puentes sobre el Liffey y ambiciosos proyectos urbanísticos.
Hoy se intenta olvidar ese pasado disfrazando los antiguos edificios de la nobleza angloirlandesa con nombres gaélicos. Hay una verdadera obsesión por implantar una lengua que prácticamente nadie utiliza pero que parece enriquecer unas recientemente encontradas señas de identidad. Que nadie se sorprenda cuando le digan que el nombre oficial de la capital de Irlanda no es Dublín sino Baile Atha Cliath. El parlamento es el Dail, al primer ministro se le llama Taoiseach y a nivel práctico no hay que olvidarse que a la policía se la conoce por Garda y, si se necesita un servicio con urgencia, hombre es "fir" y mujer "mna".
La tradición y el amor por la literatura de los dublineses se refleja en las numerosísimas librerías y en el cuidado que suelen tener con los edificios relacionados con algunos de sus grandes escritores. No sólo se pueden seguir los pasos de Joyce, sino también los de otros muchos novelistas y poetas. Nada menos que tres de sus hijos han conseguido el Premio Nobel de Literatura: G. Bernard Shaw en 1925, W.B. Yeats en 1938 y Samuel Beckett en 1969. Y aún habría que citar a Oscar Wilde, a Swift, el autor de "Los Viajes de Gulliver", sin pasar por alto a dramaturgos como Synge o O'Casey que han tenido en el Abbey Theatre, desde 1904, un foro permanente donde dar a conocer sus obras.
No hace falta ser admirador de Joyce, empedernido o en potencia, para disfrutar de Dublín, en junio o cualquier otro momento del año. Se trata de una ciudad con numerosos alicientes para el turista. Hay que adentrarse en el Trinity Collage, la universidad capitalina fundada en el siglo XVI, en la que estudiaron alumnos tan sobresalientes como Oscar Wilde, Swift o Samuel Beckett. Entre sus elegantes estancias destaca la biblioteca, que alberga el 'Libro de Kells', un códice miniado medieval y una de las joyas celtas más conocidas mundialmente). Visitar al menos dos de los museos que destacan sobre el resto: el Museo Nacional y la Galería Nacional. El primero hace un recorrido por la historia irlandesa desde la Prehistoria a la independencia, con abundancia de piezas celtas y vikingas, y el segundo es la mejor pinacoteca del país, con cuadros de Caravaggio, Rubens, Vermeer, Goya o Velázquez.
Situada bajo la protección del santo patrón de Irlanda, la Catedral de San Patricio es el principal templo de la Iglesia Protestante de Irlanda y data del siglo XII, aunque ya existía una capilla con anterioridad. En ella están enterrados Swift y su amada Stella. La otra catedral protestante de Dublín es Christ Church, del siglo XII. No muy lejos, nada está lejos en Dublín, se encuentra el Castillo de Dublín, que ha sido testigo de la historia de la ciudad y símbolo de la dominación inglesa y también al lado se halla Temple Bar, uno de los barrios más populares tanto para locales como para visitantes por el aire bohemio de los restaurantes, bares y tiendas diseminadas por sus empedradas calles, donde en verano se celebran festivales al aire libre.
Un ambiente más auténticamente irlandés y proletario es el que se respira en Las Liberties, uno de los barrios habitados más antiguos. En sus pubs es posible beber una buena pinta y conocer la verdadera idiosincracia de los irlandeses. Algunos son lugares habituales de reunión llenos de historia, como Kehoe's, The Long Hall, Neary's, Ryans o Doheny and Nesbitt's. En todos ellos se sirve la popular cerveza negra Guinness, cuya fábrica puede visitarse y que justamente este año celebra el 250 aniversario de su fundación.
COMO IR:
Si se quiere montar el viaje a su aire, lo más práctico es coger un vuelo de Ryanair /www.ryanair.com) a la capital de Irlanda. Los hay desde Alicante, Almería, Gerona, Madrid, Málaga, Palma de Mallorca, Reus, Santander, Sevilla, Tenerife y Valencia con precios a partir de 10 euros por trayecto. Si se busca algo organizado, Viva Tours (en agencias de viajes y www.vivatours.es) propone tres días de viaje, con dos noches de alojamiento y desayuno en hotel de tres estrellas y vuelos de Iberia a partir de 297 euros, precio final.
Más información:
Oficina de Turismo de Irlanda
Paseo Castellana 46 28046 Madrid
Tel.: 915 775 458
www.turismodeirlanda.com
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Enrique Sancho
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París se reinventa a sí misma
Un recorrido por las atracciones de la "nueva" capital francesa
Texto:ENRIQUE SANCHO
La Torre Eiffel, El Arco del Triunfo, el Louvre, Nôtre Dame, la Ópera... Todo sigue allí, claro. Los monumentos, los símbolos que han convertido a esta ciudad en algo único siguen mostrando su esplendor y belleza. Todo lo que ha hecho de la capital francesa un ejemplo de "grandeur", romanticismo, cultura y ambiente sigue exhibiéndose orgulloso, incluso con nuevos bríos, haciendo de París una de las ciudades más visitadas del mundo.
La diversidad de aspectos de esta ciudad la convierten en una de las capitales del mundo preferida de todos los viajeros. Una ciudad en la que cada uno de los rincones de sus calles, cada esquina de sus edificios, cada iglesia, plaza o museo son dignos de admiración. Pero a pesar de su apariencia clásica y antigua, y como consecuencia de su animada vida cultural y de ser una ciudad cosmopolita, París es ante todo una ciudad moderna y dinámica.
Como toda ciudad viva (y París es muy viva), es también cambiante, acomodaticia, inconformista. Por eso nunca deja de inventarse, creando cada poco tiempo "un nuevo París" formado por barrios emergentes, zonas de moda, nuevos museos y monumentos, arquitectura de vanguardia... Por eso, siempre hay una buena razón para volver a París, para rememorar los escenarios conocidos y para descubrir otros nuevos.
Lugares imprescindibles
Pero antes de hacer un recorrido por ese nuevo París, tal vez valga la pena echar un vistazo al París de siempre, aunque desde una nueva perspectiva. Por ejemplo, no está mal tener una visión global de la ciudad desde alguna de sus alturas. La más evidente, claro, es la Torre Eiffel y puede resultar una tentación hacerlo mientras se come algo en Le Jules Verne, restaurante gastronómico situado en la segunda planta de la torre que tiene acceso directo por ascensor privado desde el suelo, pero una opción atractiva es la planta 56 de la Torre Montparnasse. A 196 m de altura desde esta planta, y a 210 m desde la terraza panorámica, puede uno maravillarse de unas impresionantes vistas de París y todos sus monumentos, ¡incluida la Torre Eiffel! Otras posibilidades son el balcón del octavo piso de las Galerías Lafayette, con la Ópera de Garnier al frente, y el mirador de lo alto la cúpula de la Basílica del Sacre Coeur a la que se puede subir por una escalera lateral de la iglesia: la vista es de 360º y realmente espectacular.
Desde cualquiera de esos miradores llama la atención el perfecto trazado de sus calles y avenidas, en buena parte obra del Barón Haussmann y la renovación que hizo Napoleón III, y también el encanto de sus armoniosas plazas, como la Place des Vosges, tal vez la más perfecta y hermosa de Paris, donde se puede visitar la casa de Victor Hugo y el escondido Hotel de Sully, o la Place Vendome, el espacio más elegante y grandioso de Paris, cuartel general de los principales joyeros, donde César Ritz reinventó la hostelería y desde donde Lady Di salió para su último viaje.
Si lo que se busca es curiosear por el París secreto, no hay que perderse, por ejemplo, alguno de las docenas de pasajes comerciales del siglo XIX, cada uno con su ambiente particular. El de Véro - Dodat de 1826 frente al Metro Palais Royal, o el del Grand Cerf cerca de la rue St. Denis, de 1825, son quizás los mejor conservados. También cada uno de los cementerios de Paris merece una visita aunque ninguno puede competir con el del Père Lachaise donde todavía se rinde homenaje a personajes como Chopin, Jim Morrison, Visconti, Moliere u Oscar Wilde. Y ya que estamos en el mundo oscuro, existen más de 250 kilómetros de galerías subterráneas debajo de la ciudad incluyendo un conjunto de catacumbas, escondites, y espectaculares alcantarillas que se pueden visitar. Hay rutas organizadas.
La nueva ciudad
Pero el nuevo París ofrece sus propias tentaciones. Desde el moderno y cosmopolita canal Saint-Martín, navegable y en cuyos alrededores se está creando un barrio muy animado, o la zona de Bercy donde por ejemplo, los antiguos almacenes fluviales se han convertido en un parque temático dedicado al vino, hasta la arquitectura vanguardista del distrito 13; desde los principales museos del oeste de la capital hasta el creativo y animado noroeste parisino... Tanto París como la región Île-de-France ofrecen numerosas posibilidades para disfrutar de sus diferentes y a menudo sorprendentes facetas. En la Villette y sus alrededores los visitantes serán recibidos por un espacio de enormes dimensiones en el que cohabitan cultura, descanso y un ambiente amigable y familiar; el MaC/VaL acoge en su programación lo mejor del arte contemporáneo a las puertas de París; en las calles de la zona alta del Marais, a tan sólo unos pasos de los numerosos cafés y comercios de la rue Montorgueil, los diseñadores franceses más importantes dan a conocer sus últimas creaciones... Con un registro más intimista, numerosos restaurantes han reabierto sus puertas al público tras haberse renovado siguiendo las consignas de los diseñadotes franceses más importantes. Y lo mismo sucede con los bares y discotecas de Belleville o Montreuil, hitos nocturnos de la vida parisina.
Es difícil elegir, pero por algún sitio hay que comenzar. Por ejemplo, por los nuevos museos y centros de creación, como CentQuatre (metro: Crimée; 104, rue d'Aubervilliers), inaugurado en octubre del 2008, es un lugar de creación y producción artísticas único en el mundo, abierto a todas las artes (artes plásticas, música, danza, teatro, moda, diseño...) con una superficie de 39.000 m2. Además de la programación de espectáculos, festivales, visitas guiadas arquitectónicas e históricas, a menudo los artistas abren las puertas de sus talleres para acoger personalmente a los visitantes.
El Museo de las Artes Decorativas (metros: Palais-Royal, Pyramides,
Tuileries), situado muy cerca del Museo del Louvre y del Jardín de las Tuileries, totalmente renovado desde finales 2006, presenta un testimonio único del arte de vivir francés desde la Edad Media hasta hoy en día. Reúne producciones ejemplares de las más grandes manufacturas de artistas, artesanos y creadores (ebanistas, plateros, ceramistas, vidrieros o diseñadores). Todas las corrientes están representadas, del gótico al estilo Luis XVI, del Directorio al "art Nouveau", del "art Déco" al diseño. También el Museo Quai Branly (metros: Alma- Marceau, Iéna), situado a los pies de la Torre Eiffel y diseñado por el arquitecto Jean Nouvel de fama internacional, presenta una colección dedicada a las Artes y Civilizaciones de África, Asia, Oceanía y las Américas. Ofrece una colección permanente excepcional de 3.500 obras de un patrimonio universal y diez exposiciones temporales al año. No hay que perderse el restaurante Les Ombres en el tejado del Museo.
El Palacio de Tokio (metros: Iéna, Alma-Marceau), situado en el corazón de París, entre la Torre Eiffel y los Campos Elíseos, es a la vez un sitio de creación contemporánea y un lugar de experimentación y de innovación. Es una de las más grandes instituciones internacionales dedicadas al arte actual. La programación del Palacio de Tokio muestra el compromiso permanente de esta institución en apoyar a los artistas a lo largo de su proceso de creación, con el fin de producir con ellos nuevas obras pertinentes y significativas.
En la Plaza de Trocadero, se sitúa dentro del Palacio Chaillot, frente a la Torre Eiffel, la Cité de l'Architecture & du Patrimoine (metros: Trocadéro, Iéna; 1, place du Trocadéro), con una superficie de 22.000 m2, que une sutilmente patrimonio y modernidad, donde se presentan colecciones únicas de moldes, pinturas murales y vidrieras a tamaño real, maquetas, dibujos y videos que hacen viajar a través del tiempo y conocer los tesoros de la arquitectura, desde la Edad Media hasta nuestros días. Aquí se descubren los grandes portales de las abadías y de las catedrales francesas, los interiores pintados de las iglesias e incluso un apartamento que diseñó Le Corbusier, reproducido a tamaño real. El museo ofrece una visión excepcional de las más famosas obras maestras de arquitectura de toda Francia.
Y, entre las novedades fuera de ciudad, en el Castillo de Veraalles, su Galería de los Espejos, sala maestra del palacio diseñada por Jules Hardouin-Mansart, vuelve a lucir en todo su esplendor. Unos 60 artesanos, entre pintores, escultores, doradores y maestros espejeros, se han dedicado a la restauración de este magnífico lugar inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO. Por fin los "oros" han recobrado sus tonos calientes, los mármoles su aspecto pulido y los techos su luz natural. El Castillo invita al visitante a disfrutar del maravilloso estilo barroco, el esplendor de la plata y el brillo de sus espejos, además de la viveza de los colores de las pinturas de Charles Le Brun.
El París más marchoso
Pero como no sólo de cultura vive el hombre, hay que dejar tiempo para descubrir también los nuevos lugares de moda en la capital. Para comer algo a mediodía, por ejemplo, Le Roland Garros (2, avenue Gordon-Bennett),en pleno corazón del mítico recinto deportivo. Sus vidrieras, su magnífico asador, su terraza y su chimenea, convierten a este restaurante en un refugio ideal y acogedor frente a la Pista Central. Le Jardin du Petit Palais (5, avenue Dutuit) es el nuevo restaurante del museo con su encantador jardín interior, con sus estanques decorados con mosaicos y sus columnas, sobre el que se abre un café-restaurante muy agradable. Le 51, en la Filmoteca (51 rue de Bercy), en el nuevo barrio de moda de Bercy, es una original propuesta, con un restaurante gastronómico con platos muy sorprendentes, pero con un menú asequible para todos. Y si uno quiere darse un capricho, dos recomendaciones: La Table de Joel Robouchon (16, avenue Bugeaud), un clásico imprescindible para amantes de la buena mesa y bolsillos sin problemas. En este nuevo restaurante del "mago" de la cocina francesa se sirven novedades realmente originales; y, un clásico, Alain Ducasse-Plaza Athénée (25, Avenue Montaigne), una de las cumbres de la cocina francesa, con tres estrellas Michelin. Decoración tradicional con un toque de modernidad. Menús degustación a partir de 190 euros.
Y en la noche, París duplica sus ofertas, desde el minimalismo de cualquier café recóndito hasta el jazz cubano, tomar una copa en decorados de los mejores diseñadores mundiales o codearte con celebridades y la gente guapa de la ciudad. Algunas ideas: Café Costes (239 rue Saint Honoré), un clásico entre los cafés restaurantes de diseño con el sello de Jacques García en su vertiente más barroca, es perfecto para tomar una copa antes de cenar; Satelit' Cafe (44, rue de la Folie-Méricourt), con buen ambiente y mejor música, pero siempre abarrotado; La Java (105, rue du Feaubourg du Temple) local con mucha historia ahora especializado en ritmos latinos; Flêche d'Or café (120, rue de Bagnolet), antigua estación de tren reconvertida en sala de conciertos.
COMO IR:
Viajes El Corte Inglés, en colaboración con el Comité Regional de Turismo Paris Ile-de-France y Maison de la France, ha lanzado un programa que presenta un nuevo concepto de París, la cara más desconocida y atractiva de la capital del Sena a precios muy especiales. El paquete que incluye vuelos de la compañía Vueling desde Madrid o Barcelona, traslados del aeropuerto al hotel y viceversa y dos noches de hotel y desayuno, cuesta en julio y agosto, 425 euros por persona; en junio, septiembre y octubre, 438. Además se incluyen entradas para la Cité de l´Architecture & du Patrimoine. Información y venta en cualquiera de las 800 agencias de viajes de El Corte Inglés.
MÁS INFORMACION:
Viajes El Corte Inglés, tels.: 91 454 60 54 (Madrid) y 902 400 454 y www.viajeselcorteingles.es
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Las atracciones del futuro se inspiran en el pasado
Futuroscope rinde homenaje a Darwin y la astronomía
Texto:ENRIQUE SANCHO
El parque de atracciones más vanguardista del mundo busca inspiración en los grandes acontecimientos del pasado. Futuroscope que, como su nombre indica, centra su interés en mostrar el mundo del futuro con espectáculos en tres dimensiones y con la última tecnología, rinde en 2009 homenaje a tres celebraciones del pasado, aunque, eso sí, desde su particular visión en la que se mezclan la fantasía, el humor y una radiante originalidad. Son las últimas incorporaciones a la veintena larga de espectáculos que Futuroscope, con 22 años de rodaje, propone a sus visitantes, entre las que no falta de nada, desde dinosaurios a viajes espaciales, desde sensaciones de vértigo a inmersiones en el fondo del mar.
En el Año Internacional de la Astronomía, que conmemora los 400 años del primer uso del telescopio por parte de Galileo y las primeras observaciones de los planetas, el parque de atracciones francés sumerge a los visitantes en el espacio, en el corazón de emocionantes encuentros por el universo. Del pasado al futuro, propulsados a través de la Vía Láctea, los espectadores se verán sorprendidos por los fenómenos cósmicos del universo. Las imágenes científicas de los satélites de la NASA, de una calidad excepcional, han sido adaptadas para permitir ver las simulaciones de los fenómenos cósmicos en 3D. La película Colisiones Cósmicas, producida por el American Museum of Natural History y proyectada en pantalla hemisférica de 21 metros de diámetro, permite comprender la formación de las auroras boreales, la extinción de los dinosaurios y la tecnología empleada mediante naves espaciales para evitar choques de meteoritos con la Tierra en el futuro.
Otro evento relacionado con el espacio, la primera llegada del hombre a la Luna hace 40 años ha permitido la realización de Las Astromoscas, primer largometraje europeo de animación realizado exclusivamente en 3D y que tiene como protagonista a tres divertidas moscas que logran introducirse en la nave espacial Apolo XI en 1969, y que hacen su pequeña aportación al éxito de la misión. Es una película de animación en IMAX 3D proyectada sobre una pantalla de 850 m2.
El mundo de Darwin
Otro aniversario de 2009 son los 200 años del nacimiento de Charles Darwin y los 150 de la publicación de su más destacada obra "El Origen de las Especies". Si en su momento sus teoría resultaron escandalosas para las mentes puritanas de la época, el propio Darwin y todos los que le rodeaban se pasmarían si vieran la evolución que los animales sufrirán en unos cuantos millones de años, según creen los científicos que han inspirado con sesudos estudios Los animales del futuro, una de las atracciones de más éxito que en su segundo año en el parque presenta destacadas novedades.
Caraquiras, pequeños placotecos y babucaris, monos dotados de una inteligencia próxima a la del hombre; toratones y aves escupefuego que recorren los aires a gran velocidad; tiboluxes, calamares arcoiris, crustafines y argéntidos que nadarán en los fondo marinos antes de que vuelvan a congelarse; el calabón o pulpo-mono que recorre la jungla enroscándose en las ramas y el saltarol, descendiente del caracol actual que vive dando brincos porque no puede posar sus patas sobre la superficie de la Tierra a 80 grados centígrados.
Estos son algunos de animales del futuro lejano que poblarán una Tierra sin seres humanos y cuya representación visual sigue siendo uno de los éxitos de Futuroscope, en un ambiente mitad científico, mitad lúdico. Porque, aunque Animales del Futuro es ante todo la revolucionaria atracción de este gigantesco parque temático, situado junto a Poitiers, es también la consecuencia de un riguroso estudio sobre la evolución de los animales y su adaptación a los tiempos futuros. Muy futuros, habría que decir, ya que estamos hablando, como mínimo, de cinco millones de años contados a partir de ahora.
A bordo de vehículos de expedición, los visitantes exploradores de Animales del Futuro se embarcan en vagonetas que les van situando frente a los probables hábitats de nuestro planeta, tal como podrían evolucionar en el futuro debido al efecto de los cambios climáticos y a la actividad de la corteza terrestre. Cada uno de ellos puede tener una experiencia diferente ya que gracias a unos prismáticos especiales que sitúan las imágenes virtuales sobre el decorado y a una pulsera sensor que permite interactuar y tocar algunos de los elementos, se pueden ver surgir virtualmente y en tres dimensiones los animales que podrían poblar nuestro planeta dentro de 5, 100 e incluso 200 millones de años. Se trata, como apunta el presidente de Futuroscope, Dominique Hummel, de algo "posible pero no probable", pero no es un salto al vacío o una apuesta sin fundamento.
La miniaturización de los microprocesadores y los avances en materia de cálculo informático de los últimos años permiten crear hoy una atracción interactiva de un nuevo género, destinada al gran público. Ante cada secuencia de la experiencia, una cámara integrada en los prismáticos de los visitantes filma el decorado observado. A partir de la película filmada, un ordenador incrusta en tiempo real animales virtuales en 3D. La película, enriquecida con estas criaturas virtuales animadas, se recompone en tiempo real en las pantallas de los prismáticos, lo que tiene como efecto dar a los visitantes una sorprendente impresión de realidad. Gracias a un sistema de sensores de movimientos, los visitantes interactúan en directo con los animales. La fusión perfecta del mundo real y el mundo virtual, combinada con la interacción en tiempo real con el contenido de las escenas observadas, contribuye a enriquecer la percepción que tienen los visitantes de la realidad: es la realidad aumentada.
Para el "diseño" de estos animales del futuro se ha contado con expertos en evolución animal, como Christian Denys, profesor de zoología del Museo Nacional de Historia Natural de París, que han realizado rigurosos estudios, y para planear cómo será la Tierra entonces se ha contado con la empresa The Future is Wild Ltd que dirige el experto John Adams. Su puesta en escena se ha confiado a la empresa Total Immersion que preside Bruno Uzzam y que ha desarrollado la técnica "realidad aumentada", aplicada en simuladores de combate y cirugía y utilizada de forma lúdica por primera vez en el parque de Poitiers.
El hombre no parece poder tener un papel en ese futuro. Según el presidente de Futuroscope "más vale ir ahorrando para que las generaciones futuras puedan permitirse vivir en el espacio. En la Tierra no será posible".
Más novedades
Futuroscope, que ha recibido más de 37 millones de visitantes desde su apertura en 1987, entre ellos muchos españoles que son los visitantes extranjeros más numerosos, y es el segundo parque de ocio de Francia, demuestra una excelente madurez. Sus 22 años de éxito los debe a su posicionamiento único en el mercado del ocio, respondiendo a una doble vocación lúdica y pedagógica, y a la renovación de sus contenidos.
En 2009, Futuroscope prosigue su estrategia de renovación, basada en la calidad y la creatividad. Entre sus novedades, destaca también EcoDingo que hace participar a los visitantes más temerarios en una carrera futurista a través de universos gráficos sorprendentes. Realizado en imágenes virtuales sincronizadas con los movimientos de los asientos y comentadas por un periodista deportivo. Otras novedades de 2008 se mantienen ante su indudable éxito, como La Ciudad del Vértigo, un asombroso recorrido con gafas especiales que permiten ver los decorados del techo y tiene efectos alucinógenos, que hacen que los visitantes, confundidos por el efecto de sus gafas, pierdan todo punto de referencia espacial y visual para experimentar la sensación inédita de estar caminando por el techo. La ya clásica La Vienne dinámica, arrastra a los amantes de sensaciones fuertes a una emocionante expedición a bordo de asientos animados al ritmo de las imágenes. Viento, lluvia, olores y sonido espacial aumentan la intensidad de la experiencia.
Por su parte, en otro guiño a Darwin, Dinosaurios muestra la época, hace 230 millones de años, en que los dinosaurios reinaban en el mundo animal para desaparecer bruscamente hace 65 millones de años. En una pantalla hemisférica y gracias a una mezcla sorprendente de imágenes de síntesis e imágenes reales, el colosal herbívoro Argentinosaurus y su enemigo el Gigantosaurus, un bípedo carnívoro, cobran vida ante los visitantes, en formato gigante.
Para los más marchosos, resulta ideal la atracción Baila con los Robots, creada por Kamel Ouani, que recrea una inmensa discoteca con 10 brazos articulados de 7 metros de altura, que parecen salir del suelo, y que invitan a los visitantes a participar por parejas y a sentarse en la palma de sus manos. Las manos metálicas se cierran suavemente, la música despierta y los robots cromados inician, con sorprendente gracia, la interpretación de una coreografía enérgica y aérea que deja a los visitantes, a merced de estos colosos robotizados, y son manipulados, girados, balanceados en todos los sentidos al ritmo de la música disco o del vals.
Un mundo sin visión
Más de 400.000 personas han vivido ya la experiencia Ojos que no ven, un recorrido lúdico en total oscuridad a través de diversos espacios reconstruidos a partir de materiales, olores y sonidos. Es una atracción en la que los visitantes no tienen nada que ver, pero sí mucho que descubrir. En grupos de diez personas aproximadamente, los visitantes son guiados por un animador ciego, que les presenta la realidad de su vida cotidiana. Esta atracción a la búsqueda de los sentidos que menos utilizamos ofrece a los visitantes, animados por un centenar de estímulos auditivos, táctiles y olfativos, la posibilidad de comprender y compartir el mundo de otra manera.
Al caer la noche llega el momento del relax tras las emociones disfrutadas. Es la hora de acudir, por ejemplo, al restaurante Le Cristal, especializado en la llamada cocina molecular. Creada por algunos chefs estrella, la cocina molecular, fundada sobre el conocimiento científico, es el arte de utilizar las propiedades naturales de los alimentos que componen una receta. Desde hace tres años, los equipos del restaurante Le Cristal crean, siguiendo los consejos del químico Hervé This, las recetas más refinadas y asombrosas con texturas y gustos inéditos: perlas de alginato, caviar virtual, granizado espumoso... Aglutinando novedad culinaria y emoción visual y gustativa, la cocina molecular se integra de forma natural en el abanico de experiencias en Futuroscope.
Y, finalmente, lo que nadie debe perderse es el Espectáculo Nocturno en el lago, una fusión de láser, agua, fuego, música e imágenes proyectadas realmente sorprendente. El espectáculo de este año se llama El Misterio de la Nota Azul y explica la historia de dos dj's enfrentados en un duelo musical para alcanzar la armonía pura: la nota azul. Es un trabajo de Yves Pépin, creador de grandes espectáculos como la ceremonia de apertura de los juegos Olímpicos de Pekín en 2008.
Cómo ir:
Futuroscope (entrada adultos 35 euros) está en Poitiers, a 330 km de París. Puede llegarse por la autopista París-Burdeos A10, salida n° 28 "Futuroscope". Por tren, puede tomarse el TGV desde París-Montparnasse, se llega en hora y media.
En tren. Desde España, salidas diarias con el tren nocturno Trenhotel Francisco de Goya directo Madrid-Poitiers o Trenhotel Joan Miró Barcelona-París. Luego TGV París-Poitiers. Más información tel.: 902 24 02 02 y www.elipsos.com Buena opción para los visitantes del País Vasco, TGV directos: Hendaya-Poitiers en unas 4h. Información: 902 10 10 91 o www.tgv-europe.com
Más información:
www.futuroscope.com
www.sncf.com
www.poitiers.cci.fr
www.tgv.com
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Enrique Sancho
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"Borrachera" cultural en la tierra del Barolo
Algunos expertos consideran que el Barolo, que se cultiva en las tierras de Piamonte es uno de los mejores vinos del mundo. Pero no hace falta tomar ni una copa para darse una auténtica "borrachera" de arte en esta región del norte de Italia, que fue sede de los Saboya durante siglos y alberga decenas de museos y monumentos.
Texto:ENRIQUE SANCHO
Residencias saboyanas, museos cívicos y estatales, museos etnográficos, ecomuseos y fortalezas son parte de la amplia oferta cultural de Piamonte. Una propuesta que comprende la arqueología, el arte contemporáneo, las ciencias naturales, el cine, la artes decorativas o la antropología. Para conocer este patrimonio cultural hay que partir de Turín, ciudad en la que existen más de ciento treinta museos, entre los que destaca el Museo Egizio, de importancia sólo inferior al del Cairo.
"La carretera para Menfis y Tebas pasa por Turín" escribía Jean-Francois Champollion, egiptólogo francés de renombre internacional que fue el primer europeo en descifrar el lenguaje de los jeroglíficos. Una afirmación que se remonta a 1825 cuando el padre de la egiptología llegó a Turín para estudiar el fondo del Museo Egipcio, en particular los fragmentos del Papiro de Turín que contiene la lista de los nombres de los faraones redactada durante XVII dinastía. El museo, que guarda la más importante colección del mundo después de la de El Cairo, fue fundado por Carlo Felice en 1824 con la adquisición del fondo del cónsul arqueólogo Bernardino Drovetti cuyo símbolo es la estatua del faraón Ramés II.
La colección se amplió a lo largo de los años con los restos de nuevas excavaciones y con la adquisición del fondo de Ernesto Schiaparelli. Hoy el museo consta de unas 30.000 piezas -de las que sólo se expone una parte- que documentan la historia y la civilización egipcias del Paleolítico a la época copta, y guarda piezas únicas y colecciones de objetos de arte, de uso diario y funerario como la Mesa Isiaca, la tela pintada de Gebelein, la tumba intacta de Kha y Merit o el excepcional templo rupestre de Ellesjia. Con ocasión de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2006, se ha realizado una instalación muy sugestiva de la sala de las estatuas, tenuemente iluminada y con juegos de espejos, por parte del escenógrafo Dante Ferretti.
El museo del cine
También en Turín, el Museo Nazionale del Cinema, único en su género, tiene su sede en la Mole Antonelliana, símbolo de la ciudad. Sus colecciones incluyen curiosos y valiosos objetos de la prehistoria del cine y un abundante archivo fotográfico, así como aparatos, accesorios y carteles, material de escena y grabaciones sonoras. El corazón del museo es la espectacular Aula del Templio, una bóveda de campana de 63 metros de altura cortada por un ascensor de cristal que lleva a los visitantes hasta la aguja a unos 160 metros de altura. Alrededor del Aula, donde los visitantes pueden asistir a la proyección de dos breves películas cómodamente tendidos sobre unas chaises longues, diez "capillas" se dedican al culto del cine, mostrando entre otras cosas: Cabiria y el cine mudo turinés, el surrealismo, los géneros populares, la vanguardia... A intervalos regulares las proyecciones se interrumpen y la cúpula se anima gracias a una extraordinaria realización multimedia de la bóveda celeste.
En el centro de la ciudad, en Piazza Castello se puede visitar el Palazzo Reale y admirar sus lujosas estancias, testigos de la evolución del gusto de los Saboya. Majestuosa construcción del siglo XVII, residencia de los Duques de Saboya, de los Reyes de Italia hasta 1865, constituye el centro tanto desde el punto de vista urbanístico como histórico, arquitectónico y artístico de la ciudad. Remodelado varias veces, guarda las huellas de las intervenciones de los artistas más significativos que han trabajado en Turín durante tres siglos.
Muebles preciosos, techos de madera taraceada y boiseries caracterizan los salones. Imponente es el Salón de los Suizos con los frescos que cuentan las historias genealógicas de los Saboya o la Galería de Daniel que celebra en su bóveda al rey Vittorio Amedeo II. Combinaciones entre barroco, rococó y neoclásico, el Palacio Real se amplía incluso durante el siglo XVIII. Tras el edifico, en la parte interior, se abre el jardín real, proyectado por André Le Nôtre, el más importante arquitecto de jardines de Seiscientos, que también trabajó para el rey Sol. Hoy, el Palacio Real permite contemplar una de las más majestuosas mansiones reales de Europa.
Por todo el territorio
En el resto del territorio piamontés se pueden visitar también museos y colecciones: desde las más tradicionales, ligadas a la pintura y a la historia, hasta los ecomuseos, instituidos para "reconstruir, testimoniar y valorizar la memoria histórica, la vida, la cultura material, las relaciones entre ambiente natural y artificial, las tradiciones, las actividades y la forma en que el asentamiento tradicional ha caracterizado la formación y la evolución del paisaje".
Otra riqueza de la provincia piamontesa son las Residenze Reali, que constituyen un circuito de extraordinario valor histórico y artístico, hasta el de que en 1997 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad. Las Residenze, construidas entre los siglos XVI y XVII, se cuentan entre los mayores atractivos de Piamonte y componen el principal testimonio de la historia de esta región.
La Palazzina di Caccia de Stupinigi, proyectada por Filippo Juvarra, tiene una original planta con cuatro brazos, dispuestos en cruz de San Andrés, que se unen en un fastuoso salón elíptico. Alberga, en sus espléndidas salas con frescos, el del Arte y del Mueble; el castillo de Racconigi, uno de los mejor conservados ya que ha estado habitado durante cuatro siglos, reúne dos momentos de la vida de los reinantes: la oficial con bailes, fiestas y recepciones y la privada más familiar; y el palacio de Venaria Reale, que fue proyectado en 1658 por Amedeo di Castellamonte y dedicado a Diana, la diosa de la caza. Importantes contribuciones de Filippo Juvarra como la Galeria de Diana, las caballerizas o la capilla de San Uberto contribuyeron a darle el apelativo de "Versalles" turinés.
Más información:
http://www.regione.piemonte.it
http://www.piemontefeel.org/
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Cien millones de años en una gota de ámbar
El yacimiento de El Soplao en Cantabria, puede ser el más importante del mundo
Texto:ENRIQUE SANCHO
La extraña avispa sobrevolaba aquellos inmensos bosques tropicales que no parecían tener fin. Llevaba un rato buscando el lugar adecuado en el que posarse para depositar sus huevos, pero no era fácil de encontrar. Si no fuera para la carga extra que llevaba en su frágil cuerpo, habría disfrutado del paisaje que circulaba bajo sus alas.
Esa tierra, que decenas de millones de años más tarde se llamaría Cantabria, era ahora un paraíso tropical. En el cercano mar crecían corales y vivían cientos de especies de bivalvos, serpúlidos y briozoos; las colinas y los montes estaban cubiertos de coníferas resinosas y gigantescos helechos y abundaban las lagunas poco profundas, amplias zonas encharcadas y manglares. Justo al lado estaba un estuario que recogía las aguas de varios ríos. Desde hacía poco, apenas unos cientos de miles de años, entre la vegetación habían aparecido unas raras manchas de color que atraían la atención de la avispa. Más tarde las llamarían flores.
Parecía un día tranquilo, uno más en el que los insectos y otros artrópodos de tamaño similar a ella -chinches, moscas, liendres, arañas y la peligrosa mosca serpiente- habían comenzado su rutina en busca de alimento. Ya hacía días que no se habían dejado ver por la zona aquellos enormes animales que devoraban todo lo que encontraban a su paso y que hacían temblar el suelo al caminar.
La avispa se acercó a uno de los árboles donde creyó encontrar lo que buscaba. El peso de los huevos en su largo abdomen le obligaba a descansar y ejercer la tarea fundamental para su reproducción. Necesitaba encontrar un grupo de orugas haciendo galerías en la madera del árbol. Luego, atravesaría la madera con su aparato ovopositor y colocaría sus huevos dentro de la oruga. Ese sería un buen nido para sus larvas y la propia oruga les proporcionaría su primer alimento cuando nacieran. La devorarían viva por dentro. Era un procedimiento cruel, pero la supervivencia en aquellos tiempos no era fácil.
Con un suave vuelo, la avispa se posó sobre la corteza y comenzó su inspección en busca de los orificios. De momento no vio nada, pero un pálido brillo llamó su atención. Aquello era nuevo, tenía un color atractivo y parecía apetitoso. Se acercó. Era brillante y de un tono dorado. Se acercó un poco más. Aproximó la cabeza y luego una de sus patas, después otra. Trató de caminar sobre aquella superficie brillante, pero algo iba mal. Sus patas no se movían. Hizo un esfuerzo mayor pero sólo consiguió que todas ellas quedasen atrapadas. Aquella resina, de tan buen aspecto, terminó envolviendo a la avispa que nunca lograría deshacerse de sus larvas. La vecina oruga siguió excavando galerías tranquilamente.
110 millones de años después
En aquellos días, principios de 2005, la prioridad era terminar a tiempo la carretera que conducía a la cueva de El Soplao, que estaba a punto de abrirse al público y que atravesaba los municipios de Rionansa, Herrerías y Valdáliga. Las obras de acondicionamiento de esta espectacular cavidad geológica, única en el mundo, se habían realizado en un tiempo récord, gracias al empuje del Gobierno de Miguel Ángel Revilla y, muy particularmente, de su Consejero de Cultura, Turismo y Deportes, Javier López Marcano que había puesto en ello todo su empeño político y personal. No en vano es hijo de minero y conocía bien el potencial turístico y científico de El Soplao.
Pero las máquinas que abrían el camino hacia la cumbre se toparon en una de las cunetas con algo que no esperaban. Los expertos que hicieron la primera inspección enseguida determinaron que podían estar ante una de las mejores reservas de ámbar de Europa. De un raro ámbar, además. Pero había que esperar, había otras prioridades.
Pasaron más de tres años, hasta que en octubre de 2008, entre el 20 y el 31, se realizó la primera excavación paleontológica, por un equipo dirigido por Idoia Rosales, del Instituto Geológico y Minero de España y varios científicos del propio Instituto y de la Universidad de Barcelona: María Najarro, Enrique Peñalver, Xavier Delclòs, Carmen Soriano y Ricardo Pérez de la Fuente.
Tras las primeras apreciaciones se llegó a la conclusión de que el hallazgo es único en su especie y puede convertirse en el mejor «laboratorio mundial» para conocer cómo era la Tierra hace 110 millones de años.
Pasados los meses, los nuevos hallazgos en el ámbar del Soplao ratifican la idea del carácter excepcional y destacado del yacimiento. Y es que las piezas que van surgiendo son únicas y resaltan por su «cantidad, variedad y calidad», al incluir artrópodos. Atrapados en el ámbar se han encontrado minúsculos mosquitos, avispas, arañas y otros insectos ya extinguidos. Ahí radica una de las importancias de este tesoro, en el que también se han encontrado dentro del ámbar fosilizado restos vegetales y de coníferas.
El depósito de ámbar de El Soplao data de hace 110 millones de años y corresponde al Cretácico inferior. Este tipo de yacimientos son escasos en el mundo, especialmente aquellos que contienen bioinclusiones (insectos o plantas atrapados), como es el caso del Territorio Soplao. Hasta ahora destacaban los descubrimientos hechos en Oriente Medio (Líbano, Israel y Jordania), al oeste de Francia, el sur de Inglaterra y en el noreste de España. Pero, a decir de los expertos, el ámbar obtenido en muchos de ellos no tiene inclusiones de artrópodos. Por ello, los investigadores dan como casi seguro que el yacimiento del Territorio Soplao se 'desmarque' de los dos que hasta la fecha estaban considerados como los más llamativos de España: Peñacerrada-Moraza (Álava) y Sant Just (Teruel).
Ámbar azul
Se trata, según explican los científicos, de un ámbar de origen sub-aéreo, pero también se han encontrado piezas exudadas en otras partes de las plantas. Además, y por su gran interés gemológico, sobresale una pieza de gran tamaño de ámbar azul -probablemente formada en las raíces y con forma de riñón-. El ámbar azul es escaso y sólo se han localizado piezas similares en la República Dominicana, lo que da una clara idea de la singularidad de esa 'joya'.
El ámbar suele encontrarse en pequeñas cantidades y generalmente en las orillas de los ríos o el mar. La gran superficie de ámbar hallado en El Soplao, de al menos unos 25 metros, se explica por el paleoincendio que lo originó según la hipótesis más probables, ya qye junto al ámbar se ha encontrado madera carbonizada fósil o fusinita, que corresponde a las brasas del fuego. "Es madera que se quemó muy rápido y a temperatura muy elevada", según los expertos. El detonante del incendio podría haber sido un rayo de una tormenta ya que, por aquel entonces, las concentraciones de CO2 en la atmósfera eran mayores que en la actualidad y Cantabria tenía un clima tropical, con abundantes tormentas y huracanes. A ello se suma la existencia de bosques muy resiníferos y, por tanto, susceptibles de quemarse y una mayor concentración de oxígeno en la atmósfera que también era mayor que ahora, lo que ayudaría a que se produjesen grandes incendios forestales.
El fuego dejó el suelo desprotegido frente a la erosión y, durante los siguientes años, el agua arrastró hasta la costa enormes cantidades de brasas y resina junto a la madera no quemada que posteriormente se convirtió en los depósitos de lignito que también se encuentran en el yacimiento, junto a una gran cantidad de hojas fosilizadas.
En las excavaciones llevadas a cabo han aparecido cerca de medio centenar de insectos correspondientes a ocho órdenes diferentes, fundamentalmente mosquitos, avispas y escarabajos. Hay un ejemplar de una mosca que presenta una morfología muy peculiar, que nunca había sido encontrada en ámbar español y que, con seguridad, corresponde también a una especie no descrita hasta ahora. Durante el lavado de las piezas extraídas del yacimiento se han encontrado un total de siete ejemplares, dos de ellos son avispas que con toda seguridad corresponderán a géneros y especies nuevas. Una de ellas es una hembra que muestra el aparato de poner los huevos al final de su abdomen y que nunca lo consiguió.
El Soplao, la magia hecha piedra
El yacimiento de ámbar de El Soplao, algunas de cuyas muestras pueden verse en el edificio de recepción de la cueva, es un atractivo más de esta cavidad que permaneció durante milenios oculta a los ojos de los hombres, pero no a la acción de la naturaleza. Los más de 30 kilómetros de galerías que componen la Cueva del Soplao que, si bien fueron utilizados en tiempos recientes por los hombres para extraer su mineral constituyendo también un excepcional patrimonio de arqueología minera, destacan sobre todo por su peculiar interés geológico. Las sensacionales formaciones que la cavidad alberga en su interior dan lugar a todo un juego de claroscuros, sensaciones, colores y formas que desafían las leyes de la lógica.
En El Soplao hay cientos de estalactitas y estalagmitas, columnas y banderas de piedra, pero destacan especialmente los elementos con formas excéntricas, que crecen componiendo todo tipo de círculos, espirales, tirabuzones, etc. incluso sin tener en cuenta la gravedad. La calidad, blancura y sobre todo la abundancia de sus formaciones en aragonito y calcita la convierten en una cavidad única que será declarada Patrimonio de la Humanidad más pronto que tarde.
El Soplao es una cueva única e irrepetible, una referencia para la espeleología mundial, de la misma manera que Altamira lo es para el arte prehistórico. Su interior constituye una maravilla geológica y espeleológica a nivel internacional. Adentrarse en este universo interior no fue tarea fácil y, precisamente por ello, sus encantos han permanecido ocultos en el tiempo para la mayoría.
La cueva El Soplao tiene verdadera significación universal, pues al alto valor medioambiental que posee hay que añadirle sobre todo su altísimo valor estético, representado por la abundante y compleja diversidad de formaciones excéntricas que atesora, sin parangón en el mundo subterráneo. Dentro de este apartado hay que destacar el "falso suelo", una zona considerada por todos los espeleólogos como la "Capilla Sixtina" del mundo subterráneo, por su grandiosidad, disposición y conservación.
Junto a las excéntricas conviven en perfecta armonía, un particular universo de formaciones verticales (estalactitas y estalagmitas) y coladas de múltiples colores. Son también destacables las pisolitas, más conocidas como perlas de las cavernas. Estas curiosas formaciones deben su nombre a su similitud con las perlas de las ostras. Están producidas por el depósito de finas capas de calcita alrededor de un núcleo constituido por cualquier materia (partícula de cuarzo, calcita, bolita de arcilla o incluso hueso). Por lo general son esféricas, lisas y con apariencia de porcelana, tan perfectas como la de las ostras. En la cavidad se presentan como "mantos" cubriendo una superficie de varios metros, o a modo de nidos, pero nunca aisladas.
El recorrido turístico de la cueva, o "de pasarela" es de unos 1.200 metros, puede hacerse incluso de silla de ruedas y hasta la cueva se accede en una réplica de tren minero. Hay otro tramo abierto al público con el nombre de Turismo-aventura en el que los visitantes podrán recorrer hasta 3 kilómetros dentro de la cueva, cuya longitud total es de 14 kilómetros. La visita requiere una indumentaria especial, caso con luz y botas de agua (info: tel.: 902 82 02 82 y www.elsoplao.es).
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Alentejo, tierra de infinitas sorpresas
Texto:ENRIQUE SANCHO
Contemplando las interminables planicies en las que se pierde la vista, la inmensa llanura solo poblada por trigales dorados ondeando al viento parece como si aquí, en el Alentejo portugués, solo hubiera habido eso desde el comienzo de los tiempos: tranquilidad, paz, silencio, nada... Y, sin embargo, estas tierras vieron a hombres primitivos que levantaron sus piedras al sol en forma de dólmenes, que manifestaron su espiritualidad con pinturas en las cuevas, que construyeron monumentos a sus dioses y acueductos para sus gentes, que elevaron castillos y murallas para defenderse de los invasores árabes o de sus no siempre pacíficos vecinos los españoles.
Hoy, sin embargo, esos vecinos son los mejores y más asiduos visitantes de estas tierras más allá del Tajo (de ahí viene su nombre) que descubren, muchas veces con asombro, sus múltiples bellezas. Vecinos y sin embargo desconocidos, como han vivido durante siglos españoles y portugueses. Sólo una frontera ya inexistente, una "raya" como se la llama desde los dos lados separa/une Extremadura y Alentejo que sin embargo sorprende con su toque particular y distinto. Tal vez porque se ha mantenido al margen de las grandes rutas turísticas de la vieja Iberia y se empeña en conservar esa idea de Portugal alejada del progreso y la modernidad, fiel a sus esencias en las que la fuerza de la tierra marca el tiempo.
Las encinas, los alcornocales y los olivos salpican las tierras rojas de esta zona, sobre las que destacan pintorescos pueblos blancos, sus quintas llenas de encanto y rancio sabor histórico, o con sus pueblos agarrados por las extensas planicies que descubren de vez en cuando monumentos excepcionales.
Castillos y pousadas
Si se entra por el norte, por el camino que lleva a Salamanca, entre colinas onduladas, arroyos abundantes y fecundos naranjales, la primera parada es Portalegre. Los siglos XVII y XVIII dejaron en la ciudad un fuerte carácter barroco que aun se conserva en los monumentos, como la Iglesia de San Lourenço, y en las casas palaciegas de las que el Palacio Amarelo, el Palacio de los Falcões o el Palacio Achioli son ejemplos notables, conservando los blasones de las familias que los habitaron y una rica decoración en hierro forjado, trabajo singular en la región. En su Manufactura de Tapicerías se realizan obras de los mejores diseñadores portugueses. En los alrededores, hay que mencionar el mirador de la Iglesia de Nuestra Señora de la Penha y la Iglesia del Bonfim, en la carretera en dirección a Marvão y Castelo de Vide, localidades que también merecen una visita.
A sólo treinta kilómetros está Crato, donde destacan sus dos fortalezas, ambas pertenecientes a los caballeros de la Orden de Malta. Hay que visitar las Fuentes del Monasterio y del Álamo, del siglo XV y la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, pero sobre todo vale la pena hacer una visita a uno de sus castillos hoy convertido en una de las más bellas Pousadas de Portugal, un concepto similar al de los Paradores de España, que ha permitido crear alojamientos de lujo en antiguos conventos, palacios, castillos y casas solariegas en todas las zonas de Portugal y de las que Alentejo posee unas buenas muestras.
Un castillo, un convento y un palacio ducal, todos construidos en distintas fechas, dieron origen a una obra de arquitectura ecléctica, con una armonía de asombrosa belleza. Aquí se respira en cada rincón, todo el misticismo medieval. La Pousada Flor da Rosa, es hoy un hotel de lujo, que ha sabido potenciar las características más genuinas del monumento y puede considerarse como una intervención arquitectónica que, además de ser moderna, respeta absolutamente sus orígenes.
Más al sur, otra ciudad que llama la atención del visitante es Estremoz. Blanca y noble, dominada por el castillo con sus murallas medievales y la antigua ciudadela del siglo XIII. En esta ciudad, rebosante de historia, no faltan lugares de interés, como las iglesias de Santa María y de San Francisco, la Capilla de la Reina Santa Isabel, los museos, la parte antigua de la ciudad con sus puertas medievales, o la Plaza Marqués de Pombal y sus edificios con fachadas antiguas. Estremoz se hizo conocida sobre todo por la extracción y explotación del mármol blanco, de gran calidad. Igualmente famosas son las arcillas rojas de la región, que dieron origen a los muñecos tradicionales tan fáciles de encontrar en las tiendas de artesanía de la ciudad. La calle de los Alfareros con escalones empedrados y adornada con geranios invita a llevarse alguna pieza de recuerdo.
En un lugar privilegiado, en una elevación que alcanza los 448 m de altitud, desde donde es posible admirar el bello y extenso paisaje rural y las numerosas localidades de los campos y montes alentejanos, se alza el Castillo de Estremoz, antiguo palacio del rey Don Dinis, también ahora convertido en pousada. A la belleza de su trazado y a la calidad de los materiales empleados se suma una refinada decoración con antigüedades de gran valor.
Estremoz forma, junto a las vecinas localidades de Borba y Vila Viçosa, el conjunto de las Ciudades del Mármol. Las ricas canteras de mármol de la comarca han hecho que durante siglos el mármol haya sido lo más utilizado en sus edificaciones. Las iglesias y las casas de las familias más adineradas quedan rematadas por el resplandor de este aristocrático material.
Merece la pena hacer una parada en Vila Viçosa y visitar su Palacio Ducal, un edificio monumental cuya construcción se inició en 1501, por decisión del cuarto Duque de Bragança. A lo largo de los siglos XVI y XVII, se hicieron varias remodelaciones, lo que confirió al edificio las dimensiones y características actuales: la fachada de 110 metros es la única en la arquitectura civil portuguesa de inspiración clásica. A pocos metros se encuentra el Convento de San Agustino, clasificado como Monumento Nacional. Fue fundado en el siglo XII. La nave es de cruz latina de grandes proporciones. Seis capillas decoran los cuerpos laterales de la iglesia. Destacan el retablo del altar; los azulejos de la capilla de San Nicolás Tolentino, de estilo barroco; el retablo barroco de la capilla de Santa Rita de Cassia; la Capilla Mayor, de planta rectangular, revestida de mármol así como el coro, y el altar mayor; el claustro barroco; el refrectorio manuelino y la sacristia renacentista del convento. Por último destacar en lo alto de la colina el castillo de Vila Viçosa, que fue mandado construir por el rey Dinis en 1297, en una colina donde se encontraba una fortaleza mora. En el siglo XVII, el castillo fue totalmente reforzado con paredes de 4 a 5 metros para protegerse del ejército castellano. Estuvo abandonado hasta el siglo XX, cuando fue recuperado por la Casa de Bragança, que lo mando restaurar.
Évora, Patrimonio de la Humanidad
Recortada en el ancho horizonte de la planicie del Alentejo, se encuentra una de las grandes poblaciones de la región y una de las ciudades históricas de Portugal: Évora, con un centro histórico de calles laberínticas, plazas inundadas de luz, fuentes del Renacimiento, patios moriscos, portales góticos, miradores y murallas medievales. Es el eco de las memorias históricas de más de dos mil años.
Évora mantiene el esplendor de un brillo cultural que la convierte en una ciudad única. Declarada Patrimonio de la Humanidad, es un sitio perfecto para perderse por sus palacios con bellos jardines y blancas fachadas con balcones de hierro forjado. La ciudad también es famosa por los muchos conventos cristianos que la adornan y le dan resplandor; pero sin duda su monumento más reconocido, en el centro de la urbe, es el templo de Diana, del siglo II, uno de los templos romanos mejor conservados de Europa.
D. João II la eligió para las celebraciones nupciales de su heredero con la hija de los Reyes Católicos, las más fastuosas que conoció el final de la Edad Media. D. Manuel I estableció su corte en Évora, al igual que D. João III. La alta nobleza acompañó a los reyes y construyó palacios de lujo como el de los Condes de Basto y el de los Señores de Cadaval. Fue en aquella época cuando se erigieron el palacio real donde el gótico se mezcla con la influencia decorativa del Islam, y grandes conventos como el de S. Francisco, con una de las más audaces iglesias de Portugal. Fue la "edad de oro" de una ciudad que atrajo a artistas de Flandes, Italia, España, que querían contribuir a su esplendor. Maestros del conocimiento humanista venidos de Salamanca y París acudieron a la Universidad fundada en 1553, que todavía hoy funciona.
También aquí se encuentra una excelente pousada, junto al templo de Diana, el magnífico Convento dos Lóios, un lugar excelente donde pasar la noche y tomar fuerzas para seguir el recorrido por Alentejo. Pernoctar en la Pousada de Évora significa tener el privilegio de vivir la Historia con cada piedra, cada objeto, incluso en las sencillas celdas de los monjes, convertidas hoy en habitaciones de refinada decoración en este fantástico hotel de lujo.
A pocos kilómetros de Évora se encuentra el crónlech de Almendres, un espectacular conjunto de 95 monolitos, algunos de los cuales presentan grabados de cariz esquemático-geométrico o astral. Aunque sigan sin respuesta muchas cuestiones sobre este tipo de monumentos, es posible que las teorías que los relacionan con el culto a los astros puedan tener algún fundamento. Excavaciones recientes han demostrado que muchos de los monolitos se encuentran todavía en su posición original y que el monumento data del periodo entre el Neolítico y el Calcolítico. Enmarcado por una exuberante dehesa, ofrece unas excelentes vistas sobre la ciudad de Évora.
Un museo vivo
Desde Évora, vale la pena hacer un pequeño quiebro en dirección a España, antes de seguir hacia el sur. A poca distancia, protegida por el castillo del siglo XIV, aparece asentada como un nido de águila amurallado, Monsaraz. Para quien entra por primera vez por la Puerta de la Villa, la sensación sólo puede ser de admiración.
Este patrimonio nacional de pizarra y cal, un auténtico museo vivo, revela en su pequeña dimensión una gran coherencia arquitectónica y cultural, que traslada a la Edad Media. Siendo una de las poblaciones más antiguas del sur, Monsaraz desempeñó, a lo largo de los siglos, un papel decisivo en el sistema de defensa contra los españoles. Hay que visitar el Castillo y la Torre de Homenaje pasear por sus calles, con casas seculares y orgullosas, que convergen en la Rua Direita y que conducen hasta la Iglesia de la Misericordia, del siglo XVI. Vale la pena dedicar unos minutos a la Iglesia Matriz, la Iglesia de Santiago, la cisterna del siglo XVI y, en el Palacio de la Audiencia, contemplar el célebre fresco "O Bom e o Mau Juiz".
Desde lo alto de Monsaraz se aprecia en parte de su enorme extensión, el embalse de Alquev, el pantano más grande de Europa, donde es posible navegar durante varios días gracias a los barcos casa que la empresa Amieira Marina ofrece y que pueden manejarse con mucha facilidad. Una experiencia náutica única en esta tierra de secano que aquí parece volcada al agua.
El viaje en el tiempo desde Monsaraz sigue fuera de las murallas, donde existen vestigios de todas las eras, como una necrópolis rupestre preromana o monumentos megalíticos, como el Crónlech de Xerez, conjunto de 50 menhires erigidos entre el 4.000 y el 3.000 a.c. en torno a un menhir central faliforme de una altura de 4 metros.
Al sur del Alentejo está Alvito, una bella ciudad con ritmo de pueblo.
Situada en plena llanura alentejana, en un terreno elevado desde el que se divisan vastos horizontes, la graciosa villa de Alvito crece alrededor de su notorio castillo, en el que actualmente se encuentra la Posada de Alvito. Las casas pintadas de blanco le otorgan el inconfundible carácter que distingue al Alentejo y en muchas de ellas se recortan puertas con arcos de corte manuelino que revelan su origen en el s. XVI.
El castillo de Alvito, cuya construcción se inició en 1494, es una de las construcciones más curiosas que existen en Portugal. Visitarlo también es evocar momentos del pasado histórico que aquí se vivieron. La prolongada presencia árabe en estos lugares dejó su marca distintiva en la arquitectura mudéjar, que se reconoce fácilmente por las pequeñas cúpulas y cimborrios cónicos pintados de blanco, que están patentes en varios monumentos.
Llegando al final de recorrido, aparece Beja, con su imponente castillo del siglo XIII que se conserva en perfecto estado y permite recorrer todo su perímetro y subir a su torre, desde la que se divisa la meseta del Bajo Alentejo. Después hay que bajar al centro histórico y perderse en las estrechas calles para descubrir algunos tesoros, como la Catedral manierista y barroca, la Iglesia Matriz de Santa Maria, el núcleo visigótico de la Iglesia de Santo Amaro y, detenidamente, el Museo Reina Doña Leonor, en el Convento de la Concepción. Aquí espera una riquísima colección arqueológica de azulejos y arte religioso. En Beja hay que andar por sus callejuelas, que esconden encantadores cafés que parecen de otra época y tiendas donde es recomendable comprar artesanía típica, desde objetos de barro y madera a artículos de corcho.
De regreso, la carretera conduce a Elvás, a sólo 13 kilómetros de la frontera española de Badajoz. Sus murallas encierran un pueblo encalado con una bella catedral manuelina, un conjunto interesante de casas señoriales que hablan de un pasado noble, calles y plazas salpicadas de iglesias y sobre todo, un famoso acueducto del siglo XV cuya imagen es bien conocida. Allí en Elvás se hace la última parada, en la moderna pousada que se encuentra al salir de sus murallas.
Un viaje suculento
La cocina de Alentejo pone creatividad en todos sus platos, dándoles un toque de imaginación. Alentejo fue en otros tiempos una gran región productora de trigo. En los bosques de alcornoques y olivos, grandes piaras de cerdos pastaban en la llanura. Por eso, el pan, el cerdo y el aceite son la base de una de las cocinas más sabrosas de Portugal, que las hierbas perfuman con aromas de campo.
La sopa es el plato principal; puede ser fría como el gazpacho, pero el pan es obligatorio en la sopa de cazón, de bacalao o de tomate con longaniza, en las migas que acompañan al cerdo, el guiso de cordero o en una sencilla 'açorda' (sopa de pan) alentejana. Hay que probar estos manjares en cualquier restaurante de Estremoz, Évora o Beja, o bien un plato de caza, muy típica también de la gastronomía de Alentejo.
Para acabar la comida no hay que perderse los quesos y la repostería conventual. Entre los quesos, los más apreciados son los de Nisa, de Serpa y Évora, y nada mejor para acompañarlos que probar un tinto de Borba, Redondo, Reguengos o Vidigueira. Y en cuanto a los dulces... Muchos fueron bautizados con nombres celestiales que confiesan su origen conventual, aunque son auténticos caminos hacia el pecado. La variedad de dulces y pasteles de tradición conventual que puede encontrarse en todo el Alentejo es inmensa. Preparados a base de yema de huevo, almendras y azúcar (o endulzados a veces con miel), espolvoreados con canela o no, cada pueblo tiene sus especialidades para ofrecer.
GUIA PRACTICA
Información: Turismo do Alentejo, tel.: +351 269 498 680, www.visitalentejo.com
Dormir: Pousadas de Portugal, (desde Espana) tel.: 902 336 363, www.pousadas.pt
Propuesta especial: Pousadas de Portugal tiene su programa Touring Sin Limites que ofrece 7 noches de alojamiento en habitación doble, desayuno, 10% de descuento en las comidas en todas las Pousadas, oferta de alojamiento para los niños (máximo 2) hasta los 12 años, en la habitación de los padres, oferta de las comidas para los niños (menu niños) si comen con los padres, desde 588 euros por habitación. Si se añade coche de alquiler Avis durante siete días, el precio es a partir 694 euros por habitación.
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Enrique Sancho
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La primavera ha llegado al jardín más bello del mundo
Texto:ENRIQUE SANCHO
Al margen de calendarios, no puede decirse que la primavera ha llegado a Europa hasta que Keukenhof abre sus puertas. Este año lo ha hecho el 19 de marzo, y estará abierto sólo hasta el 21 de mayo. Apenas dos meses para visitar este paraíso considerado por los expertos como el jardín más bello del mundo. Este gigantesco jardín holandés de 32 hectáreas muestra más de seis millones de flores, especialmente tulipanes en todas su variedades --se calcula que hay más de 5.000 diferentes--, pero también narcisos, jacintos y otras flores de bulbo en un paisaje fascinante, en el que se intercalan árboles centenarios, lagos, arbustos, plantas perennes y grandes extensiones de césped.
Tampoco faltan las estatuas, fuentes, terrazas, escaleras, puentes, invernaderos y... naturalmente, un tradicional molino holandés, que sirve para mostrar cómo se elaboraba la harina y desde el que se obtiene una preciosa perspectiva sobre todo Keukenhof y los interminables y floridos campos de plantaciones.
El parque primaveral más bonito del mundo está de celebración en 2009 ya que cumple 60 años desde su inauguración y ha sido visitado por más de 44 millones de visitantes en este tiempo. Pero pese a su edad, está más joven que nunca, con la primavera mostrándose en todo su esplendor de flores y colores. Además de los millones de bulbos en flor y las fantásticas exhibiciones de flores, Keukenhof tiene el mayor jardín de esculturas de los Países Bajos y es el lugar más fotografiado del mundo. Conocidos como los "jardines de Europa", Keukenhof son seguramente de los más hermosos que existen. Inconfundibles por sus brillantes colores, su variedad de flores y sus paisajes naturales con más de 15 kilómetros de senderos por los que pasear contemplando los conjuntos florales.
En 2009 Keukenhof da una especial importancia a la relación histórica entre los Estados Unidos y los Países Bajos, desde hace 400 años. Se puede admirar un espectacular mosaico floral de la Estatua de la Libertad realizado con más de 50.000 flores de bulbos, una sorprendente ruta de temática estadounidense y un jardín estadounidense.
Una larga historia
Keukenhof, junto a la pequeña ciudad de Lisse, a sólo 20 kilómetros de Amsterdam, nació en 1949 como escaparate de los productores holandeses de bulbos que querían mostrar la calidad de sus flores a los posibles clientes. Los diez activos floricultores que tomaron la iniciativa consiguieron que les cediesen este parque centenario que, según los historiadores, había pertenecido a la duquesa Jacoba de Baviera en la primera mitad del siglo XV, quien lo utilizaba para descansar, cazar y recoger plantas que luego se utilizaban para cocinar en el castillo, de donde vino el nombre de Keukenhof (jardín de la cocina). Hacia 1830, se encomendó al arquitecto paisajista Zocher el diseño de unos jardines. Inspirándose en los paisajes ingleses, Zocher trazó los rasgos generales del actual Keukenhof.
Pero lo que empezó siendo casi una íntima muestra comercial se ha convertido, casi sesenta años más tarde, en uno de los lugares más espectaculares de Europa y el principal atractivo turístico de Holanda en primavera, al que acude cada año más de un millón de personas.
Los visitantes pueden recorrer sus más de quince kilómetros de paseos y senderos bordeados de flores y plantas, detenerse ante los diferentes jardines temáticos: aromático, abstracto, multicolor, de estilo renacentista, acuático..., contemplar la deliciosa exposición permanente de orquídeas o tomar ideas de los jardines en miniatura para trasladarlas a su jardín particular.
De hecho, el aspecto pedagógico de Keukenhof es muy importante. A lo largo del parque hay diferentes puestos de información que proporcionan material de documentación sobre la forma correcta de usar el agua, el modo y profundidad de plantar los bulbos, los cuidados en invierno, etc. También hay diferentes tiendas que venden bulbos, semillas, libros especializados, pequeñas herramientas para el jardín, abonos...
Hay algunos aficionados que acuden cada año, como un rito, a Keukenhof, y cada año tienen una nueva sorpresa. Y es que el enorme jardín ofrece cada vez un aspecto diferente. Cuando cierra sus puertas, los especialistas comienzan a diseñar el jardín del año siguiente. Se dibujan nuevos parterres y macizos de flores, se modifican las combinaciones de colores, se añaden otras formas... Cada año Keukenhof trata de superar al Keukenhof del año anterior. Y casi siempre lo consigue.
Un gran negocio
Aunque el tulipán es sin duda el símbolo floral holandés --hace unos años celebró oficialmente sus cuatro primeros siglos de vida, y desde siempre ha sido fuente de inspiración para artistas y poetas--, las flores, en general, son, además, su gran industria. La producción holandesa, que incluye flores cortadas, plantas, bulbos y productos de floricultura, ronda los 4.000 millones de euros y su cuota entre los países exportadores supera el 60 por ciento.
Para obtener una idea de lo que el mundo de las flores representa para Holanda, vale la pena visitar Aalsmeer, a pocos kilómetros de Keukenhof, donde cinco veces por semana tienen lugar subastas de flores que son vendidas a todo el mundo. Cada día pasan ante los expertos ojos de los compradores 14 millones de flores y un millón y medio de plantas, y se realizan más de 50.000 transacciones a un ritmo frenético. Dos mil camiones se apañan para salir cada día del gigantesco edificio y llevar su carga por todo el mundo.
Curiosamente, entre los más de 10.000 millones de flores que se venden cada año, tres especies superan al tulipán: rosa, crisantemo y clavel; pero ninguna de ellas logrará jamás desplazar al símbolo holandés por excelencia.
DATOS PRACTICOS
COMO IR: Lo más práctico es comprar cualquiera de los paquetes ya organizados que incluyen vuelos y alojamiento en Ámsterdam, y desde allí hacer la excursión a Keukenhof. Turavia (www.turavia.es) sugiere una escapada, con vuelos y dos noches de estancia a partir de 465 euros. Viva Tours (www.vivatours.es) ha organizado para el puente de mayo del 1 al 3, otra escapada de tres días/dos noches, con vuelos y alojamiento y desayuno, desde 516 euros. Por su parte Viajes Iberia (www.viajesiberia.com) ofrece a través de sus 750 agencias en la península, vuelo más estancia de una noche en diversos hoteles a partir de 224 euros.
Para llegar a Keukenhof, puede optarse por contratar una excursión organizada en cualquiera de los muchos puntos de venta que hay en la ciudad, que suelen incluir otras visitas, como el centro de subastas de Aalsmeer, o tomar el tren hasta la cercana localidad de Leiden y desde allí un autobús expreso a Keukenhof. Hay entradas combinadas denominadas Rail Idee, en las estaciones de tren holandesas. Sin duda una de las mejores formas de llegar Keukenhof y disfrutar de los campos de flores, llenos de colorido, que lo rodean es hacer una preciosa ruta de 25 kilómetros en bicicleta por estos campos de jacintos, narcisos y tulipanes.
Horario: del 19 de marzo al 21 de mayo de 2009, todos los días de 8 a 19.30 hs. Cierre de taquillas: 18 hs.
Precios: Adultos, 13,50 €; Niños de 4 a 11 años, 6,50 €; Menores, gratis. Aparcamiento, 6 €.
INFORMACION: Oficina de Turismo de Holanda, Tel.: 91 360 50 40, www.holland.com y www.keukenhof.com
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Enrique Sancho
OPEN COMUNICACI ÓN
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Ibiza en cuerpo y alma
Lo más auténtico de la isla se descubre fuera de temporada y del bullicio. El hotel Hacienda Na Xamena lanza propuestas originales para descubrir "momentos mágicos"
Por ENRIQUE SANCHO
Como todos los humanos, como casi todos los destinos, Ibiza tiene un cuerpo y un alma. El cuerpo es de sobra conocido. Es la Ibiza marchosa del verano interminable, la que recibe mil vuelos en un solo fin de semana, la que contempla los bailes frenéticos durante toda la noche. El cuerpo de Ibiza presenta, claro, cuerpos. Cuerpos esculturales que se muestran casi desnudos en las plataformas de Amnesia, Privilege, Pachá, Heaven o El Divino, que se confunden en las zonas oscuras de esas mismas discotecas o que se exhiben, esta vez sin el casi, en las playas naturistas de Punta de Sa Galera, Cala Tarida, Migjorn, o en S'Aigua Blanca. Pero Ibiza tiene también un alma, que hay que buscar en verano y que se encuentra sin esfuerzo el resto del año. Es la Ibiza del sosiego, de la belleza, de las calas solitarias, de la naturaleza en armonía... Es la Ibiza culta que se muestra en exposiciones y museos, la ibiza familiar y segura, la Ibiza de las compras tranquilas, de la artesanía hecha con amor. Es la Ibiza monumental con sus imponentes murallas del siglo XVI que encierran su casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO...La Ibiza auténtica que puede encontrarse, por ejemplo, en pueblos como Sant Mateu, en el centro silencioso de la isla, con su preciosa ermita y donde se celebra cerca la anual ballada de Pou, llena de juegos y bailes populares. Un poco más lejos está la cala Salada, atestada en verano de gente, pero ahora silenciosa y tranquila con una hilera de casetas de pescadores a modo de cuevas.
Un hotel con alma
El alma de Ibiza puede descubrirse también en lugares privilegiados como el hotel Hacienda Na Xamena, cerca de San Miguel, el único establecimiento español seleccionado por la exigente guía Quintaessentially Reserve 2008, entre los hoteles más lujosos de todo el mundo. Un establecimiento que cada año acoge a personajes famosos del mundo del espectáculo, poderosos de la banca o gente de la nobleza internacional que buscan intimidad y confort, pero que también recibe a anónimos huéspedes que saben apreciar el buen gusto, el trato personal, el exquisito servicio y la dimensión humana de este lugar. Todos ellos disfrutarán, claro, de unas vistas absolutamente soberbias, una de las mejores de todas las Baleares. El hotel está espectacularmente situado al borde de un abrupto acantilado de 200 metros de altura sobre el nivel del mar, perfectamente integrado en la naturaleza, en una propiedad de 7 hectáreas y rodeado de un bosque de pinos mediterráneos. La zona es uno de los últimos espacios intactos del mapa ecológico de Europa, al noroeste de Ibiza, en el corazón de un amplio parque natural preservado, con una fauna y flora excepcionales. Cada una de sus 65 habitaciones dispone de su propia terraza, jardín o balcón con vistas al mar y a sus impresionantes precipicios, donde dejarse sorprender por la naturaleza: el mar esmeralda pincelado de blanco, el acantilado salvaje, la naturaleza envolvente y unas puestas de sol inolvidables. Y aunque resulte difícil apartar los ojos de esas vistas exteriores, cuando se mira hacia dentro, se descubre una decoración elegante y exótica, unos espacios exuberantemente amueblados con estilos hindú, tailandés e indonesio y multitud de bonitos objetos orientales. Como les gusta definirse, se trata del lujo del mañana, un lujo de experiencias y de momentos mágicos que seduce al 70% de sus clientes, que deciden regresar una y otra vez.
Un lujo compartido
Los propietarios y directores del hotel, el matrimonio Lipszyc, lejos de practicar la inaccesibilidad característica de algunos lugares de gran lujo, han llevado a cabo la idea de convertirlo en un espacio abierto a todos aquellos interesados en conocer y compartir las intensas emociones que se crean en el establecimiento, ya sea en sus tonificantes piscinas en cascada, en su spa o en sus restaurantes. En este sentido, Alvar Lipszyc, hace realidad la frase que su padre le dijo cuando descubrió este sitio por primera vez, allá por el año 1965: «Alvar, tenemos la responsabilidad de compartir la emoción que se siente en este lugar». Con ese objetivo, Hacienda Na Xamena ha ideado los 'Magic Moments', una serie de propuestas cuyo principal fin es compartir emociones y momentos de felicidad, que pueden ir desde disfrutar de cincuenta minutos en su spa Cascadas Suspendidas, donde a los placeres de agua salada acariciando las distintas partes del cuerpo, se une la relajación de la mirada perdida en una imagen de ensueño, a los servicios faciales y corporales de La Posidonia, con sus instalaciones de alta tecnología y su equipo de profesionales que ofrecen un mundo de sensaciones para el cuerpo y la mente. Como complemento puede añadirse el denominado Sueño Gastronómico, un viaje a través de las especias del Mediterráneo en el restaurante Sueño de Estrellas o aprovechar el programa especial de Noche Glamurosa, que combina algunos de los servicios antes mencionados con una noche en el hotel. También existe la posibilidad de regalar estos 'Magic Moments' a quien se desee.
GUIA PRACTICA
Spanair (www.spanair.com y 902 13 14 15) tiene vuelos desde Madrid y Barcelona por unos 100 euros ida y vuelta.
Descubrir esta especial alma de Ibiza tiene distintos precios en el hotel Hacienda Na Xamena (www.hotelhacienda-ibiza.com y 971 33 45 00). El recorrido de Cascadas Suspendidas más snack cuesta 52 euros, con almuerzo 73 y con cena 84 euros. Un tratamiento en el spa La Posidonia, incluyendo sauna, masaje facial, almuerzo en el Restaurante Edén, recorrido en Cascadas Suspendidas y aperitivo por la tarde, sale por 245 euros (todo el día). Los menús del Sueño Gastronómico van desde 68 euros (4 platos) a 102 euros (6 platos). La Noche Glamurosa para dos personas incluye Cascadas Suspendidas, cena romántica y alojamiento y desayuno en habitación doble standard con vista al mar, por 390 euros.
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Secretas entrañas de la tierra
Un recorrido por algunas de las 6.500 cuevas de Cantabria
que esconden la espiritualidad humana y los prodigios de la naturaleza
Nueve cuevas situadas en Cantabria se han unido este año a Altamira y a otras ocho más de Asturias y País Vasco para constituir el mayor Patrimonio de la Humanidad de arte prehistórico reconocido por la UNESCO. Pero, con ser importantes la cifra y la categoría, representan apenas una mínima parte del tesoro subterráneo que atesora Cantabria en sus más de 6.500 cuevas en las que las primeras muestras del arte y la espiritualidad humana, se combinan con los prodigios de la naturaleza, creando un oculto universo único.
Texto: ENRIQUE SANCHO
Cuando el entusiasta presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, trata de explicar por qué Cantabria es "infinita", como reza su popular slogan turístico, suele poner como ejemplo el paisaje que rodea a San Vicente de la Barquera, uno de lo pueblos más bellos de la Comunidad. Sobre el inmenso azul de cielo --acostumbra decir- destacan las escarpadas cumbres de los Picos de Europa; delante los montes y bosques que son buena representación de esas 215.000 hectáreas de superficie arbolada, el 40 por ciento de la región, en donde abundan el fresno, tilo, laurel, avellano, arce, roble, pino, álamo, abedul, encina, haya, acebo... Aún más cerca se distingue la silueta de la Puebla Vieja, declarada Conjunto Histórico Artístico y donde se mezclan murallas medievales y joyas renacentistas, historias de Carlos V y del inquisidor Corro... Y en primer plano la ría, las marismas, el mar y sus inmaculadas playas. Clima, geología, flora y fauna, historia, cultura y naturaleza en planos superpuestos. En efecto, infinitas imágenes, infinitas propuestas.
Pero el presidente Revilla no suele incluir en esta primera visión (es sólo cuestión de darle unos minutos más), lo que no se ve. Ese extraordinario patrimonio de miles de cavidades que Cantabria atesora en el vientre de su tierra y que ahora la UNESCO acaba de reconocer como Patrimonio de la Humanidad en una mínima parte.
Tras la estela de Altamira
Este trascendental reconocimiento se produce 23 años después de que la Cueva de Altamira fuese incluida en esta prestigiosa lista, como obra maestra del arte universal de todos los tiempos, que constituye un testimonio excepcional de una civilización desaparecida. El descubrimiento de las pinturas de la Cueva de Altamira en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola significó la salida a la luz del arte rupestre paleolítico y de su manifestación más espectacular. El hallazgo fue de tal calibre que tuvieron que pasar más de quince años, con su autor ya fallecido, para que la comunidad científica internacional apreciara su auténtico valor.
Bisontes, caballos, ciervos, manos y misteriosos signos, pintados y grabados, son la expresión de los habitantes de la cueva hace 15.000 años durante el Paleolítico Superior. Su perfección y la calidad de los dibujos y colores ha hecho que sea llamada "Capilla Sixtina del Arte Cuaternario". Desde su descubrimiento la Cueva de Altamira fue considerada como algo especial y frágil, adoptándose medidas para garantizar su conservación. Sin embargo, su propio atractivo ha sido su mayor riesgo. En los años 60 y 70 se produjeron visitas masivas de hasta 175.000 personas al año que pusieron en peligro su pervivencia y que obligaron, primero, a limitar las visitas a 20 personas diarias durante 20 minutos y, más tarde, a clausurarla en 2002 y que solo pueda ser visitada por los científicos que se encargan de su estudio y conservación.
Recientemente se ha abierto el debate y hay voces que claman por hacer compatible su preservación con el acceso público, aunque necesariamente restringido a un bien cultural común y patrimonio de todos. En todo caso, la decisión no se tomará antes de 2009, cuando concluya el estudio que llevan a cabo los especialistas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Desde el año 2001, junto a la cueva se levanta el Museo nacional y centro de investigación de Altamira, obra del arquitecto Juan Navarro Baldeweg. Destaca en su interior la llamada Neocueva de Altamira, la reproducción más fiel que existe de la original y muy similar a como se conocía hace 15.000 años. La Neocueva de Altamira brinda al visitante la posibilidad de conocer la belleza de su arte rupestre y el hábitat de sus pobladores. Es una reproducción rigurosa y exacta de la cueva y de sus pinturas, basada en el conocimiento científico y realizada con la más moderna tecnología. En las salas del museo se ofrece una amplia exposición atractiva y sugerente sobre la vida cotidiana y el arte durante el Paleolítco Superior, la época de Altamira. Cada año la visitan 250.000 personas. (Info: tel.: 942 818 005 y http://museodealtamira.mcu.es).
Otras cuevas prehistóricas
La peculiar orografía de Cantabria, repleta de cavernas, próxima al mar, con abundante caza y con un clima relativamente agradable en aquellos tiempos propició el asentamiento hace miles de años de hombres primitivos que expresaron su arte representado figuras de animales y hombres con una técnica y coloridos extraordinarios. Hoy en día podemos disfrutar de este arte, en magnífico estado, lo que le ha valido el reconocimiento internacional a Cantabria.
Las cuevas cántabras que ahora han sido catalogadas como Patrimonio de la Humanidad son la de Chufín, Hornos de la Peña, Las Monedas, El Castillo, Las Chimeneas, La Pasiega, El Pendo, Covalanas y La Garma. A ellas se unen Peña de Candamo, Tito Bustillo, Covaciella, Llonín y El Pindal, en Asturias y Santimamiñe, Altxerri y Ekain, en el País Vasco.
En un paraje singular del Valle del Nansa, en un acantilado del embalse de la Palombera, se abre la cueva de Chufín. La cavidad tiene una boca amplia y un vestíbulo espacioso que da paso a una galería ancha y baja. En el fondo de la cueva hay una sala amplia donde se forma un curioso lago interior. El arte de Chufín se puede dividir en dos grandes conjuntos: las representaciones del vestíbulo y las del interior de la cueva. En el vestíbulo, aparecen paneles con grabados de trazo profundo. En el más interesante de los paneles aparecen grabados que representan un bisonte y varias ciervas. Además hay peces, signos, etc. En la sala interior, las figuras se distribuyen por ambas paredes y hay tanto pinturas como grabados. En la pared derecha hay un "macarrón" abstracto, el grabado de una zancuda y un gran panel de pinturas rojas, con un uro y un caballo, puntuaciones y signos complejos. En la pared izquierda hay un antropomorfo grabado en trazo grueso, entre otras figuras de caballos, cérvidos.
En la localidad de San Felices de Buelna se encuentra la cueva de Horno de la Peña. Las primeras figuras que se encuentran durante la visita es un caballo, pocos son los vestigios que se conservan en esta parte de la cueva ya que debido a la insolación y las condiciones climáticas éstos han ido desapareciendo a lo largo de los años. Sin embargo, en el interior de la cueva, se encuentran varios motivos artísticos que conforman uno de los conjuntos de grabados más completos de la región. Una de las figuras más destacadas de la cueva de Hornos de la Peña es un antropomorfo con un brazo levantado y larga cola. Asimismo, acompaña a esta figura un auténtico bestiario prehistórico conformado por figuras de tamaño grande y concepción naturalista que representan caballos, bisontes, uros, cabras, ciervos e, incluso, lo que podría ser un reno.
El conjunto de cuevas de Monte Castillo, junto a Puente Viesgo, constituye uno de los referentes más significativos de la riqueza arqueológica de Cantabria y es, junto a Altamira, uno de los yacimientos prehistóricos más conocidos a nivel mundial, dada su importancia científica y artística. Además de la Cueva El Castillo, el conjunto arqueológico cuenta con otras tres cavidades de gran valor que también han sido declaradas como Patrimonio de la Humanidad en esta convocatoria. Éstas son las cuevas de Las Monedas, La Pasiega y Las Chimeneas.
El interior de la cueva de El Castillo contiene uno de los conjuntos más singulares e importantes de la Prehistoria de Europa. Sus más de 275 figuras, todas ellas correspondientes a los albores de la presencia del homo sapiens en Europa, representan un paseo subterráneo por los orígenes del pensamiento simbólico, la mente abstracta y la expresión artística. Caballos, bisontes, ciervas, uros, ciervos, cabras, un mamut, etc, forman el elenco figurativo animal, un bestiario variado que representa una parte de los animales que cohabitaron con el hombre. Las referencias a la figura humana son numerosas pero abreviadas, expresadas mediante la mano, un motivo especial en esta cueva debido a su elevado número, más de 50 (info: tel.: 942 59 84 25).
La cueva de la Pasiega, situada a escasa distancia, contiene una importante acumulación de animales pintados y signos, realizados en varias técnicas y estilos. Las Chimeneas, perteneciente al mismo grupo, contiene pinturas en negro y grabados en arcilla y muchas de ellas representan animales con un estilo muy expresivo. Las Monedas, la cuarta cueva situada en el monte Castillo, es la más espectacular por las formaciones geológicas y el colorido natural de sus cascadas estalactíticas. Sus pinturas, realizadas en negro y con pocas indicaciones de volumen, son más monótonas y concentradas que las del resto de las cuevas. Hay representados caballos, renos, cabras, bisontes, ciervos y uno oso incompleto.
La Cueva de El Pendo (Escobedo de Camargo) fue descubierta en 1878 (un año antes que Altamira) por Marcelino Sanz de Sautuola y desde entonces hasta nuestros días esta cavidad ha sido fuente constante de información y una joya única para investigadores y estudiosos. El Pendo es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la región. Cuenta con una especial formación geológica y registros humanos de hace más de 80.000 años. En 1997 fue descubierto el "friso de las pinturas", un gran panel de 25 metros de longitud, con 16 representaciones de animales, además de algunos signos, a los que se atribuye una antigüedad de alrededor de 20.000 años atrás.
El monte de La Garma en la localidad de Omoño, en Ribamontán al Monte, guarda en su interior uno de los conjuntos prehistóricos más importantes del Paleolítico. Se trata de uno de los yacimientos más complejos y más curiosos de Cantabria ya que en su interior se han hallado, incluso, varias inhumaciones de la época medieval, así como grabados y pinturas del magdaleniense. Este patrimonio, dada su complejidad y el gran número de yacimientos que se han encontrado, se encuentra en proceso de catalogación y documentación.
La cueva de Las Covalanas está localizada a escasos kilómetros de Ramales de la Victoria. En una zona profunda encontramos una galería en la que se localiza el conjunto de representaciones más numeroso de la cueva, con 22 figuras de las cuales 18 son ciervas, animal característico de las cuevas decoradas de Cantabria, un caballo, un reno (animal escasamente representado en la región cántabra), un uro y un animal difícil de identificar. Dispersos por toda la cueva existen trazos negros y en la zona terminal se ven algunos restos de pintura roja indescifrables (info: tel.: 9425984 25,www.culturadecantabria.com,reservascuevas@culturadecantabria.es)
Una maravilla geológica
Como se ve, muchas de estas cuevas cántabras, abiertas gracias a la acción insistente de las aguas subterráneas sobre la roca caliza, fueron hogar y santuario de las personas que poblaban las montañas del Cantábrico hace miles de años. Pero también muchas de estas cuevas permanecieron durante milenios ocultas a los ojos de los hombres, pero no a la acción de la naturaleza.
Buen ejemplo de ello son los más de 30 kilómetros de galerías que componen la Cueva del Soplao que, si bien fueron utilizados en tiempos recientes por los hombres para extraer su mineral, constituyendo también un excepcional patrimonio de arqueología minera, destacan sobre todo por su peculiar interés geológico. Las sensacionales formaciones que la cavidad alberga en su interior dan lugar a todo un juego de claroscuros, sensaciones, colores y formas que desafían las leyes de la lógica.
En El Soplao hay cientos de estalactitas y estalagmitas, columnas y banderas de piedra, pero destacan especialmente los elementos con formas excéntricas o helictítas, que crecen componiendo todo tipo de círculos, espirales, tirabuzones, etc. incluso sin tener en cuenta la gravedad. La calidad, blancura y sobre todo la abundancia de sus formaciones en aragonito y calcita la convierten en una cavidad única que tendrá que ser igualmente declara Patrimonio de la Humanidad más pronto que tarde.
El Soplao es una cueva única e irrepetible, una referencia para la espeleología mundial, de la misma manera que Altamira lo es para el arte prehistórico. Su interior constituye una maravilla geológica y espeleológica a nivel internacional. Adentrarse en este universo interior no fue tarea fácil y, precisamente por ello, sus encantos han permanecido ocultos en el tiempo para la mayoría.
La cueva El Soplao tiene verdadera significación universal, pues al alto valor medioambiental que posee hay que añadirle sobre todo su altísimo valor estético, representado por la abundante y compleja diversidad de formaciones excéntricas que atesora, sin parangón en el mundo subterráneo. Dentro de este apartado hay que destacar el "falso suelo", una zona considerada por todos los espeleólogos como la "Capilla Sixtina" del mundo subterráneo, por su grandiosidad, disposición y conservación.
Junto a las excéntricas conviven en perfecta armonía, un particular universo de formaciones verticales (estalactitas y estalagmitas) y coladas de múltiples colores. Son también destacables las pisolitas, más conocidas como perlas de las cavernas. Estas curiosas formaciones deben su nombre a su similitud con las perlas de las ostras. Están producidas por el depósito de finas capas de calcita alrededor de un núcleo constituido por cualquier materia (partícula de cuarzo, calcita, bolita de arcilla o incluso hueso). Por lo general son esféricas, lisas y con apariencia de porcelana, tan perfectas como la de las ostras. En la cavidad se presentan como "mantos" cubriendo una superficie de varios metros, o a modo de nidos, pero nunca aisladas.
El recorrido turístico de la cueva, o "de pasarela" es de unos 1.200 metros, puede hacerse incluso de silla de ruedas y hasta la cueva se accede en una réplica de tren minero. Hay otro tramo abierto al público con el nombre de Turismo-aventura en el que los visitantes podrán recorrer hasta 3 kilómetros dentro de la cueva, cuya longitud total es de 14 kilómetros. La visita requiere una indumentaria especial, caso con luz y botas de agua (info: tel.: 902 82 02 82 y www.elsoplao.es).
Más información:
Turismo de Cantabria
Tel.: 901 111 112
www.turismodecantabria.com
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Piamonte, un milagro a los pies de los Alpes
Texto: ENRIQUE SANCHO
No parece tarea fácil hacer convivir en un solo territorio el esplendor de los Saboya y la fábrica de Fiat, los poemas de Cesare Pavese y la pasión de los "tifosi" de la Juventus, los mejores vinos y... los mejores chocolates de Italia. Pero ese pequeño milagro se produce cada día en la Región de Piamonte, a los pies de los Alpes italianos. Claro que no es raro hablar de milagros en esta tierra, cuya capital, Turín, acoge la milagrosa sábana que acogió el cuerpo de Cristo tras su muerte en la cruz.
Hace dos años, la región vivía su gran momento al acoger los Juegos Olímpicos de Invierno, cuya sede oficial estuvo en Sestriere, a poco más de una hora de Turín, entre desafiantes montañas de 3.000 a 4.000 metros y punto ideal de partida para explorar todas las actividades de esta zona de los Alpes. Las elegantes cumbres, sus crestas contra cielo y las vertiginosas pendientes son un hermoso espectáculo a contemplar en cualquier época del año, desde cada uno de los rincones del valle, pero es en la cima del Monte Motta donde el escenario de vuelve grandioso. Para complementar el día en la montaña, lo mejor son las visitas culturales y gastronómicas a la región. Visitas a sus iglesias románicas, tiendas de anticuarios o paisajes bucólicos, por ejemplo.
Piamonte sabe ofrecer simultáneamente pasado y futuro, arte y cultura de la alimentación, artesanía e investigación. Es una región con un potente sector productivo que está en continua expansión, pendiente de la innovación y las nuevas tecnologías, y, al mismo tiempo, con una extraordinaria riqueza natural y paisajística, donde los eventos culturales se conjugan con una amplia oferta para disfrutar del tiempo libre.
La región de Piamonte, con más de trescientos millones de años, es lo suficientemente antigua como para narrar una larga historia de guerras, trabajo, tradiciones y cultura; pero también es lo suficientemente joven como para manifestar energía y vitalidad productiva. De hecho, en esta tierra de abundantes recursos humanos y paisajísticos, la gente ha creado y producido con gran habilidad importantes empresas y actividades artesanales. Piamonte siempre se ha considerado la región alpina por excelencia; su propio nombre, "a los pies del monte", evoca inmediatamente un escenario sugerente en el que sobresalen cimas perennemente cubiertas de nieve y macizos que se encuentran entre los más altos de Europa como el Monte Rosa, mencionado en su día por Leonardo, y el Monviso, el lugar donde nace el río Po.
Paisajes protegidos
Aunque en la región los grandes protagonistas son los Alpes, la más importante cordillera europea, hay numerosos lugares que ofrecen espectaculares paisajes, incluyendo dos Parques Nacionales: el Gran Paradiso, instituido en 1922, y el Val Grande, creado en 1992 y varios Parques Regionales, desde los Apeninos hasta los Alpes Lepontinos, desde Capanne di Marcarolo hasta Alpe Devero, además de una considerable variedad de ambientes, naturaleza y paisajes. Desde el Parco delle Alpi Marittime (Parque de los Alpes Marítmos), reino del granito, hasta el Parco Alte Valli Pesio e Tanaro (Parque Alte Valli Pesio e Tanaro), caracterizado por un extenso sistema calizo. Desde el Parco Orsiera Rocciavré (Parque Orsiera Rocciavré), oasis de naturaleza salvaje cerca de Torino, hasta los Sacromontes, donde la naturaleza se funde con el arte, la arquitectura y la devoción. Todo ello es el escenario perfecto para cualquier deporte.
Bajadas sumamente empinadas en pistas, deportes de agua en velero o en canoa, deportes de aire colgado de un paracaídas, así es la montaña piamontesa, el lugar ideal para relajarse y divertirse. En la temporada de invierno, la zona alpina se transforma en la "galaxia blanca", un gran sistema dedicado a los amantes de los deportes de nieve, capaz de ofrecerles más de mil kilómetros de pistas y estructuras de vanguardia. Quien practica el esquí nórdico puede programar una travesía para descubrir los valles alpinos, gracias a los numerosos recorridos que comunican los diferentes valles. En la estación veraniega cambian los colores. Despojados del blanco uniforme, los valles se cubren de plantas multicolores con aromas de flores y frutas salvajes que atraen a animales de variadas especies.
Y junto a la montaña, el agua es la reina de Piamonte. En esta región, cruzada por ríos, torrentes y riachuelos, nace el río más largo y emblemático de Italia, el Po. En Val Formazza, el Toce, con un salto de 143 metros, da origen a la segunda catarata más alta de Europa. Y entre sus lagos, el más importante es el Lago Mayor. El Distrito Turístico de los Lagos, que comprende el Lago Maggiore, el Lago D'Orta y el Lago Mergozzo, representa un punto de partida único para descubrir Piamonte y sus vías acuáticas. En el Lago Maggiore se pueden visitar las Isole Borromee y admirar los espléndidos jardines a la italiana de la Isola Bella o de la Isola Madre, o bien respirar la romántica atmósfera de la Isola dei Pescatori.
Pero un viaje a la búsqueda de las vías acuáticas en Piamonte no sería completo sin la visita a un glaciar. En Valsesia, entre los glaciares del Monte Rosa, se ha creado uno de los pocos senderos glaciológicos italianos que permite conocer la historia y la evolución de los glaciares locales, y estudiar las curiosas formaciones originadas por su acción en el curso del tiempo, como las características "caldaie del Sesia" y las "marmitte dei giganti".
Conocidas ya desde la Antigüedad, las numerosas fuentes termales presentes en el territorio piamontés constituyen un verdadero atractivo no sólo por las propiedades curativas del agua, sino también por el contexto natural en que se encuentran. Valles, montañas y colinas para los amantes del excursionismo son el marco ideal para relajarse recuperando la energía y el buen humor. Una estancia en los centros termales es la ocasión perfecta para pasar unas vacaciones de relax y diversión. La amplia oferta termal de Piamonte se extiende por un territorio caracterizado por su tradición, su larga historia y sus innovaciones. Los lugares más concurridos son cuatro: Acqui Terme, en la provincia de Alessandria; Agliano Terme, en la provincia de Asti; Garessio, Lurisia, Valdieri y Vinadio, en la provincia de Cuneo; Bognanco y Crodo, en la provincia de Verbano Cusio Ossola.
Un fecundo pasado
El Piamonte es un territorio con extraordinarios recursos naturales donde el paso de los siglos ha dejado una huella indeleble: un patrimonio arquitectónico y artístico de enorme valor que va desde la época romana hasta el Liberty y por último, el periodo contemporáneo. En toda la región, tanto en las pequeñas ciudades de arte como en las capitales de provincia, se pueden admirar palacios, villas, castillos, fortalezas, residencias reales y edificios sagrados, auténticas joyas de la arquitectura.
Pero los tesoros más valiosos son de la época barroca: desde el circuito de las Residenze Sabaude (Residencias Sabaudas), a los Sacri Monti (Sagrados Montes), muchos de los cuales han sido proclamados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, sin olvidar los numerosos palacios y plazas turinesas diseñados por destacados arquitectos. Pero también el siglo XIX ha dejado su huella, basta recordar que Turín vivió intensamente la influencia del art noveau y del liberty, estilos plasmados en las residencias burguesas, avenidas, plazas y en algunas partes de la ciudad. Será en esa época en la que se construirá el edificio-símbolo de la ciudad: la Mole, inaugurada en 1889 y creada - al igual que otras muchas construcciones turinesas - por el ingenioso Alessandro Antonelli.
En la capital
Hay mucho por ver y recorrer en Piamonte, pero al menos hay que dar una pincelada sobre su capital, Turín, conocida por su pasado industrial, por su fábrica Fiat, su equipo de fútbol y la Sábana Santa. Pero gracias a los Juegos Olímpicos y a la voluntad de los turineses de ofrecer lo mejor de sí mismos, la ciudad se ha modernizado convirtiéndose en una interesante propuesta hacia el arte y la cultura donde además se puede disfrutar de uno de los mayores eventos gastronómicos, su maravillosa EatItaly --una antigua fábrica reconvertida en la mayor tienda gastronómica de Europa-. Cafés, locales de copas, arquitectura de vanguardia y pequeños rincones con encanto al más puro estilo piamontés completan la propuesta.
Para sumergirse en el alma de la ciudad lo primero es respetar las tradiciones y comenzar degustando un bicerin, un chocolate caliente con café y nata que sirven en Al Bicerin, una antigua confitería con un encanto especial situada en la piazza de la Consolata frente a la bonita iglesia del mismo nombre. Desde aquí se puede abordar la concurrida Via Garibaldi hasta la Piazza Castello, un gran cuadrilátero barroco creado con el fin de establecer la sede del poder dinástico de los Saboya. Destacan las edificaciones la gran construcción del Palacio Madama, en parte medieval y en parte barroco, construido en el s.XIII en el lugar de una antigua puerta romana y que en el XVII adoptó este nombre por ser la residencia de María Cristina, viuda de Amadeo I. La rica fachada barroca fue añadida por Juvarra entre 1718 y 1721, así como la escalera interior. Se cuenta que una de las razones para las reformas del palacio que tuvieron lugar en el siglo XVIII fue acomodar las proporciones de las estancias y sobre todo de la escalera a las grandes faldas que portaban las mujeres de la época.
Actualmente se pueden visitar las dependencias de la madama así como la interesante pinacoteca. Otro de los símbolos de la ciudad, quizás el más conocido, es la silueta de hierro y aluminio de la Mole Antonelliana que se alza muy cerca de la Via Po. Esta torre de 167 metros de altura se divisa desde toda la ciudad --destaca la bella imagen desde el palazzo Madama-- y es un singular observatorio desde el que contemplar Turín. Un elegante y futurista ascensor se eleva por encima de los tejados piamonteses hasta una terraza donde el panorama es de lo más romántico. Los puentes que se tienden sobre el Po parecen acariciar suavemente las orillas entre verdes parques. De noche el panorama se vuelve más entrañable. La Mole además alberga el Museo Nazionale del Cinema, único en el país.
Los cafés y el aperitivo (aquí nació Martini) son dos de las costumbres más arraigadas en la población junto con el chocolate. La hora sagrada del cóctel junto con un bufé de tapas es la cita obligada en los cafés más populares como el Mulassano, una joya del art nouveau, el Café Torino, uno de los más elegantes de la ciudad con sus arañas de cristal y los frescos de sus paredes, o el Café San Carlo, que ha sido el lugar donde se citaban los nacionalistas del Resorgimento. Los entendidos de café son habituales de San Tomaso 10 donde degustar café Lavazza en alguna de sus variedades más sorprendentes como un capuchino a la naranja o un espresso al tiramisú.
Para completar el recorrido histórico por Turín, donde existen más de ciento treinta museos, aún faltan al menos tres visitas, una es al Museo Egizio, el más importante tras el de El Cairo, fundado en 1824 por Carlo Felice, quien adquirió la colección del arqueólogo Drovetti, y se enriqueció con los hallazgos de Ernesto Schiaparelli, hoy alberga una colección de unas treinta mil piezas; otra es la Sábana Santa que, a pesar de sus polémicos orígenes, es un punto de referencia para muchos y un lugar curioso para otros. El lienzo está en la Museo de la Sindone, en la Via San Doménico. Finalmente, el arte moderno también tiene cabida en la ciudad y prueba de ello son las importantes colecciones que encontramos en la Pinacoteca Giovanni e MarellaAgnelli --de un diseño arquitectónico espectacular--, con un preciado muestrario de obras de Matisse y el impresionante Nu couché de Modigliani, además de las de Picasso, Klee o Warhol que se encuentran en la Galería Cívica d´arte moderna e contemporánea, junto con las obras de relevantes artistas piamonteses.
Más información:
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Holanda desvela sus insólitos secretos
Texto: ENRIQUE SANCHO
Aparentemente, todo el mundo sabe lo esencial de Holanda. Los canales de Ámsterdam y la arquitectura de vanguardia de Rótterdam, las pinturas de Rembrandt y las de Van Gooth, las bicicletas y los tulipanes... Sin embargo, cada año este pequeño país se inventa algo para crear nuevos motivos para visitarlo. Y en 2008 ha decidido revelar al mundo sus secretos mejor guardados.
¿Secretos? Sí, por ejemplo, ¿quién sabía que por los canales de Utrech navegan auténticas góndolas venecianas, o que en Drente existe un museo dedicado al arte falso y en Ámsterdam un gabinete de los gatos, o que hay un restaurante en el que para preparar una ensalada hay que pasar previamente por la huerta o un hotel con un único mueble en cada habitación que es a la vez cama, mesa de trabajo y completo cuarto de baño? Pues todo eso y mucho más está en Holanda. Son pequeños y grandes tesoros que, en algún caso, llevan ahí mucho tiempo y que este año el país ha decidido desenterrarlos.
Insólitos museos de Ámsterdam
Como cualquier viaje por los Países Bajos, hay que empezar por Ámsterdam, una de las ciudades más dinámicas y vanguardistas de Europa. Naturalmente lo primero que llama la atención son sus numerosos canales y sus estrechas fachadas que al reflejarse en el agua, crean una segunda ciudad evanescente. Detrás de la imponente fachada del número 497 del gran canal Herengracht se esconde un museo muy poco habitual: el Gabinete de los Gatos, que fue creado en homenaje a J.P. Morgan el gato que durante toda su vida fue el compañero testarudo de Bob Meijer, el fundador del museo. En él se ofrece una imagen completa del papel que ha tenido el gato en el arte y la cultura a través de los siglos y de los artistas que lo han tenido como protagonista de sus obras, entre otros, Picasso (www.kattenkabinet.nl).
No muy lejos, en el canal vecino, Prinsengracht, y entre los muchos y preciosos barcos históricos amarrados a sus orillas, se encuentra Hendrika María, un buque de carga del año 1914 que se convirtió en los años sesenta en un barco vivienda. Durante más de veinte años el barco ha estado habitado, hasta que en 1997 se transformó en el único museo de barco vivienda en el mundo. Se puede visitar y relajarse en uno de los sillones confortables mientras se disfruta de un capuchino. El interior pertenece a la época a la que el Hendrika Maria aún era un buque de carga y los marineros vivían aquí con sus familias. En este barco de 23 metros de largo hay, además de un gran cuarto de estar, una habitación, una cocina y una ducha de la que aún sale agua caliente (www.houseboatmuseum.nl).
Los áticos y buhardillas de Ámsterdam y las empinadas escaleras que hay que subir hasta llegar a ellas siempre han dado mucho juego. Ahí está el refugio secreto en el que la joven Anna Frank pasó buena parte de la Segunda Guerra Mundial, pero mucho antes de eso ya hubo quien inventó otros usos a esos lugares recónditos. El edificio de Oudezijds Voorburgwal 40 parece uno más, con su espléndida fachada del siglo XVII, sin embargo tras esa apariencia se encuentra una iglesia escondida, un refugio católico en la reformada Ámsterdam de 1661, cuando estaban prohibidos los servicios católicos, que logró burlar la prohibición y que siguió funcionando como 'iglesia en el ático' con capacidad para 150 personas hasta finales del siglo XIX (www.opsolder.nl).
Momento de relax... con sorpresas
Tras estos insólitos paseos llega el momento de relajarse, tomar una copa, cenar e irse a dormir. Pero para todo eso Ámsterdam también tiene sorpresas. Si alguna vez ha soñado con ser un artista del cóctel, con descubrir los secretos de las bebidas y elaborar una combinación exclusiva, su sitio está en la Casa de Bols, un centro hiper moderno e interactivo de una compañía con más de cuatrocientos años de edad y que es conocida mundialmente por su eminente producción de bebidas alcohólicas. No es un museo, ni una bodega ni un bar de cóctel: es una experiencia para todos los sentidos. Aquí se pueden ver y tocar los ingredientes de las bebidas, oler hasta 36 botellitas listas para probar lo desarrollado que se tiene el olfato y, por supuesto, también se puede probar. Tras los exámenes, en el Spiegelbar (bar de los espejos) se pueden elegir sus propios ingredientes y disfrutar de su creación exclusiva. Para acabar, en el la sala 'flairbooth' se puede animar a tirar las botellas al aire en plan Tom Cruise y verter el contenido en las copas. Una pequeña película digital recogerá el resultado y... a presumir con los amigos (www.houseofbols.nl).
Ha llegado la hora de cenar y nada mejor que dirigirse al local de moda en Ámsterdam, De Kas (El invernadero) un restaurante que presume de ofrecer los productos más frescos, hasta el punto de que antes de ofrecer una ensalada muestran el lugar de donde arrancarán los tomates. El invernadero central tiene ocho metros de alto y ofrece espacio para cien comensales. El interior es elegante, debido a su construcción transparente, y claro como el agua. En el invernadero sólo se puede optar por platos preparados con los ingredientes más frescos, a veces incluso no ofrecen carta y preparan lo que le parece al chef Gert Jan Hageman con los productos que tiene a mano. Las verduras que se ven en el plato, estaban por la mañana aún en la tierra. El pescado acaba de llegar de las islas Wadden, o del mar del Norte. La carta de vino cambia cada semana y contiene una selección de nos cuarenta vinos distintos (www.restaurantdekas.nl).
Un día agotador ¿no? Pues no han terminado las sorpresas. Q-Bic es un hotel de diseño y "low cost" situado en pleno Worl Trade Center, la zona de negocios y ferias de Ámsterdam. Para que el coste sea, en efecto, bajo (unos 35 euros la noche) lo mejor es el selfservice. Mediante una máquina en el pasillo se consigue uno mismo la llave de la habitación, y se hace el chech-in y el check-out. Puede obtenerse comida y bebida de la máquina Grab & Go y si hace falta un cepillo de dientes, una revista, o se necesitara un usb stick, tampoco hay problema, todo está en las máquinas. Para "caldear" el ambiente en una chimenea se ha instalado una pantalla de plasma que emite ininterrumpidamente una película de unos leños ardiendo. Una vez en la habitación llama la atención el Cubo, al cual debe su nombre el hotel. Es una forma hipermoderna, diseñada por Philippe Starck que contiene en un solo elemento la gran cama Hästensbed, un baño con ducha (y sin puerta) una mesa de trabajo y un televisor de pantalla plana. Se puede regular la luz de púrpura a amarillo y es un poco más complicado regular la calefacción (www.qbichotels.com).
Tesoros en todo el país
Los descubrimientos de Ámsterdam son sólo el aperitivo de lo que espera en todo el país. En el Museo de Arte Falso Vledder, en Drente, es posible acariciar sin contemplaciones a la mismísima Mona Lisa, o sentarse en una silla de Rietveld. Durante una visita guiada se puede saber exactamente cómo trabaja un falsificador y si una obra de arte o una joya es original o una imitación. En la galería de obras hay relojes carísimos de Breitling y Rolex qe parecen auténticos, monedas, momias egipcias, jarrones raros, joyas de oro y piedras preciosas... ¡y todo son imitaciones! (www.museums-vledder.nl)
También falsas, pero instructivas, son las obras que se presentan en el Centro de Arte Jheronimus Bosch's instalado en una antigua iglesia en Hertogenbosch, Brabante del Norte, donde vivió el célebre pintor en la segunda mitad del siglo XV. El único sentido de exhibir reproducciones fotográficas con el particular lenguaje de pictogramas de Bosch, llenos de demonios, monstruos, especímenes e individuos desnudos, y cuyos mejores ejemplos se encuentran en El Prado de Madrid, es que aquí se muestra la obra completa; se pueden ver juntos cuadros que formaban pareja y que ahora están en Berlín y Nueva York, trípticos que nunca se mostrarán como tales, sino como tres obras independientes en distintos museos del mundo. En el sótano de la antigua iglesia, se encuentra un estudio donde los más creativos pueden poner manos a la obra y una reproducción de lo que fue el oscuro y tortuoso estudio del artista (www.jheronimusbosch-artcenter.nl).
Un museo bien distinto es el recién inaugurado por la reina Beatriz de Holanda cerca de Leiden, y en el que se pueden encontrar respuestas a preguntas como ¿qué pasa cuando estornudo?, ¿qué hace mi estómago con un bocadillo de queso?, ¿cómo funciona mi cerebro? Se llama Corpus y, a mitad de camino entre atracción de Disney y muestra interactiva, propone un viaje sorprendente por el cuerpo humano a tamaño Polifemo. Los visitantes recorren en escaleras mecánicas, ascensores y rampas un edificio de 35 metros de altura y nueve pisos, dentro del cual está el útero y el tubo digestivo, la fábrica de sangre en acción, la garganta con las cuerdas vocales y, quien regula todo, el cerebro. Las explicaciones en castellano y muy bien dramatizadas hacen inteligible y casi agradable la exploración del complejo cuerpo humano (www.corpusexperience.nl).
Para los que busquen algo tranquilo y romántico, el joven y emprendedor Arjen Heida tiene la solución. Un día del año pasado decidió invertir 30.000 euros en comprar y traerse una góndola veneciana del siglo XIX, restaurarla, decorarla con cojines, adornarla con velitas y flores, comprarse una camiseta a rallas y dedicarse a convencer turistas para dar paseos por los canales de Utrecht. El espectáculo sorprende a los propios holandeses que toman una cerveza en las muchas terrazas del Nieuwgracht. Arjen, que tampoco está muy cachas, suda lo suyo con jornadas de hasta 14 horas diarias pero el esfuerzo parece compensarle. Dos fallos: no lleva el tradicional sombrero de paja con una cinta de color y no, no se sabe el "O sole mío" (www.degondeliervanutrecht.nl).
El recorrido por los numerosos tesoros ocultos de Holanda parece no tener fin. Uno puede meterse en la piel de un astronauta o descubrir la mayor tienda de tartas horteras, ver hasta 3.500 modelos de bolsos de todas las épocas o volver a la infancia con las aventuras de la famosa conejita Miffy, revivir el lujo del Siglo de Oro holandés en el castillo de Zeist o la rectilínea sobriedad de las casas Gerrit Rietveld o Sonneveld en los años 30 del siglo pasado. Y si se buscan experiencias insólitas, nada como un recorrido turístico por Rótterdam, incluida una travesía por el río Mosa en el primer autobús turístico anfibio del mundo, que puede con olas de tres metros de altura y contra la fuerza de viento siete sin problemas. Tras el sobresalto, se puede elegir entre cenar de lujo en un faro o en un depósito de agua y alojarse en una grúa, en un tonel de vino o en una tienda de campaña... sobre un árbol.
COMO IR: La forma más cómoda de llegar a Ámsterdam, desde donde puede realizarse todo el circuito por Holanda, es en KLM-AIR FRANCE que opera cinco vuelos diarios desde Madrid y seis desde Barcelona a partir de 168 euros, todo incluido. Información y reservas: Tel.: 902 222 747 y www.klm.es
Información sobre Holanda: www.holland.com
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Enrique Sancho
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La
gastronomía de Cantabria vive su mejor momento
La coincidencia de la III Feria Gastronómica
en Santander y la Fiesta del Orujo en Potes pone
de actualidad su oferta
Texto:
ENRIQUE SANCHO
Cantabria acaba de vivir
su gran semana gastronómica, aunque en esta
tierra el buen comer y beber es una fiesta permanente.
La coincidencia de la III Feria Gastronómica
en Santander y la Fiesta del Orujo en Potes, capital
de los Picos de Europa, han puesto aún más
de actualidad su amplia y variada oferta.
Una de las características
singulares de la muestra "Cantabria Gastronómica",
en la que han participado 150 empresas y ha sido
visitada por más de 16.000 personas, es que
reúne en el mismo marco los productos de
mayor calidad y los mejores profesionales, algunos
de los cuales dieron clases magistrales de cocina,
hicieron demostraciones o comentaron catas de diversos
productos, mientras otros fueron premiados por su
buen hacer como maitres, baristas, camareros o barman.
En los más de 1.000 metros cuadrados de superficie
expositiva participaron también un total
de quince restaurantes, de los que siete poseen
la Estrella Michelín. Entre éstos,
destacan los establecimientos cántabros de
Los Avellanos, El Solar de Puebla, El Cenador de
Amós y Serbal. Como dijo en la inauguración
el Consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Francisco
Javier López Marcano, "están
los nombres más afamados de la gastronomía
cántabra y española y restauradores
de lujo".
Una de las novedades de este
año ha sido el "Taller de los Sentidos",
donde se realizaron todo tipo de catas en las que
poder diferenciar los productos de calidad amparados
bajo la marca de Cantabria con respecto al resto
de productos que se pueden encontrar en un supermercado
y que citan su localización como cántabra.
Frente a la proliferación de propuestas "fast
food", el movimiento "Slow Food",
también presente en la muestra, representa
una interesante oferta para el fin de semana, cuando
puede disponerse de más tiempo para saborear
la Cantabria gastronómica. Puede establecerse
un recorrido por la cocina de Cantabria a través
de las diferentes comarcas, cada una con sus propios
platos y productos típicos.
Una
gigantesca oferta
El mar y la montaña
que definen esta tierra son también el origen
de su variada oferta de productos que varía
a lo largo y ancho de su geografía. Empezando
por la capital, la hermosa bahía de Santander,
una de las más bellas del mundo, posee una
importante riqueza en especies marinas que dan prestigio
a la buena mesa regional: amayuelas y morgueras
entre los mariscos, panchos, salmonetes, bocartes,
lubinas y sardinas entre los pescados, así
como calamares y cachones. La cocina de Santander
es netamente pesquera, destacando las almejas a
la marinera y las populares rabas.
La franja costera de Cantabria
abarca cerca de 150 kilómetros de recorrido
por espacios naturales privilegiados, salpicados
de playas, montañas y valles. Un auténtico
paraíso donde se hayan ancladas las villas
marineras, parada obligada para degustar mariscos
y pescados frescos, extraídos del Cantábrico.
El recorrido pasa por Castro Urdiales (famoso por
el besugo y los caracoles de tierra así como
por sus tascas y bares, repletos de pinchos de todo
tipo), Laredo (con una peculiar forma de preparar
el bonito, famosa por sus respigos y por sus multitudinarios
concursos veraniegos de marmita en el día
de San Roque) y Santoña (universal por sus
conservas de anchoa, ventresca y bonito).
En Isla se puede degustar
una langosta o un ollocántaro (bogavante)
a la plancha, en Pedreña las extraordinarias
almejas de la zona y en San Vicente de la Barquera
el sorropotún (variante de la marmita) y
las ostras. En lugares como Noja, Ajo, Loredo, Somo,
Mogro, Suances y Comillas es posible disfrutar en
verano de las parrillas al aire libre, donde degustar
los autóctonos bonito, bocarte y sardina.
Fiesta del Orujo
Una de las comarcas más
atractivas por el entorno natural montañoso
que conforman los Picos de Europa y los encantadores
pueblos rurales es Liébana con su capital
en Potes. La especial orografía y microclima
de la zona permiten cultivar con sorprendente éxito
verduras, frutas y legumbres. Se dan generosamente
las setas y los caracoles y existe una importante
industria artesana de producción de quesos
de gran calidad con denominación de origen
(como el queso picón Bejes-Tresviso o los
quesucos).
Son también conocidos
sus jamones curados al frío y sus embutidos.
Los protagonistas de la mesa lebaniega son sin duda
los quesos y el cocido lebaniego que, pese a su
contundencia, tiene seguidores durante todo el año.
Como postres conviene probar la miel y los dlces
caseros de la zona. Y para comidas indigestas el
té de los puertos de Aliva con orujo. Todos
estos productos pueden adquirirse en el tradicional
mercado de Potes de los lunes, así como en
las tiendas y bares del valle.
Mención aparte merece
al aguardiente de orujo y sus muchas variantes que
han dado lugar a una de las celebraciones más
atractivas de la región, la Fiesta del Orujo,
que tiene lugar el segundo fin de semana de noviembre
en Potes. Esta festividad consiste en la degustación
del orujo que se produce en la comarca, acompañado
de música tradicional, mercados populares,
participación de famosos y concursos. La
producción de orujo lebaniego se remonta
a la cosecha de viñedos en los monasterios
en la Alta Edad Media. Cada año se galardonan
a uno o varios personajes como "orujeros mayores",
encargados de leer el pregón y participar
activamente en el festival con charlas y sobre todo
con el encendido de las alquitaras. Además,
se otorga la "Alquitara de Oro" a la marca
que ha producido mejor orujo del año. Este
año los "orujeros mayores" han
sido Javier Castillo (Poty de "Mira quien baila")
y la incombustible Carmen Sevilla.
La música, el folclore,
las tradiciones, el buen comer y beber, se convierten
en una disculpa perfecta para la convivencia, en
este entorno de incomparable belleza. Este evento
atrae cada año a miles de personas para revivir
la tradición centenaria de la destilación
del orujo en las tradicionales alquitaras de cobre.
La fiesta del orujo se instauró en 1984,
aunque durante nueve años (entre 1985 y 1994)
estuvo prohibida, al igual que la destilación
casera o con alquitaras móviles. Así,
todas las alquitaras fueron precintadas y sólo
podían fabricar licor aquellos orujeros legalmente
inscritos como fabricantes. En 1994, esta prohibición
se abolió únicamente para la Fiesta
del Orujo. Todos los años, los inspectores
se trasladan a Potes donde proceden al desprecintado
de las alquitaras que participan en el evento y
su posterior precintado una vez finalizada la fiesta.
Todo el orujo que se obtiene durante la Fiesta debe
ser consumido en el momento y no se puede comercializar.
Gastronomía
de los valles
Entre la montaña
y el mar se encuentran los fértiles y bellos
valles de Cantabria y también una gastronomía
peculiar que vale la pena descubrir. Entre las cuencas
de los ríos Saja y Nansa, en la zona occidental
de Cantabria, un lugar de altísimo valor
ecológico, está el Parque Natural
Saja-Besaya. Es la zona del cocido montañés,
con su generoso compango, el guiso más popular
de la región que se puede degustar en tabernas
y mesones de Bárcena Mayor, Tudanca, Valle,
Ruente, Ucieda, Carmona, Cos... Siempre acompañado
de alubias rojas estofadas, de buenas viandas de
la zona, en particular carne de vaca Tudanca y,
en época adecuada, de buenas piezas de caza.
Campoo y Valderredible, en
la parte sur de la región, limítrofe
con Burgos y Palencia, se puede dar buena cuenta
de la cocina campurriana, cuyas estrellas son la
olla ferroviaria, el chuletón de rechao,
la miel de brezo y las setas. También a destacar
su excepcional ganado vacuno de montaña,
su exquisito potro y cabrito, un fino hojaldre (pantortillas)
y la mejor miel de Cantabria. Otro punto importante
es Campoo de Suso, con buenos artesanos del queso
y de la miel, de las mermeladas y las confituras
silvestres. Por estos campos se recoge la exquisita
seta de primavera. En Valdeolea y Valdeprado de
Río ofrecen buenas carnes de vacuno, lechazo,
cordero y cabrito, así como miel de brezo
y un estupendo pan, el de Olea, cocido en horno
de leña. En las Rozas y Campoo de Yuso, la
especialidad es el pollo de corral o "picasuelos".
De Valderredible destaca la patata, considerada
la mejor de Cantabria, además de buena miel,
como en toda la zona y un sabroso queso que se elabora
en Guerrero, el valluco, artesano puro de oveja.
Los Valles Pasiegos forman
una tierra dotada de una riqueza extraordinaria
de pastos. No es de extrañar que la vaca
pasiega, hoy casi extinguida, diera la mejor leche
y sus derivados, particularmente la mantequilla,
sirvieran para elaborar una gran repostería,
sobre todo sobaos y quesadas, productos que han
logrado ser los mejores embajadores de la cultura
pasiega. El itinerario contempla las tres villas
pasiegas: San Roque de Riomiera, Vega de Pas y San
Pedro del Romeral. Se recomienda adquirir los sobaos
grandes, que llevan auténtica mantequilla
pasiega. Otro centro importante de sobaos y quesadas
es Selaya cuyos sobaos son similares, pero las quesadas
tienen sabores y texturas diferentes. Aparte de
los dulces, también es de resaltar la ya
mencionada olla ferroviaria, la carne de vacuno,
el guiso de cabrito, las alubias estofadas, los
productos de la huerta y los quesos (el fresco de
Vega de Pas y los quesucos de nata pasiegos, ambos
elaborados con leche de vaca).
Para terminar el recorrido
por la Cantabria más sabrosa, falta una visita
a los valles de Asón y Soba, en la costa
oriental de Cantabria, escasamente poblada y con
una belleza paisajística notable. El Asón,
junto al Pas, es el río salmonero por excelencia
en Cantabria. Su cocina, como no podía ser
de otra forma, incluye salmón, trucha y angulas.
El itinerario gastronómico comenzaría
en Colindres, que cuenta con puerto pesquero y es
zona de bares y tabernas donde se sirve buen marisco
y pescado. En Limpias son famosos los picatostes
con chocolate y en Ampuero las jornadas de las angulas
y la caza, que atraen a multitud de comensales de
todas partes. En el valle de Soba se recogen buenas
setas y se preparan recios asados de cordero. Arredondo,
conocida como la capital del mundo, presume de tener
excelentes cotos de trucha y buena mano para los
guisos de cordero y cabrito.
Más información
y recetas:
www.turismodecantabria.com/cantabria/restauracion.asp
www.cantabriajoven.com/gastronomia/itinerarios.html

Aguas
benditas de Cantabria
Tras el éxito del Año Santo Lebaniego,
Cantabria relanza otra de sus bendiciones: sus aguas
termales
Texto:
ENRIQUE SANCHO
El 23 de abril de 2007 el
monasterio de Santo Toribio, en Liébana,
cerró su Puerta del Perdón y con ella
el Año Santo que durante doce meses ha llevado
a este precioso valle a más de un millón
de peregrinos y turistas. Esa puerta que, de modo
similar a la de Santiago de Compostela, sólo
se abre cuando el día de Santo Toribio cae
en domingo, tardará en esta ocasión
once años en señalar el inicio de
otro Año Santo.
Pero a Cantabria no le faltan
atractivos para seguir seduciendo a millones de
visitantes. En su corto espacio de terreno se congregan
infinitas -como dice su slogan- posibilidades. Entre
ese mar Cantábrico que baña sus doscientos
kilómetros de litoral acariciando sus playas
o sus acantilados y los descomunales Picos de Europa
que eran la primera referencia a lo lejos que marcaba
la llegada al viejo continente a los antiguos marinos,
se desparraman verdes valles salpicados de pueblitos
anclados en el tiempo, antiguos monumentos y casonas
señoriales, villas marineras que conservan
sus hábitos artesanales, miles de cuevas
en las que el hombre o la naturaleza han creado
obras de arte, parques naturales que dan cobijo
a la fauna autóctona o que han sabido acoger
los más exóticos ejemplares de los
cinco continentes
También están,
claro, sus aguas. Cantabria, como buena parte de
España es heredera de una tradición
termal que griegos, romanos y árabes ya practicaban
hace milenios en nuestro suelo. La inmensa mayoría
de nuestros centros termales con aguas mineromedicinales
de capacidad curativa se encuentran situados en
parajes naturales de inusual belleza, entre montes,
playas y bosques. Existen registrados en todo el
país más de 2.000 manantiales que,
por calidad y cantidad, convierten a España
en el gran balneario de Europa. Y así lo
entendieron los europeos que veraneaban, a principios
del siglo pasado, en balnearios como el de Liérganes,
el más veterano de Cantabria y uno de los
más antiguos de España.
España cuenta en la
actualidad con más de 120 estaciones termales.
Son establecimientos de gran calidad en los que
disfrutar del placer y la acción curativa
de los masajes y los baños termales y, por
otra parte, de la paz, tranquilidad y confort proporcionados
por instalaciones diseñadas para colmar todas
las necesidades: piscinas de aguas termales al aire
libre o cubiertas, instalaciones deportivas y servicios
médicos exclusivos. Sus aguas -ricas en azufre,
cloro, sodio y calcio- dan un magnífico resultado
en el tratamiento de muchos trastornos crónicos
y en la convalecencia de otros agudos. Son, pues,
centros de terapia y esparcimiento a la altura de
los mejores del mundo, a los que acudir para recuperar
la energía perdida durante todo el año
y encontrar la tranquilidad deseada.
En los últimos meses,
Cantabria ha incorporado a su oferta tradicional
-el mencionado Liérganes, construido en 1913
y ubicado en la población del mismo nombre,
declarada Conjunto Histórico Artístico,
Alceda, en el valle de Toranzo a orillas del Río
Pas, Caldas de Besaya con sus siete manantiales
que ya eran conocidos hace dos mil años
-
tres nuevas instalaciones a la vanguardia de la
balneoterapia y el termalismo en Europa. Junto a
sus posibilidades curativas, están las lúdicas
y las gastronómicas, que han hecho que, en
los últimos tiempos, una escapada a balnearios
o centros de spa en Cantabria, sea una opción
turística y de ocio en auge.
El
templo del agua
Situado en el Valle
de Toranzo, en un paisaje de montaña, a orillas
del río Pas, el balneario de Puente Viesgo,
a sólo 28 kilómetros de Santander,
es el lugar ideal para alejarse del estrés
y las prisas, para dejarse cuidar y reponer fuerzas.
Las bondades del agua que emerge de su manantial
eran conocidas desde hace tiempo. Ya desde finales
del siglo XVIII eran muchos los que se beneficiaban
de su poder terapéutico en las antiguas casas
de baños. Claro que hablar de antiguo en
estas tierras es siempre relativo. A diez minutos
de Puente Viesgo se encuentra uno de los grandes
atractivos turísticos y culturales de la
zona: el conjunto paleolítico de Monte Castillo,
uno de los más importantes que se conocen
(El Castillo, Las Monedas, La Pasiega y Las Chimeneas)
y cuyas pinturas rupestres son un catálogo
artístico que abarca un período de
120.000 años.
Aunque sus aguas han beneficiado
a muchas personas durante más de dos siglos,
desde hace quince años, Puente Riesgo se
ha puesto de moda entre los deportistas como lugar
de concentración y puesta a punto para sus
competiciones. La Selección Nacional de Fútbol
y equipos de Primera División, ciclistas,
nadadores y tenistas lo han elegido en numerosas
ocasiones.
Las aguas del balneario,
que brotan a orillas del río Pas, son bicarbonatadas,
cálcicas, cloruradas y sódicas y están
especialmente indicadas para tratamientos antiestrés,
circulatorios, reumatológicos
para
combatir las afecciones del aparato circulatorio
y respiratorio, problemas de traumatología,
obesidad y ansiedad. Las técnicas de tratamiento
se llevan a cabo mediante chorros-duchas, ducha
circular, ducha filiforme de piernas, baños
termales, masajes, sauna finlandesa, pulverizaciones,
inhalaciones, ducha vichy, fangoterapia, piscina
termal, gimnasia, hidromasaje subacuático,
sauna de vapor y lavado nasal.
Pero como en la actualidad, los balnearios además
de centros de salud son lugares lúdicos y
de ocio, Puente Riesgo ha apostado también
por ofrecer a sus clientes, desde diciembre de 2006,
unas instalaciones termolúdicas de más
de 2.000 metros cuadrados, denominadas "El
Templo del Agua", que unen al poder curativo
de sus aguas el atractivo de diferentes piscinas,
jacuzzis, cascadas, ríos contracorriente,
chorros y cuellos de cisne, camas de agua que aplican
su fuerza en diferentes zonas del cuerpo. A ello
se unen sauna finlandesa, baño de vapor,
baño turco y cabina de hielo.
Aguas
de Solares
Conocidas desde
siempre como aguas minerales para beber, carbonatadas
o sin burbujas, las aguas de Solares han ocupado
uno de los primeros lugares entre las preferencias
de los expertos. Pero el agua de Solares no sólo
tiene propiedades y sabor únicos, también
ofrece otras características que la hacen
ideal para el tratamiento de enfermedades y la puesta
a punto.
Hace poco más de un
año abría sus puertas el Hotel Balneario
de Solares convertido en un auténtico paraíso
termal, del masaje y la belleza. El complejo, con
unas de las instalaciones hidrotermales más
modernas del sector y un extenso parque de árboles
centenarios, recupera la tradición de uno
de los balnearios clásicos del norte. Su
arquitectura evoca el estilo romántico de
su antecesor e incluso reconstruye fielmente uno
de los antiguos pabellones.
Las aguas de Solares son
bicarbonatadas, cloruradas, cálcicas y sódicas
y resultan perfectas para tratamientos digestivos,
metabólicos, antiácidos, anti-inflamatorios,
diuréticos y del sistema nervioso. Para su
aplicación se utilizan baños termales,
hidromasajes, duchas (afusión, chorro, circular
y vichy), barros, lodos y tratamientos de belleza,
presoterapia y masajes.
En el área lúdica
hay una gran piscina termal de casi 900 metros cuadrados,
con zona de rehabilitación y de puesta en
forma, el Aquarium que imita un balneario romano
con recorrido por distintas estancias con diferentes
temperaturas y humedades y, como novedad, un balneario
infantil con masajes específicos desde 3
meses a 2 años, ejercicios o juegos en agua
con monitor y asistencia de uno de los padres o
sin necesidad de padres a partir de los 3 años
y con programa de animación infantil.
Además hay diferentes
zonas en las que se realizan distintos tratamientos
corporales. En las zonas húmedas se hacen
tratamientos de hidroterapia, baños termales
clásicos, baños de burbujas, duchas
circulares, chorro general y duchas Vichy. También
hay 12 acogedoras cabinas, un auténtico paraíso
del masaje y la belleza, donde, arrullados por el
continuo sonido del agua en movimiento, los visitantes
se verán transportados a una profunda sensación
de bienestar.
La
Hermida: entre valles y montañas
El tercero de los
centros termales que en menos de un año ha
sido abierto en Cantabria es el balneario de La
Hermida, a los pies de los Picos de Europa y al
comienzo del desfiladero del mismo nombre con los
montes de Peñarubia a un lado y el río
Deva al otro. El desarrollo de este centro es, a
medias, fruto del azar y de un cierto enamoramiento
súbito.
Cuentan sus propietarios
actuales que de modo casual descubrieron las cálidas
aguas que surgen de la montaña a más
de 60 grados y decidieron adquirir lo que entonces
eran las ruinas de un viejo hotel abandonado desde
1936 para rehabilitarlo y crear un singular balneario
en uno de los parajes más bellos de la región.
La aventura no fue fácil pero el resultado
compensó con creces los esfuerzos. La Hermida
es hoy uno de los balnearios más modernos
y bellos de España, con instalaciones de
primera línea y con una oferta hotelera y
gastronómica de alta calidad.
La zona de balneario está dividida en tres
apartados claramente diferenciados. Hay una zona
de termalismo tradicional de tratamientos individualizados
con agua termal que recuerda las antiguas termas
y que, por tanto, respeta la más rancia tradición
balnearia europea. Aquí se han instalado
nueve bañeras de hidromasaje con ozonoterapia
y cromoterapia, bañeras Niágara, bañeras
Jamaica y otras, dos chorros termales, dos duchas
circulares, dos duchas Vichy para masaje bajo agua,
3 salas de envolvimiento en lodo y algas, una sala
con pediluvios y maniluvios y una sala con aerosoles
e inhaladores para tratamiento de patología
respiratoria.
Hay otra zona de termalismo
más moderno, más grupal, más
lúdico, quizás de apariencia más
informal, más acorde con la demanda actual
de colectivos amantes de los balnearios, donde las
técnicas termales se disponen queriendo expresar
un circuito "termolúdico", en el
que es muy importante la combinación con
fines terapéuticos del juego de temperaturas
del agua: caliente, templada o fría. En ese
espacio está la piscina termal dinámica
con hidromasaje a diferentes alturas, cortinas de
agua, cascadas, camas de masaje, puestos de hidromasaje
a diferentes alturas, masaje en cuello de cisne,
jardín de burbujas, zona de natación
contracorriente y otros efectos. Hay una zona abierta
al aire libre y junto a una de las paredes salvajes
del desfiladero por la que cae una cascada. Un amplio
jacuzzi colectivo, una batería de cinco duchas
diferentes, a temperaturas y presión diferentes,
baño de piernas bitérmico, un baño
frío, sauna, terma romana y baño de
vapor.
Mención aparte merece
el que sin duda es el más original recinto
de la Hermida, un rincón que tiene algo de
espiritual, sublime y absolutamente mágico.
Es el propio manantial, la antigua cueva recuperada
después de 140 años, con el agua brotando
a 60 grados. Allí se contempla y se aprecian
las cualidades del agua en su estado más
puro, su calor, el vapor que produce, los gases
que emanan naturalmente del agua, y que son un regalo
para la piel, para el sistema respiratorio, para
las articulaciones desgastadas e incluso para los
sentidos, siempre ávidos de gozar con nuevas
sensaciones.
Naturalmente, los tres nuevos
balnearios mencionados disponen de una oferta hotelera
adecuada con alojamientos de cuatro estrellas y
perfectamente equipados. Siempre hay, claro, la
posibilidad de alternar el tiempo dedicado al disfrute
de las aguas con visitas culturales en los pueblos
de los alrededores, excursiones en una naturaleza
intacta o paseos por las playas próximas.
Propuestas más
clásicas
La oferta de aguas mágicas
de Cantabria se complementa con otros balnearios
más clásicos, en los que encontrar
todo el encanto de lo tradicional y donde disfrutar
del paso del tiempo a cámara lenta. El balneario
de Caldas, en la localidad de Las Caldas de Besaya
posee aguas cloruro-bicarbonatadas que están
especialmente recomendadas para el sistema respiratorio
y las articulaciones. En el balneario de Alceda,
a 33 kilómetros de Santillana del Mar, se
encuentra el manantial de aguas sulfurosas más
caudaloso de Europa, ideal para todo lo relacionado
con la piel. Otra posibilidad está en Liérganes,
a 24 kilómetros de Santander. La oferta de
su balneario incluye tratamientos para la piel y
para el reumatismo, así como programas infantiles
sobre termalismo.
Más información
y reservas:
Puente Viesgo
Tel.: 942 59 80 61
www.balneariodepuenteviesgo.com
Solares
Tel.: 942 52 06 80
www.hotelbalneariosolares.com
La Hermida
Tel.: 942 73 36 25
www.balneariolahermida.com
Turismo de Cantabria
Tel.: 901 111 112
www.turismodecantabria.com

Dorados
reflejos del Duero
Oporto,
con sus casas superpuestas, es el punto de partida
ideal para descubrir el norte de Portugal
Texto ENRIQUE SANCHO
Dicen las malas lenguas que
entre Gaia y Oporto hay una rivalidad secular que
nadie ha logrado superar. Dicen que entre la orilla
sur y norte del viejo río Duero a su paso
por Oporto -dos municipios, dos estilos de vida,
dos enfrentados intereses- hay mucha más
distancia que los escasos doscientos metros que
las separan. Algunos, incluso, cuentan que las bodegas
de Gaia (Vila Nova de Gaia, en realidad), con más
de 50 compañías, no deberían
utilizar la denominación Porto para sus vinos,
pese a que la llevan usando desde hace más
de 250 años y que es uno de los nombres que
ha situado a la ciudad y a todo el país en
el mundo.
Pero pese a las habladurías,
la sangre -nunca mejor dicho- no llega al río.
En realidad, no cabría entender y disfrutar
de esta deliciosa ciudad sin la complicidad de ambas
orillas. Como ocurre en otros lugares, por ejemplo
Budapest, la esencia y la armonía de Oporto
se entiende desde la orilla de Gaia. Desde allí
se descubren sus casas amontonadas, sus fachadas
barrocas, sus paredes desconchadas, sus ropas tendidas
al sol que han contribuido, sin duda, a que todo
el conjunto sea declarado Patrimonio de la Humanidad.
Y desde la orilla de Oporto se tiene la mejor imagen
de los puentes de hierro, obras maestras de Eiffel
y sus discípulos, que unen, a pesar de todo,
las dos orillas, y se aprecia la sucesión
de marcas de vinos -Sandeman, Calem, Ferreira...-
que han paseado el nombre de la ciudad por todo
el mundo.
Por eso, una de las primeras
cosas que hay que hacer en Oporto es una breve travesía
por su río, embarcando en una orilla y desembarcando
en la otra, y extasiarse ante la suave cadencia
de escenas que circulan ante los ojos. Los rabelos,
réplicas de las antiguas embarcaciones que
realizaban el transporte de mercancías por
el Duero, se acercan a la desembocadura del río
y a su manso abrazo con el Atlántico y luego
remontan la corriente. A su paso, cien metros más
arriba, se descubren los puentes de hierro de Maria
Pia y de Dom Luis I, que construyeron Gustavo Eiffel
y su aventajado discípulo, Teófilo
Seyrig, declarados monumentos nacionales y sin más
finalidad actual que la estética, o el impresionante
puente de la Arrábida, de Edgar Cardoso que,
con un vano de 270 metros, fue durante algún
tiempo record mundial de puentes con arco de hormigón
armado.
El
origen de Portugal
Situada
junto al río, la Ribeira era en el siglo
XV un puerto muy animado, en el que atracaban centenares
de naves y carabelas que llevaban a Francia, Inglaterra
y Flandes los productos de la tierra, entre ellos
los vinos del Alto Duero. Hoy conserva un aire melancólico
con multitud de restaurantes y terrazas frecuentadas
por los no muy numerosos turistas que visitan la
segunda ciudad más importante de Portugal
-y la que le dio nombre: Porto Cale o Portus Calle
como la llamaron los romanos- y que antes de venir
aquí se sienten atraídos por la siempre
poética Lisboa, la elegancia de Estoril,
las soleadas playas del sur en el Algarve, o la
piadosa visita a Fátima.
Mientras los dorados tonos
de las casas, que dieron nombre al Douro, se reflejan
en sus aguas, en el cielo se destacan las pesadas
torres de la catedral fortaleza, símbolo
del poder de los obispos al que se oponían
los portuenses. De la silueta de la ciudad sobresale
la alta Torre de los Clérigos, de atrevida
belleza y de un barroco muy singular. En esta ciudad
en la que conviven en rara armonía el románico,
el gótico, el barroco, el neoclásico,
la llamada arquitectura del hierro, y el atrevido
cariz contemporáneo de la Escuela de Arquitectura
de Oporto, presidido por Alvaro Siza, no es fácil
encontrar elementos suntuosos, palacios o grandes
residencias. La propia ciudad mantuvo a distancia
a la nobleza, ya desde la Edad Media, que tenía
prohibido vivir allí.
Al desembarcar, vale la pena
dedicar un tiempo a pasear por su zona portuaria,
donde perduran las típicas casas de estilo
luso, de arquitectura estrecha y alargada. Unos
edificios con carácter propio, muchos humildes
y decadentes, en los que destaca su revestimiento
con azulejos de estridentes colores y balcones con
barandillas forjadas, en las que se cuelga la ropa
a secar. Estos viejos muelles fluviales, ubicados
en este barrio del Barredo, o Cais da Ribeira, nos
transportan al auténtico sabor de otros tiempos.
El antiguo barrio, a pesar de conservar su vieja
estampa, se ha ido adaptando al atractivo turístico
que despierta. Las viejas dependencias portuarias
se han transformado en tascas y tabernas con encanto,
donde poder tomar un tentempié y, naturalmente,
saborear un vinho de Porto.
Lugares
de interés
Aunque cueste
trabajo alejarse de este placentero enclave, otros
lugares de Oporto reclaman atención, como
la famosa iglesia de San Francisco, cuyo interior
destaca por el impresionante revestimiento de oro
en sus tallas barrocas. Una exhibición de
riqueza que produjo la indignación de los
propios franciscanos, que incluso prohibieron el
culto por incumplir el voto de pobreza que pregona
esta hermandad. Otro de los lugares más visitados
está en la misma plaza: es un enorme edificio
conocido como Palacio de la Bolsa, construido en
1834, viejo recuerdo de la vocación mercantil
que desde siempre ha tenido la ciudad, y sede de
la Asociación Comercial de Oporto y que se
puede acceder como si fuera un museo. En su interior
destaca su pintoresco Salón Árabe,
una amplia sala inspirada en nuestra Alhambra de
Granada y que sirve para recepciones de grandes
mandatarios.
Por el centro, hay otras
visitas inevitables, como la famosísima Torre
de los Clérigos, que se dice que es el campanario
más alto de Portugal, con 76 metros de altura.
Diseñada en el siglo XVIII propone una penitencia
adelantada si se quiere disfrutar de la mejor vista
de la ciudad: 225 peldaños que trepar. En
la misma plaza hay un rincón con personalidad:
la librería Lello&Irmao, abierta desde
1906. En su interior destaca su exuberante decoración
en madera y vistosas escaleras de caracol. Para
los portugueses es la librería más
bella del mundo. No muy lejos está otro establecimiento
con encanto, el viejo café Majestic, con
un estilo de Belle Epoque y que transmite ese aire
elegante de época dorada, un toque romántico
que recuerda aquellos lugares de tertulia de artistas
e intelectuales.
Cerca del café, más
comercios sacados de otros tiempos, como la tienda
de ultramarinos, conocida como la Peroa do Bolhao,
con una fachada modernista de 1917, que expone en
sus vidrieras los productos más típicos
de Portugal, y, más adelante el mercado del
Bolhao, una vuelta al pasado donde vendedoras del
campo ofrecen productos fresquísimos que
despiertan los sentidos; pescados, frutas, vinos,
carnes, pan artesano, bacalao...
Pero los habitantes de Oporto
se muestran especialmente orgullosos de su modernidad
y de las obras maestras de arquitectura contemporánea
que surgen aquí y allá en la ciudad.
La Capitalidad Europea de la Cultura que la ciudad
ostentó en 2001 permitió revitalizar
su arquitectura, aunque algunas de sus obras más
emblemáticas, como la Casa da Música,
del holandés Kem Colas, no se inauguraran
hasta dos años después. En cualquier
caso, en la ciudad se encuentran algunas de las
obras más representativas de su principal
arquitecto vivo, Álvaro Siza, como la Casa
Manuel Magalhaes, en la Avenida dos Combatentes,
y la Facultad de Arquitectura, un armonioso conjunto
de muros opacos y vanos por los que se filtra la
luz, que son exponentes supremos del arte del arquitecto.
Otros quince edificios en Oporto llevan la firma
de Álvaro Siza, como algunas tiendas que
salpican las grandes avenidas de la ciudad o la
Fundación Serralves, cuyas líneas
arquitectónicas dan todavía más
esplendor a las bellas pinturas que cobijan sus
muros. Todas las construcciones de Siza se caracterizan
por el minimalismo constructivo, siempre acompañadas
por la luz, que tiene que ser capaz de iluminar
los espacios más pequeños que se puedan
imaginar.
Camino
al Norte de Portugal
Oporto es
también el punto de partida para descubrir
el norte de Portugal, una región cargada
de historia, monumentos, paisajes y culturas que
dieron origen al país. Zona de montañas
y declives acentuados, cubierta de frondosa vegetación,
ríos y parques naturales. Con el granito
de sus montañas se erigirían los muchos
monumentos, de fe y de historia de la región.
De fe, en las sobrias ermitas románicas y
templos barrocos; de historia, en los castillos
o en los incontables pazos y casas blasonadas, donde
se recibe al visitante en la más aristocrática
hospitalidad.
Bordeando el litoral atlántico
se llena a la desembocadura del río Lima
que nos recibe con sus aguas derramadas en el bravío
Atlántico y con la belleza de Viana do Castelo,
erigida sobre la foz del río y conocida como
"La Princesa del Lima". Es difícil
resistirse a su encanto, cuando la luz crea sombras
geométricas por entre los majestosos edificios
históricos, en los que predominan estilos
como el manuelino, el barroco o art-déco.
Las calles y callejuelas del centro histórico,
uno de los más bellos y bien conservados
del país, llaman la atención por sus
bellas fachadas armónicas, sus paneles de
azulejos de bello trazado y color, que son un auténtico
compendio de la historia de la arquitectura en Portugal.
De camino hacia Braga, segunda
punta del triángulo de ciudades esenciales
e el note de Portugal, hay que hacer una escala
en el Santuario de Bom Jesús. Lo mejor es
salvar los 300 metros de desnivel utilizando el
ingenioso funicular que funciona con agua y que
fue el primero en instalarse en Portugal en 1882.
Otra opción -mejor hacerlo de bajada- es
la escalinata que lleva a lo alto y está
formada por 17 rellanos decorados con fuentes simbólicas,
estatuas alegóricas y otra decoración
barroca dedicada a diversas temáticas: la
vía Sacra, los Cinco Sentidos, las Virtudes,
el Terreiro de Moisés y, en lo alto, las
ocho figuras bíblicas que participaron en
la Condenación de Jesús. No hay que
perderse la perspectiva al fondo de la Escalinata.
Mirando hacia arriba, las fuentes trabajadas en
granito en los diversos rellanos se destacan del
blanco formando un cáliz, sobre el cual se
ubica la iglesia propiamente dicha.
Todo el que se precie, debe
entrar en Braga como un ciudadano del Renacimiento,
por el Arco de la Puerta Nueva, donde se hacía
la entrega de las llaves de la ciudad. Esta llave
simbólica abre las puertas de una ciudad
milenaria, que guarda en sus monumentos el brillo
del poder que ostentaban sus obispos. Su catedral,
la más antigua del país, fue la mayor
referencia religiosa de Portugal. El dicho popular
portugués "más viejo que la Catedral
de Braga" se refiere a algo con muchos años
y es ilustrativo de su antigüedad. Su poder
eclesiástico, tantas veces asociado en tiempos
medievales al poder de la espada, se extendió
por los reinos de España y Portugal.
En el siglo XVI el arzobispo
D. Diogo de Sousa, deslumbrado con la Roma del Papa
Julio II, le dio el brillo y la gracia decorativa
del Renacimiento. Más tarde, la exuberancia
del arte barroco se añadiría a otros
edificios de gran magnificencia. De todas estas
épocas, la ciudad guarda recuerdos inesperados,
grandes y pequeños, como una torre medieval
en plena calle, ventanas y celosías que encubrían
rostros de mujeres o un palacio "rocaille"
que recuerda a una cómoda estilo Luis XV.
Ya en tiempos más recientes, la fundación
de la Universidad y la calidad de su arquitectura
contemporánea dieron un impulso de juventud
que la llenó de luz, color y de una imprevista
modernidad.
Donde
todo empezó
El final
del camino lleva, curiosamente, a donde todo empezó.
Guimarães tiene un significado muy especial
en el corazón de los portugueses. Dentro
del castillo medieval fue donde nació Afonso
Henriques y en sus altas torres y murallas venció
a los ejércitos de su madre, en 1128. Reconocido
como heredero del Condado Portucalense por los guerreros
del Miño, este Príncipe que, según
dicen las crónicas, era muy atractivo, llegó
a ser el primer rey de Portugal.
Después de saber esta
historia, resulta aún más interesante
pasear por el centro histórico de la ciudad,
recogida en la lista del Patrimonio de la Humanidad
de la UNESCO. Hay un carácter auténtico
en los armoniosos balcones de hierro, en las barandillas
y soportales de granito, en los perfiles de las
torres almenadas de las casas señoriales,
en los arcos que unen las calles estrechas, en las
losas del suelo alisadas por los siglos y en la
frescura de los claustros. Por momentos podemos
imaginarnos en un escenario medieval, donde la nobleza
fue construyendo espléndidos palacetes como
la casa Mota Prego, el Palacio de Vila Flor, del
Toural y tantos otros que confieren esa atmósfera
única a Guimarães.
Un buen punto de partida
para callejear por el corazón de la ciudad
es el Largo de Nossa Senhora da Oliveira. Aquí
se alza la impresionante iglesia de la Colegiata
de Guimarães desde la que partió hacia
Roma Pedro Hispano que, con el nombre de João
XXI, sería el único papa portugués
de la Historia de la Iglesia.
GUIA
PRACTICA
CÓMO IR:
La forma más cómoda, y más
barata, de llegar desde España a Oporto es
utilizando los vuelos de la compañía
de bajo coste Ryanair (www.ryanair.com)
que enlazan Madrid y Gerona con la ciudad.
CRUCERO POR EL DUERO
Politours (www.politours.com),
máximo especialista en cruceros fluviales
propone un recorrido en barco por el Duero partiendo
de Oporto y visitando Regua, Vega de Teron y Pinhao
para regresar a Oporto, contemplado los bellos paisajes,
las plantaciones de vides, el funcionamiento de
las exclusas y pueblos ribereños de gran
belleza. Seis días de viaje, con cinco noches
de alojamiento en barco y pensión completa,
a partir de 623 euros.
ALOJAMIENTO:
La mejor opción es la de la red de hoteles
y pousadas que ofrece el Grupo Pestana-Pousadas.
En Oporto es muy recomendable el hotel Pestana Porto
(tel: 902 33 63 63 y www.pestana.com),
situado en la Plaza de la Ribeira, en pleno corazón
del casco viejo de la ciudad, y sobre la muralla
medieval, ocupa parte de una manzana de edificios
que se remontan a los siglos XVI, XVII y XVIII.
En la región Norte de Portugal, hay 11 pousadas
de distinto tipo: históricas, con encanto,
de naturaleza... En Viana do Castelo se encuentra
la Pousada del mismo nombre, sobre el Monte de Santa
Luzia, desde donde se puede disfrutar de uno de
los más extensos y bellos paisajes de Portugal:
la ciudad de Viana do Castelo y el Río Lima.
La Pousada es fruto del excelente trabajo de remodelación
de un Hotel construido en 1918. Los jardines y los
bosques que la rodean, la magnífica piscina
y lo apartado de su ubicación, permiten un
descanso estimulante.
Muy cerca del centro histórico
de Guimarães, en la subida a la ciudad, se
levanta la Pousada de Santa Marinha (Premio Nacional
de Arquitectura en 1985), resultado de la restauración
del hermoso Monasterio de los Agustinos del siglo
XII. El Parque de Penha, el Jardín del Monasterio,
los jardines y rincones interiores con fuentes de
granito, los ricos mosaicos de azulejos, los claustros
y los múltiples balcones y terrazas con vistas
a la ciudad, así como una magnífica
carta de sabores y vinos, invitan a prolongar la
estancia.
Situada en pleno centro histórico
medieval de Guimarães la Pousada Casa Señorial
forma parte del alma viva de la ciudad, ayudándola
a proyectarse a través de sus tradiciones
seculares. Pernoctar en esta Pousada y desde allí
recorrer a pie las estrechas callejuelas que conducen
al Castillo de D. Afonso Henriques y al Palacio
Ducal, observando los bellos detalles que encontramos
a cada paso, es descubrir la Historia de Portugal
(tel.: 902 33 63 63 y www.pousadas.pt).
INFORMACION:
ADETURN - Turismo Norte de Portugal
Praça D. João I, 25. 4º dto
4000-295 Porto
Tel +351 22 339 35 50 / Fax +351 22 339 35 59
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www.visitportoenorte.com
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